#MostraVenecia2019: Joker, o cuando Ciudad Gótica se parece demasiado a lo que nos rodea

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Un extraordinario Joaquin Phoenix delgadísimo, atlético bailarín y clown interpreta esta vez al serial killer “Jocker”, en el film de Todd Phillips producido por Netflix y ya listo para los Oscar.

   La película, dramática y absolutamente original con respecto a las precedentes versiones  del payaso asesino, algunas inolvidables, como la de Jack Nicholson o Heath Ledger, es un viaje sin retorno dentro del túnel de la enfermedad mental de alguien que ya no tiene más lugar en la sociedad.

  A Tod Phillips se le ocurrió que era hora de contar por qué Arthur Fleck, el personaje inspirado en la popular historieta de la DC Comics, se había convertido en ese despiadado asesino que aterrorizó a la gente de Gotham y suscitó una ola de imitadores en un clima apocalíptico y desesperanzado.

   En esta versión del personaje Fleck es un hombre de unos 40 años que vive con su madre a la que cuida amorosamente mientras qe intenta recuperar la lucidez después de una internación psiquiátrica, para trabajar como cómico en un show de la televisión.

    El maquillaje de Phoenix está inspirado en el verdadero asesino serial John Wayne Gacy, un animador de fiestas para niños a fines de los años 70 que la crónica policial estadounidense bautizó con el sobrenombre de “Killer clown”.

   Sin embargo su fragil equilibrio se rompe definitivamente por las violentas agresiones que sufre cuando la gente “normal” se da cuenta de que tienen por delante “un diverso”, alguien quizas enfermo, loco y seguramente pobre.

   El resto es puro delirio y extraordinaria interpretación de Phoenix, que en su descenso al infierno se pregunta si lo que esta pasando “tiene que ver sólo con él o con toda la sociedad”.

    Robert De Niro tiene a su cargo interpretar a un popular conductor de shows muy seguido por las amas de casa, que de alguna manera será el detonador que conducirá a la ruptura total de Fleck con la realidad y a su definitiva liberación del sufrimiento mental del que ya no podía escapar.

    Se trata de un film de una inesperada intensidad que necesita mucha reflexión para metabolizarlo.

     La metáfora de Gotham (Ciudad Gótica), esa ciudad sucia y violenta, cubierta por la basura, donde los pobres, los locos y los marginales – a veces coinciden las tres categorías– no tienen más lugar, es la de una sociedad que se parece mucho, demasiado, a la actual,  excluyente y violenta que genera inevitablemente un insoportable dolor .