#MostraVenecia2019: inaugurada hoy con “La Verité” de Kore-eda

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Desde Venecia, en exclusiva para Leedor

Una toma desde lo alto de una arboleda en un dia magnifico de otoño es la primera escena de un film que fue rodado casi integralmente en interiores y regala a Catherine Deneuve uno de los mejores roles de su madurez.

   El realizador japones Kore-eda Hirokazu , consagrado en el 2018 en Cannes por “Asuntos de familia”, vuelve por tercera vez al Lido, esta vez con una pelicula filmada en Francia en diez semanas, con Catherine Deneuve, Juliette Binoche y Ethan Hawke como protagonistas.

    En casi dos horas de diálogos e imágenes, se desarrolla la trama del fim escrito por el mismo Kore-eda que teje con habilidad  las complejas relaciones entre madre e hija , un tema que es el corazón mismo de su filmografia.

    Esta vez el ambiente, la lengua y los actores, son franceses pero el “understatement” de los diálogos y una cierta perfidia victoriana, podrían muy bien pertenecer a alguna novela de Ivy Compton Burnett.

   Deneuve es una diva que acaba de publicar su autobiografia en la que relata episodios de la infancia de su hija, que Binoche, la hija, no recuerda o los niega.

  La película juega continuamente entre ficcion y realidad -algo esto ultimo que la glamorosa Diva evita cuidadosamente – mientras su hija – una Binoche seria y un poco “aburrida” en la version materna- intenta hacerle aceptar.

    Kore-eda conto en la colmada conferencia de prensa – que ovaciono a Catherine Deneuve cuando entro en la sala,- que tuvo varios encuentros con las actrices, algunas veces en Paris y otras en Kyoto que enriquecieron mucho los personajes que el tenia en su cabeza.

    En efecto es un film de grandes actrices que de alguna manera se interpretan a ellas mismas – los hombres, a pesar de   la presencia de Ethan Hawke un poco sobreactuado tienen un rol menor- una especie de “cajas chinas” donde entran y salen continuamente de la realidad a la ficcion.

    Kore-eda elije para estas dos mujeres –madre e hija- un final en el que cada cual pueda existir aun sin poder resolver nunca el nudo de ese complejo vinculo.