“Leer un poema” conferencia de Teresa Mozejko en UNC

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   La conferencia “Leer un poema”, llevada a cabo el 15 de agosto pasado, se enmarca en el ciclo de clases magistrales organizado por la Escuela de Letras de la Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH) de Córdoba e intenta acercar grandes profesores que pasaron por la facultad a los nuevos estudiantes. Esta vez, la invitada fue Teresa Mozejko, quien fue jefa de cátedra de Literatura Latinoamericana I y Semiótica, así como muy reconocida internacionalmente en su campo de estudio. Tomó clases y trabajó con una eminencia de la semiótica como Greimas y conoció a Levi Strauss y Bach. Tiene una gran obra crítica publicada que consta de trabajos en equipo e investigaciones personales. El encuentro tuvo gran concurrencia: alumnos de todos los años y especializaciones, profesores y exprofesores.

   Practicidad y desafío fueron los primeros puntos que tuvo en cuenta para la elección del tema de la clase. Como en su opinión toda obra humana puede ser objeto de conocimiento, eligió el poema de Octavio paz, “La exclamación”, para buscar explicarlo, además, porque conoce la dificultad que desde un principio implica analizar el discurso poético.

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   A finales de los ‘60, cuando Teresa estudiaba, se producía el auge del prestigio de la lingüística. Había grandes nombres como el de Jacobson, de quien se traducía rápidamente su obra en tiempos donde no existía el soporte digital. Se trataba de una revolución de la lingüística y de la poesía, era una disciplina que podía tener el estatus de ciencia ya que presentaba unidades comprobables. En el momento que se vivía ese gran impacto, nuestra profesora se encontraba haciendo su doctorado en París y pudo scuchar al gran Jacobson en la misma sala que estaban Greimas y Emmon Bach.

   El estudio de los discursos comprende la problemática de la enunciación, lo que nos puede hacer hacer un discurso, qué nos propone un texto cuando apenas somos conscientes de ello; la manipulación a través del texto o de los discursos y las estrategias puestas en juego. Relacionado con esto, nos cuenta Mozejko, el predominio de la dimensión pasional, el autor u orador que nos promete felicidad. Esto es común en la publicidades y las propagandas, pero lo cierto es que, en el momento en que hablamos, estamos queriendo movilizar al otro, hacerlo hacer algo, persuadirlo porque  de otra manera no hablaríamos.

   Para ir al ejemplo que propuso la profesora, el poema de Octavio Paz, “La exclamación”, es muy breve.

La exclamación

Quieto

             no en la rama

en el aire

                  No en el aire

en el instante

                         el colibrí

Es un poema que incomoda al lector, explicaba Teresa, tiene una estructura que implica un dinamismo y nos sugiere movimiento. Nos saca de la situación de confort por lo que dice; por no tener signos de puntuación, solo algunas mayúsculas que insinúan la presencia de un punto; el sujeto está al final (el colibrí). Podemos apreciar del lado derecho términos negativos y del izquierdo positivos; solo hay dos acentos rítmicos que están al principio en el título y al final en la palabra colibrí. Podemos distinguir elementos que ralentizan la lectura como los circunstanciales, las afirmaciones seguidas de negaciones; son motivo de dificultar el ritmo de lectura. Además, su comprensión va a depender necesariamente de las competencias epistémicas previas. El poema va de lo estático a lo dinámico: primero quieto sobre una rama, luego, en el aire que es el espacio de un hacer, después la superposición de tiempo y espacio al hablar de una quietud en el instante. Y cuando se introduce al análisis el título, termina de complejizarse.

   Seguidamente, Mozejko nos transmite la idea de un saber imposible; el autor del poema está proponiendo un enigma a resolver que sería la respuesta del poema. Este punto problematiza nuestro quehacer diario, porque justamente debemos aceptar un saber imposible. Pero más interesante aún es que, en este caso y quizás en muchos otros desafíos poéticos también, debemos acercarnos a otros textos de Octavio Paz, conocer su poética propia para poder entender. Octavio Paz escribió una poética , El arco y la lira, en ella reflexiona sobre el fenómeno poético y piensa al poema como una exclamación, siendo el colibrí su metáfora. Esto quiere decir que cuando buscábamos sin rumbo el significado del poema, sabiendo que lo único seguro era el colibrí como actor principal, nos damos cuenta que ello también era una incerteza y que debíamos ampliar nuestra mirada para llegar al principio de la comprensión.

   Por lo tanto, resulta ser que lo que nos resultaba más extraño, ensaya la profesora con los espectadores, era el título que es, en realidad, la unión con el verdadero tema del poema. Y aquí nos encontramos con la núcleo de la poesía como transmisión contradictoria, siendo que vincula elementos contradictorios y atenta con el fundamento de nuestro pensar. El poema busca romper con los modos de pensar para recién ahí producir conocimiento.

   Como últimos puntos a tener en cuenta, la reacción contradictoria de estatismo y dinamismo, están fuertemente relacionadas con los temas universales de la vida y la muerte. El autor nos incita a leer más de él, en este punto y en otros que nombramos, identificamos el proceso de manipulación, lo cual viene a decirnos que hasta un discurso poético en algún punto está buscando persuadirnos. Lo cual, respondiendo- Teresa- a una duda del público, no es ni bueno ni malo, solo somos conscientes que se hace hacer algo al otro.