De cuerpo presente, obras de Lidia González y Gladys Silva en el Museo de la Mujer

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Hay un pasaje en Buenos Aires que además de ser un hermoso recorte de la vida ciudadana de principios del SXX, alberga espacios culturales de interés, dos de ellos[1] refieren a la vida de las mujeres, su historia y cuestiones actuales. Son lugares de aprendizaje, reflexión, y arte. Nos referimos al Pasaje Rivarola, a metros del pasaje de la Piedad y del Congreso de la Nación. En el Nª147 funciona desde el año 2006 el “Museo de la Mujer Argentina” en el que se realizan actividades culturales, de reflexión, de investigación y especialmente muestras de arte en relación al tema de la mujer desde una perspectiva de género.

Por estos días el Museo es sede de la muestra denominada “De cuerpo Presente” la manifestación artística de dos artistas que se complementan en diferentes expresiones plásticas y dan cuenta de una realidad soslayada, que aún hoy abruma desde el silencio y el sufrimiento.

Las artistas, Lidia González y Gladys Silva, son mujeres activas y comprometidas, cuya obra abre, expande, concientiza y recrea el campo de la reflexión con una estética que nos invita a elaborar esa la realidad de la que nos hablan.

La puesta de Lidia González se expresa en varios lenguajes, hay un collage espacial, en el que figuras planas recortan el espacio como móviles que agitan una llamada de atención, cuerpos vencidos por su propia carga. Escribe la artista:

“La espalda es la estructura vital que soporta las cargas,

las evidencia física y simbólicamente”

con esta frase que acompaña la obra, González nos trae cuerpos que soportan sin ser soportados. Figuras que cuelgan de la pared, en el espacio. Sin piso. Mujeres excedidas en cansancio, cosidas y bordadas por la vida que no abarcan, con puntos e hilos que caen, cuelgan y penden por la fuerza de gravedad que no tiene oposición en esos cuerpos vistos de espaldas.

Lidia ve las espaldas, ve a las mujeres desde atrás, las ve sin ser vista, observadora casual comenzó por documentar fotográficamente una dolorosa realidad. Hasta que esas imágenes fotografiadas fueron sumándose, cobraron cuerpo y a través de Lidia comenzaron a gestionar su visibilidad para tomar la forma en que las vemos.

El bordado, la mujer, la mirada de género en la imagen cobran significado en la obra de Lidia González quien mapea la amargura del ser en el mundo desde la dulzura de la comprensión, desde la empatía en el acompañar artístico. De una factura sensible, mínima, la obra de Lidia González conceptualiza y se asoma a un dolor privado que proviene de lo social y público.

Gladys Silva también abraza una causa de dolor privado que se apoya en las políticas públicas que nos alcanzan y al que Gladys convoca con su obra. Elige para esta muestra, dos momentos en la vida de las mujeres, el momento vital y el momento de la vulnerabilidad en que son víctimas de femicidios.  Para el primero, la fotografía de Lucrecia Esteban habla de vida creando una imagen de textura y colores cálidos en la que vemos a la misma Gladys fotografiada mirándonos a través de un frasco con agua.

El medio expresivo de Gladys es el vidrio, ha experimentado con el material hasta colapsar tantos frascos de vidrio como femicidios hubo el año pasado. La forma que toman los frascos colapsados/vulnerados es singular, única en cada caso, los vemos yacientes sobre rígidos ladrillos que forman las paredes que cercan las situaciones de violencia doméstica, en la cara oculta del “hogar” según  la frase de la artista:

“lugar de afecto e intimidad, pero también el lugar privilegiado de la violencia”

El contraste entre la rigidez y rudeza de los ladrillos y las formas que sugieren los frascos de vidrio colapsados expresan sensiblemente el concepto que Silva transmite. Por cada mujer muerta, un frasco y los números estadísticos explicitados en la misma obra, la documenta y le da fuerza.

La obra de ambas artistas nos trae a realidades ineludibles. Lo privado y lo público configuran un diálogo plástico artístico para ver.

En el Museo de la Mujer Argentina, de martes a sábados de 15 a 21, hasta fin de mes.


[1] Librería única en su género en toda Latinoamérica, funciona desde 1995 y es la  Librería de las Mujeres (Argentina) de Pasaje Rivarola 142.

Galeria de Imágenes

Lidia Gonzalez

Gladys Silva