Animated Violence, nuevo disco de Blanck Mass: promesa de euforia total.

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La música de Blanck Mass suena como su nombre: una gran bola de masa sónica con todos los sonidos encerrados, luchando entre sí y causando una fricción intensa, potente y despedazadora. Su disco anterior, World Eater, fue el epítome de este estilo que había estado construyendo desde antes de irse de Fuck Buttons… o eso creíamos. Incluso si Animated Violence Mild no representa un cambio radical de estilo y estética, las diferencias están bastante marcadas si uno escucha con atención. Su combinación poderosa de electrónica con industrial, con toques de noise e incluso black metal (una seguida de los singles que sacó el año pasado, “Odd Scene” y “Shit Luck”), sigue teniendo la misma intensidad que siempre, pero esta vez se le suma un componente que siempre estuvo en su música pero que nunca tuvo tanto protagonismo como en este disco: pop.

Spotify: https://open.spotify.com/album/74tQiCbJ97DTI7zsRbj55fApple Music: https://music.apple.com/ar/album/animated-violence-mild/1463197887

Incluso si Dumb Flesh y World Eater no venían sin sus momentos de interacción lúdica entre samples vocales, líneas melódicas prominentes y grooves más consolidados y al frente de mix (en “Cruel Sport” y “Please” respectivamente), Animated Violence Mild se adentra mucho más a melodías y riffs directos, concisos, y que están posicionados para ser momentos claves y centrales en los temas en los que están. “Death Drop” inicia propiamente el disco engañando al oyente, con un groove propulsivo y amenazador recordando a “Rhesus Negative” de su disco anterior, hasta que de repente, casi de la nada, se le encuentra con un riff de sintetizador que no quedaría fuera de lugar en un disco de metal sinfónico. Es un momento realmente épico, tan bien estructurado en el tema ya que Blanck Mass decide no explotarlo, continuando el tema con vocales screamo, cambios de tempo, y el enfoque en el groove gigantesco que tiene en sus manos. El primer tema que sacó para este disco, “House vs. House”, es el más emblemático de este nuevo cambio sonoro, siendo liderado por una línea de teclado reluciente, en uno de los momentos más claros y hermosos de todo el disco, una luz violeta que guía en el medio del caos. Y hacia dónde guía es a una de las secciones más humanas de todo el catálogo de Blanck Mass, en la que una voz bajada de tono (o una máquina) (o un sample) (o un sample de una máquina) se quiebra una y otra vez para recrear lo que suena como la palabra “machinery”, últimamente rompiendo la distinción entre hombre y máquina, en una de las canciones más conmovedoras del año.

Ese es uno de los temas más prominentes en el disco, el intento de poder hallar humanidad y calidez, algún tipo de conexión, en el medio de lo que suena como el apocalipsis. El uso de la familiaridad en los tonos y en las melodías pegajosas sirve ese propósito. Una de las varias melodías que tiene “Hush Money” tiene mucha similitud con, de todos los temas, “Listen to Your Heart” de Roxette. Momentos como estos, incluso si están pasados por un sintetizador salido de un tema de trance, invitan al oyente a tratar, junto con la música, de encontrar algo a lo que apegarse, para no perderse en el misterio de estos sonidos. Sin embargo, como lo demuestra la pieza central del disco, “Love Is a Parasite”, ya desde su nombre, este disco puede ser tanto esperanzador e invitante como brutal y castigador, este tema entrando inmediatamente con percusión inamovible y un groove que parece estar yendo hacia el infierno. E incluso con la sección del medio, que vuelve a la calidez y euforia abrumadora de “House vs. House”, cuando esta parece llegar a su clímax, esta es cortada de raíz, volviendo al ruido impenetrable que corta con todo, un paisaje destruido y bailando sobre sus propias cenizas, cortando toda luz que pueda entrar.

Incluso con la bajada de la intensidad en “Creature/West Foqua” (el punto débil del disco), no parece haber paz o calma, y si el disco no vuelve a los altos castigadores de “Love Is a Parasite”, si termina con un sentimiento de ambigüedad. La estructura abstracta de “No Dice”, con sus voces penadas y teclados cortantes pero esparcidos, señala una manera de poder salir de la oscuridad abarcadora que sugiere el disco. Y el último tema, “Wings of Hate”, vuelve a la anarquía original del inicio, pero con mayor enfoque melódico, con un mix de guitarra y teclado frío y distante, pero que toca una melodía que quiere parecer acercarse, antes de volver a ser tirada hacia la oscuridad, como una mano extendiéndose en el medio de las llamas, dejando que el oyente decida si quiere agarrarla o no. Mucha poesía en estos sonidos, mucha emoción desgarradora que desea salir y expresarse, y muchas imágenes. La promesa de euforia total chocada con la frialdad de la urbe, bailando con el demonio.

Spotify: https://open.spotify.com/album/74tQiCbJ97DTI7zsRbj55fApple Music: https://music.apple.com/ar/album/animated-violence-mild/1463197887