Entrevista a Florencia Suárez Bignoli: “Desde lo colectivo, se logran las utopías”

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Florencia Suárez Bignoli es directora teatral, actriz, docente y gestora cultural. Estudió, además, la carrera de realizadora Integral de Cine y Televisión, y ahora está dirigiendo La razón blindada, de Arístides Vargas, en el teatro La Carpintería.

La obra cuenta la historia de dos presos políticos en una cárcel de alta seguridad que se juntan todos los domingos al atardecer para contarse la historia de Don Quijote y Sancho Panza. El contar, entonces, adquiere una importancia trascendental en la vida de estos personajes.

Florencia no solo nos habla de su trabajo como directora, sino de su concepción acerca del teatro, donde “podemos repararnos, podemos imaginar nuevas realidades posibles que nos permitan nutrir la esperanza y proponer acciones diferentes, nuevas”.

¿Cómo llegás a La razón blindada? ¿Cómo se relaciona con tu propia mirada sobre la función del teatro?

En 2012, viajé a Quito (Ecuador) para realizar un taller intensivo con el Grupo Malayerba, una de las agrupaciones más importantes de teatro latinoamericano que el actor y director Arístides Vargas fundó junto a otros integrantes en 1979. Allí, pude establecer contacto con Arístides. Esta experiencia fue un trabajo intensivo de diez días, hubo varios talleres. Ahí vi diferentes obras de su producción. Una de ellas fue La Razón Blindada, obra donde Arístides también actúa. Fue muy emocionante conocerla. Enseguida, sentí la necesidad de contar esa historia, la de Arístides, la de su hermano y la de miles de argentinos.

Bastante seguido digo que esta obra es como el teatro para mí: “La única verdad es la realidad”. La otra realidad es la ficción, en la cual, mediante la imaginación, todo es posible; donde tenemos el gran poder de crear nuevas realidades posibles; donde logramos escapar de los peores horrores, y apuntar a la libertad profunda, pero que solo es posible junto a un otro. Es un ejercicio que siempre se realiza con el otro, porque si el otro no está, uno desaparece; una forma de entender y vivir el teatro como esa realidad paralela donde, desde lo colectivo, se logran las utopías. Es donde nutrir la esperanza de vencer molinos de viento, dictaduras horrorosas o gobiernos destructores de todo. La obra habla sobre la libertad de ser y hacer, en la que todos podemos sentirnos identificados a través de ese deseo, pero también de los miedos, opresiones, torturas, encierros, dolores que cada uno tiene en su propia historia. Es una obra para no dejar de decir y hacer: memoria, verdad y justicia. Por el pasado y por el presente, que debe convertirse en acción.

¿Cuál es la importancia del contar dentro de la obra?

Me parece importante producir una obra en la cual hablar de temas universales como la libertad, la opresión, el encierro, la solidaridad, la locura, la razón, el compañerismo, los presos políticos privados de sus vidas enteras por injusticias atroces, y sobre la imaginación y su poder. Surge como una necesidad coyuntural. Es la evidencia más concreta de que mediante el teatro, la ficción, podemos repararnos, podemos imaginar nuevas realidades posibles que nos permitan nutrir la esperanza y proponer acciones diferentes, nuevas. Revelarse, aunque estemos hundidos en las peores profundidades. Es una obra necesaria porque nos ayuda a seguir, a sobrevivir.

La obra propone hablar de estos complejos temas desde el humor y el drama, lo que genera una dicotomía atrapante, una pieza vulnerable y potente que se vuelve eficaz debido a la brillante dramaturgia de Arístides Vargas. Él es un autor argentino, exiliado político, quien cuenta con una vasta y amplia obra. Él, como nadie, habla de las ausencias con belleza, del dolor con humor, de la cotidianeidad vuelta poesía.

Los personajes también cuentan, y no es casual que eso que cuentan sea la historia de Don Quijote y Sancho Panza. ¿En este sentido, de qué manera el texto trabaja el par realidad/utopía?

La obra está basada en El Quijote, de Miguel de Cervantes;  también en “La verdadera historia de Sancho Panza”, de Franz Kafka, en la que propone la posibilidad de que el Quijote sea tan solo un personaje imaginado por Sancho Panza, en su deseo y necesidad de volver la realidad de otra manera. Además, está basada en las narraciones que hicieran Chicho Vargas (hermano del autor) y otros presos políticos de la última dictadura cívico-militar argentina en las inmediaciones de la cárcel de Rawson, quienes se contaban historias para sobrevivir. No es casual, es causal, porque como dice la obra: “La ficción no nace en la ficción”, y el motivo de haber tomado estos personajes es que al mismo tiempo que Arístides Vargas escribía la pieza, desde España, le solicitaron escribiera algo en relación con el aniversario del clásico. Y ahí fue cuando el autor encontró la metáfora perfecta: personajes de ficción que luchan por que sus imaginarios se vuelvan reales.

Contanos sobre UmaMinga Grupo Teatral.

Es un grupo de Teatro integrado por cuatro mujeres que somos Maite Velo, Verónica López Olivera, Gabriela Julis y quien les habla. Somos artistas docentes, y amigas formadas por Grupo Cultural Yuyachkani (Perú), Malayerba (Ecuador), Claudio Tolcachir, Andamio 90` (Argentina), entre otros. En 2008 decidimos juntarnos y ponernos a trabajar de manera colectiva, como un Grupo Teatral con producciones y sueños propios. Nuestro nombre está compuesto por dos palabras de origen quechua: “uma”, que significa ‘espíritu’, y “minga” (minka), que es una antigua tradición de trabajo comunitario o colectivo con fines de utilidad social donde se concibe que el trabajo hecho con valores cooperativos siempre es mejor y más potente.

Uno de nuestros proyectos más trascendentales como grupo fue la creación y realización del ELTI, Encuentro Latinoamericano de Teatro Independiente, nacido en 2012. Fue un encuentro que proponía crear un nuevo espacio y tiempo donde convivan preguntas, búsquedas y descubrimientos a nivel personal y grupal, y poner en valor la identidad artística latinoamericana, un encuentro de personas donde se puedan compartir diversas formas de hacer y vivir el teatro.

El ELTI obtuvo tres menciones especiales: Premios María Guerrero (Teatro Nacional Cervantes, 2013), Premios Teatros del Mundo (C.C. Rojas, UBA. 2015), Premios Luisa Vehil (2015). También fue declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación. En 2015, el ELTI fue coproducido junto con el CCK (Centro Cultural Kirchner). Nuestra última creación fue De la vulnerabilidad de algunas de nuestras pequeñas grandes empresas, obra colectiva gestada junto a Muégano Teatro, grupo referente de Guayaquil. Hoy seguimos trabajando juntas y proyectando nuevos desafíos para seguir potenciando nuestro grupo día a día.

A partir de tu formación también en cine, ¿qué paralelos podés realizar entre cine y teatro en cuanto a lenguajes que se nutren entre sí continuamente?

Ambos lenguajes cuentan con herramientas completamente específicas, pero al mismo tiempo pueden nutrirse mutuamente. Los paralelismos pueden ser varios, aunque la particularidad de cada lenguaje los vuelve experiencias completamente diferentes, y más hoy en día que las producciones audiovisuales más vistas son las series o que podemos ver una película desde nuestro celular. La experiencia presencial y de encuentro que propone el teatro es algo que no es comparable, creo yo, con ninguna otra arte. Los cuerpos vivos y expresivos de los actores a metros de los espectadores permiten que nos metamos con cuerpo y alma en esa historia, y la cercanía y lo efímero del hecho en sí mismo lo vuelve único e irrepetible y por eso se vuelve más atrapante.

8 Florencia Suárez Bignoli directoraSábados a las 22.30 h; La Carpintería, Jean Jaures 858, Abasto, CABA