#UNCIPAR 2019: una pantalla encendida hace 41 ediciones

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A partir de este sábado 17 de agosto y hasta el lunes 19 se desarrollarán las 41 Jornadas UNCIPAR (Unión de Cineastas de Paso Reducido), el evento cinematográfico que tiene como protagonista absoluta la producción de cortometrajes. Leedor.com dialogó con Liliana Amate, su presidenta.

Ezequiel Obregón: ¿Cómo fue la convocatoria, cómo se llega al material seleccionado?

Liliana Amate: En esta convocatoria se recibieron alrededor de 1.500 cortos. Hubo un comité de preselección conformado por cinco personas. Cada uno de ellos hizo sus elecciones y hubo algunas coincidencias, tanto en la competencia nacional como en la internacional. Luego se juntaron e hicieron una selección de la preselección. Me comentaron que fue muy difícil la tarea porque encontraron material de muy buena calidad. En algunos casos priorizaron lo novedoso con calidad, en otros casos la calidad técnica y la calidad del guión. Me dijeron que tuvieron que dejar material afuera que podrían integrar perfectamente otras tres jornadas.

Año a año convocamos a otras personas para el comité de selección, buscamos que sea heterogéneo. Y cada vez les cuesta más elegir el material. Nos pone muy contentos que el formato del cortometraje tenga tan buenos realizadores y cada vez más gente se anime al formato. Se inscribe tanto gente profesional, gente que ha estudiado en escuelas de cine, como gente amateur. La calidad es la misma. Estamos sumamente contentos con la convocatoria.

E.O.: Para quienes hemos sido público de las Jornadas, sabemos que año a año funcionan como un reflejo de los temas en la agenda social.

L.A.: Eso que me decís es algo que me comentaron los pre-seleccionadores. Este año, uno de los temas más recurrentes fue el de los conflictos de pareja, sobre todo en la selección nacional. En la selección internacional, los temas fueron completamente variados. Depende también de qué país es cada cortometraje. Hubo muchos trabajos sobre conflictos vinculados al género, especialmente de países como Nepal, Corea del Sur, Irán, Georgia. La problemática de cómo está situada la mujer en estos lugares. En nuestro caso, también hubo muchos documentales que retrataron las marchas por la despenalización del aborto.

E.O.: En un país en donde sostener políticas culturales es tan difícil, resulta una proeza haber logrado esta continuidad. ¿Cómo se logra?

L.A.: Llegamos a la edición número 41. Yo creo que UNCIPAR subsiste porque tiene como objetivo primordial que esta pantalla permanezca encendida para difundir todo el material que aparece y darle difusión a los nuevos realizadores. Y para que sepan que UNCIPAR está ahí y los va a apoyar. UNCIPAR ha pasado momentos dificilísimos. El último lamentablemente me tuvo a mí como responsable de tomar una decisión: levantar la edición de Villa Gesell y prender la pantalla en Pinamar. Muchos me cuestionaron eso, me dijeron “pudiste haber esperado al año siguiente”. Pero no. Festival que apaga su pantalla un año, es muy difícil que tenga continuidad. Para nosotros lo primordial es seguir con la difusión del material audiovisual. Hacer continuar al festival.

E.O.: ¿Y cómo ves ese pasaje, de un lugar en donde las Jornadas fueron históricas hacia otra ciudad distinta?

L.A.: Destaco el apoyo de Pinamar porque fue instantáneo. Me crucé en aquel entonces a Martín Yeza en Pantalla Pinamar, un intendente joven recién asumido. Le dije que necesitábamos que el festival continuara, que necesitábamos el apoyo del Teatro La torre y de Pinamar y tuvimos un inmediato sí. Pero éramos conscientes de que era empezar un festival nuevo. Cada año lo seguimos haciendo y avanzamos un paso más. Hoy buscamos una fecha continua y este año conseguimos ir en agosto y en un fin de semana largo, algo que es muy importante porque vamos a contar con el público de Pinamar pero también con el turista que va a encontrar una nueva propuesta cultural. Queremos que en la mente de la gente se mantenga la idea de que el fin de semana largo en agosto será la fecha de UNCIPAR en Pinamar. Tenemos 41 años, pero en Pinamar tenemos 4. Hay que trabajar para que el pinamarense sienta que este es su festival. Contamos con un gran apoyo de la ciudad, del Intendente y del Secretario de Cultura, Eduardo Isaach.

E.O.: ¿Cómo sentís que la crisis impactó en el formato? ¿Este formato es el que está más protegido de la crisis? Han aumentado mucho los cortos hechos con celulares, algo que garantiza que los números no decaigan tanto.

L.A.: Yo no creo que el corto esté más protegido de la crisis. Es cierto lo que decís: hoy tenemos celulares de última generación con cámaras impresionantes. Tenemos adolescentes que se ponen a hacer series web con esos celulares, con calidad técnica y también de contenido. Y hay que tenerlos en cuenta. En hacer un corto de manera profesional hay una gran incidencia dada por los presupuestos que se manejan. Casi todos los equipamientos no son de industria argentina, deben importarse con costos muy caros. Ahora se está abriendo un mercado de equipamiento, está pisando fuerte la industria china con un costo menor y con la misma calidad. Todo influye. Tenés que pensar que hay que actualizar también el costo humano, es lógico que un técnico tenga que ganar bien. Un combo en una situación económica del país que no es la mejor. Pero pese a todo, como sea, la gente se quiere expresar igual. El artista se sigue expresando. Y la prueba está en la cantidad de cortos nacionales que se presentaron, alrededor de 850. Y la mayoría no eran de escuelas.

E.O.: Nunca se implementó la exhibición de cortos antes de las proyecciones de largometrajes en nuestros cines. ¿Por qué pensás que pasa esto?

L.A.: Es algo tan difícil… En los casi catorce años que estuve en el Instituto de Cine no pude lograr que el corto fuera antes del largo, ni siquiera en los Espacios INCAA. Muchas veces me decían “hasta tres minutos, hasta cinco minutos”. Y está el gran tema de que el corto no es considerado como algo industrial, a diferencia del largo. Y había un tema legal, sobre “cómo hacemos con el corte de boleto cinematográfico, tenemos que empezar a partir el tema del fomento, de a quién le damos el porcentaje del corto”. Un tema legal y de fomento bastante dificultoso. Historias breves se pasa como un largo, algo que no ayuda. Se engancharía más la gente si se pasaran de forma independiente, porque hay que acostumbrar al público a ver cortometrajes. No es el público que va a un festival. Como todo producto, hay que hacerle gustar al público. Nos faltan políticas de proyección de formatos diferentes.

Además de la presentación de dos competencias (una nacional y otra internacional), habrá actividades como una master class a cargo del actor Jorge Román (actualmente protagonista de la serie Monzón), un taller de reciclaje para escenarios de cine y nociones de animación, otro taller de videojuegos, las exhibiciones de La boya, personalísimo film de Fernando Spiner y de Potuto… una historia sin tiempo, de Pepe Cello. El Jurado de la Competencia Nacional de Cortometrajes está integrado por el actor Claudio Rissi, el periodista Fernando Lima, la productora y programadora Cynthia García Calvo, el director Hernán Moyano y la directora y productora Mariel Bomczuk. Por otro lado, el Jurado de la Competencia Internacional de Cortometrajes está conformado por el mencionado Fernando Spiner, la distribuidora y productora Patricia Primón y el gestor cultural y director artístico Luis Goldsman.

Las proyecciones se realizarán en el Teatro La Torre (Constitución 687), con entrada libre y gratuita.