Entrevista a Eloísa Tarruella: “El trasfondo poético ocupa un lugar muy importante en todas mis obras”

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Eloísa Tarruela es autora, directora teatral y cinematográfica, y docente. Todos los viernes en el Centro Cultural de la Cooperación se presenta su nueva obra, Como el clavel del aire, que aborda el tema del exilio de dos mujeres en dos épocas diferentes.

En Leedor conversamos con Eloísa, quien no solo nos habla de la obra, sino también del resto de su producción en la que se entrecruzan el lenguaje cinematográfico y el teatral, siempre con una fuerte presencia de la poesía.

Poner en escena el universo femenino es una de tus constantes, ¿qué relación podrías establecer entre Como el clavel del aire y El mundo en mis zapatos con relación a los temas y a los personajes?

En ambas obras las protagonistas son mujeres luchadoras, que, a pesar de las tormentas emocionales, los conflictos, tienen esperanza y deseos de poder modificar lo que las daña. En el caso de El mundo en mis zapatos, el personaje de Brenda Martínez (interpretado por Brenda Fabregat) desea trabajar como actriz, a pesar de las múltiples frustraciones que tiene en ese camino, y hace todo lo posible hasta lograrlo. En Como el clavel del aire, también está la lucha de Olivia (interpretada por Julia Azar) que se niega a vender su casa, a pesar de las presiones. Ella sigue adelante con sus convicciones. También está el personaje de Sara (Julieta Puleo) quien milita en 1976, por sus ideales. La búsqueda del amor también aparece en ambas obras, el deseo de encontrar ese/a compañero/a con quien transitar y las dificultades al respecto.

¿Qué concepciones sobre el exilio abordás en esta obra?

Como el clavel del aire aborda el exilio en dos épocas distintas, la actual y 1976 en Argentina. En la actualidad, la posibilidad del exilio aparece cuando quieren obligar a Oliva a vender la casa donde vivió toda su vida. Y en la época de la dictadura está Sara que se debate entre irse del país o quedarse porque la buscan los militares para matarla. En la obra está presente ese fantasma de dejar lo propio, tu espacio, tus rincones, tus afectos… Ambas épocas se van conectando. El título de la obra también tiene que ver con esto. El clavel del aire crece sobre otras plantas, se aferra a los muros, cables, se alimenta del aire, es una planta desarraigada, y aquí aparece el exilio también.

Se pueden establecer muchos puentes entre el cine y el teatro. En lo personal, ¿cómo analizás esos cruces en vos misma a la hora de dirigir una película o una obra?

En el caso de mis obras, noto una impronta del lenguaje cinematográfico por el modo en que encaro generalmente las puestas en escena: con elipsis (saltos temporales), simultaneidad de acciones por momentos… En Como el clavel del aire hay claramente una impronta cinematográfica en cómo se desarrolla la historia en escena con cruces temporales: actualidad y dictadura; ritmos muy precisos de coordinación, distintos planos en la misma escena. Por supuesto que esto lleva una complejidad extra, porque no es un relato lineal, sino mucho más complejo en el armado. En el caso de mis películas, noto la influencia del teatro, tal es el caso de Bailar la sangre mi último filme codirigido junto a Gato Martínez Cantó donde hicimos una adaptación de Bodas de sangre de Lorca, universo teatral al cine, o mi primera película que fue Gené, en escena, un documental sobre Juan Carlos Gené, maestro teatral. Hay un cruce significativo entre ambos lenguajes porque vengo de ese origen y pienso que se van alimentando uno con otro en mis piezas.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de directoras o dramaturgas que trabajan en la actualidad, ¿qué considerás que las une, más allá de su condición de mujeres?

Pienso que la lucha por poder transitar los mismos espacios que los hombres, es decir, la lucha por la igualdad. Según encuestas aún hay una cantidad desigual de hombres que ocupan espacios artísticos dentro de los ámbitos teatrales nacionales/municipales y comerciales. En cuanto las miradas o formas de contar, creo que es tan diversa como personas en el mundo. No creo que por ser mujeres haya una mirada similar en lo que contamos o cómo lo contamos.

 Ya desde los títulos, tus obras tienen un trasfondo poético, ¿cuál es el lugar de la poesía en tu obra dramática? 

El trasfondo poético ocupa un lugar muy importante en todas mis obras, desde la puesta en escena hasta cuestiones del lenguaje. En el caso de Amorar, que fue mi primera obra, el personaje de Ulises (Julio Bambill) era escritor y eso me permitía jugar directamente con el universo poético. En el caso de mi obra Anaïs, también porque es una pieza inspirada en la escritora Anaïs Nin y la puesta jugaba mucho con lo epistolar, y de por sí Anaïs es poesía. En Como el clavel del aire, la protagonista, Olivia, es escritora y está trabajando en su novela. Otra vez aparece el universo poético, y construí ese personaje como una fanática de las frases inspiradoras de Pizarnik, Galeano, Bukowski. Pienso, además, que la poesía es una forma de ver el mundo, la manifestación de la belleza a través de las palabras, y esto genera muchas posibilidades a la hora de trabajar la puesta en escena.

Eloísa TarruellaViernes, 22.30 h

Centro Cultural de la Cooperación – Sala Tuñón

Av. Corrientes 1543 – Tel 5077.8077 – CABA