El Siglo de Oro, la Generación del 27 y el Rap: Gata Cattana

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Siempre me pasa lo mismo. Descubro a los Artistas, luego de que murieron. Y no me refiero a quienes murieron hace muchísimos años y recién los descubro (cosa que me sucede a muy a menudo), sino a quienes conozco porque fui contemporáneo de su muerte y fue ello lo que me hizo percatarme de su existencia.

Me pasó con Jorge Luis Borges, recuerdo la noticia de su muerte en el año 1986 y que me diera intriga por saber a qué se debía su celebridad. Por suerte, en la casa de mis padres, había una edición de las “Obras Completas” (que al parecer son interminables); abrí al azar y me encontré con una poesía que me voló la cabeza. “Límites”, que comenzaba así “Hay una línea de Verlaine, que no volveré a recordar…”.

También me ocurrió con Amy Winehouse. Nunca la había escuchado con detenimiento hasta que me enteré de su muerte. Busqué en la web e inmediatamente me enamoré de su voz y de su música. Ska, reggae, jazz, blues, un paquete completo de influencias y creaciones musicales, en un formato tan frágil y hermoso como profundo y trágico. En el comienzo del Siglo XXI nos regaló inmensas dosis de una dolorosa belleza.

Hace un par de años me enteré que había muerto Gata Cattana, una artista española, andaluza, poeta y rapera, quien ingresaba al célebre club fúnebre de los 27 (fe de erratas, al parecer tena 25). Algo me llamó la atención y me puse a buscar en youtube sus canciones. Lo que descubrí me enamoró y me dio una gran tristeza no haber sabido de ella cuando vivía. Otra vez llegué tarde, pero como consuelo, me quedan sus poesías y su música, que puedo escuchar una y otra vez como letanía religiosa.

¿Por dónde empezar? Ella era andaluza, cordobesa para más datos y ese es un gran comienzo. Sin conocerla, tengo una gran debilidad por Andalucía, no sé si serán los ancestros o la propia magia que parece irradiar en sus manifestaciones culturales, pero me atrae enormemente. Y Ana Isabel García Llorente (¡olé!) era andaluza de pura cepa. Y claramente orgullosa de su origen.

Con estudios en ciencias políticas, sus poesías encarnan el presente globalizado en el que vivimos, donde las cuestiones de género ocupan un lugar central. Dejamos un ejemplo con esta canción, cuyo título no sólo remite a la Grecia Clásica, sino que es un himno al feminismo: Lisístrata. Rosa Luxemburgo, Silvia Federicci, Darwin y Artistóteles, todos en una misma canción. Donde el contenido político se viste con las mejores formas poéticas. Forma y contenido como un todo coherente.

En un reportaje nos decía que Góngora y Quevedo de haber nacido hoy serían raperos. El rap o el hip hop, de algún modo, le devolvieron a la rima un lugar de preferencia. Cuando la estocada modernista parecía haber herido de muerte a la rima y a la métrica, ahí las tenemos, volviendo con fuerza en el Rap y un hermoso ejemplo lo tenemos en la eterna obra de Gata Cattana. El juego poético en todo su esplendor, la herencia del siglo XVI floreciendo en el XXI.

“aquí vivimos como putos animales / escondidos como tritones en lo más hondo del charco” nos dice en El Puñal y otra vez las referencias clásicas se mezclan con cierta inocencia punk. En diversos reportajes señalaba su preferencia por Pedro Salinas, aquel poeta de la generación del 27. Y si quedaban dudas sobre su amor por Lorca, aquí una canción que se llama Yerma, que comienza así: “Nosotros venimos de Yerma, / de Bernarda Alba, / con los saquitos de tierra a la espalda / Nuestros abuelos no saben leer”, el resto, lo pueden descubrir por ustedes mismos.

Por si se quedaron manija, les dejo esta joya de Gata, recitando un poema suyo, La satine, donde nos dice: “Y entonces venían los días torbellino / en los que ponía el mundo del revés / y escupía espumarajos y gritaba profecías / como Casandra en sus peores rachas”. Ella ya no está en el planeta, ahora está en el Monte Parnaso, retozando con Calíope, Terpsícore, Urania y el resto de las chicas y nosotros, acá abajo, disfrutando su legado.