La escritura creativa como protagonista

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¿Se puede enseñar a ser escritor? Esta es una pregunta que suelen hacerles a los escritores, y a veces la respuesta no es muy prometedora. Palabras como “inspiración” y “genio” se mezclan con frases como “escritor se nace” y otras similares. La sopa en la mosca: ejercicios creativos de escritura y De la trama al relato. Teoría y práctica del taller de escritura, los dos libros editados por La Parte Maldita, vienen a contradecir estos presupuestos y a decirnos que escribir es una actividad para todos, muy lejos de la torre de marfil de los elegidos.

Gabriela Hochman y Josefina Salazar en La sopa en la mosca ponen énfasis en el concepto de “creación”. En este sentido: “La potencia sopa sería un momento pleno de invención o, al menos, el instante maravilloso en el que la propuesta inicial es tragada por un nuevo territorio semántico y sobre todo por un nuevo impulso poético”. No casualmente la etimología de “crear” se relaciona con esto que proponen las autoras: la creación artística equivale a un nacimiento, a un dar a luz donde el artista asiste al crecimiento de algo que se viene gestando muy desde adentro antes de ser engendrado. Por todo esto, crear tiene algo de sagrado, algo siempre trascendente: los griegos designaban como “poiesis” el proceso creativo y no casualmente lo consideraban una forma de conocimiento.

Lejos de la inspiración o de la concepción del arte como un espacio para unos pocos, este libro nos habla de un arte cotidiano donde se rescata la alegría de escribir y esa mirada del niño que observa el mundo con ojos poéticos. Así, la escritura se ofrece como una zona de resistencia frente a los automatismos, pero también como un lugar en el que manifestamos lo que somos.

Cada capítulo de La sopa en la mosca corresponde a un eje temático (Prosa poética, Describir el espacio, La voz del personaje, Una palabra lejana) que se explica en una breve introducción. Además de las actividades propuestas, hay ejemplos de participantes de diferentes talleres, nuevas sugerencias que nacen de la realización de la consigna, y un Menú de conversaciones donde, a partir de diferentes preguntas, los textos se abren a la reflexión sobre los contenidos trabajados.

El libro cierra con la reafirmación de que la escritura es una tarea posible para todos y plantea un circuito que se retroalimenta: escribo, publico, leo, comparto, escucho, reescribo, comparto, leo, habito.  Luego las autoras realizan unos agradecimientos muy originales y ofrecen una “Textoteca” muy valiosa para continuar leyendo y pensando.

De la trama al relato. Teoría y práctica del taller de escritura reúne trabajos de investigación en torno a la enseñanza de la escritura en la universidad. Está estructurado en cuatro partes (Escritura de ficción, Escritura acerca del otro, Escritura especulativa y Escritura del yo), todas con su correspondiente metodología, objetivos, marco teórico y ejemplos concretos. El cuento, la novela, el relato, la crónica, el diario del escritor, la autobiografía son los tipos textuales que abordan escritores y docentes reconocidos bajo la mirada de Irene Klein, magister, doctora y profesora de la Universidad de Buenos Aires.

Este libro plantea una “reflexión sobre la creatividad y la capacidad crítica, la investigación y la observación como práctica que acompañan al proceso de escritura creativa”. Para Irene Klein,  la escritura se concibe como una experiencia en la que “el sujeto, en la medida que escribe –y porque escribe–, reflexiona, piensa, indaga, cuestiona, descubre. En suma, transforma su modo de percibir y pensar el mundo”. No es, entonces, una práctica en la que se apliquen teorías para confirmar lo que ya se sabe, es una búsqueda personal a través de la palabra. Por esto, las consignas propuestas son un obstáculo para el escritor, lo impulsan a sortear hábitos y preconceptos. En la presentación, Irene Klein también hace un poco de historia del taller de la carrera de Ciencias de la Comunicación y recuerda a dos mujeres que renovaron el campo de la escritura: Maite Alvarado y Gloria Pampillo.

En el volumen, además, tiene un gran peso la teoría, pero en su vinculación con la práctica. La idea es que los alumnos tengan herramientas para pensar los textos que leen a partir de sus propias producciones. Desde este punto de vista, la escritura es concebida como un proceso a partir de teorías como la de John Hayes y Linda Flower. Enumerar todos los autores citados sería extenso. Muchos provienen del campo de la narratología, sin embargo, nada más alejado de una propuesta de análisis textual en la que alumno es un sujeto pasivo, sino que lo que se busca es que sea un actor que interactúa con los textos a partir de su experiencia como lector, pero también como escritor.

Para los que escribimos, para los que damos talleres, para aquellos que todavía no se animaron, para los que buscan un sustento teórico a sus prácticas o para los que quieren reflexionar sobre el proceso creativo, estos dos libros son imprescindibles y son de una generosidad que hay que destacar porque comparten saberes que se conectan con la práctica, y eso es invalorable.

Gabriela Hochman y Josefina Salazar, La sopa en la mosca: ejercicios creativos de escritura, La Parte Maldita, 2019, 90 págs.

Irene Klein (comp.), De la trama al relato. Teoría y práctica del taller de escritura, La Parte Maldita, 2018, 284 págs.

Gabriela Hochman y Josefina Salazar son profesoras y Licenciadas en Letras, y tienen una amplia experiencia en la coordinación de talleres.