Entrevista con María Zubiri: “Encontré en la dramaturgia una forma de alzar mi voz”

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Toda persona vista de cerca es un monstruo, escrita por María Zubiri, es una historia que con humor refleja el encuentro de dos parejas que se debaten entre lo que son, lo que desean y lo que deben ser.

María Zubiri es licenciada en actuación de la Universidad de las Artes (UNA), actriz, dramaturga y docente. En una charla con Leedor, nos cuenta sobre la obra, pero también sobre su manera de abordar la escritura dramática.

Contanos sobre el grupo Los Pretendientes del que formás parte.

Los Pretendientes es una compañía que conformamos con Mauro Antón, Sol Kohanoff, Emiliano Pandelo y Gastón Guanziroli en el 2016. La creamos para montar mi primera obra: Los Pretendientes. Periplo de una ficción. Encontramos al hacer esa primera obra que nos entendíamos a nivel actoral, compartíamos una poética y también un afecto muy sincero. Disfrutamos y crecimos mucho durante las funciones en el Espacio Sísmico y el Paco Urondo, y así empecé a escribir una segunda obra, Toda persona vista de cerca es un monstruo. En esta oportunidad cambiamos los roles, dirige Mauro y yo actúo, y se suma al grupo Maximiliano Prioriello, terminando de conformar la compañía. Lo interesante es que los roles pueden variar porque hay una confianza mutua y un mismo criterio artístico. Estamos muy felices y seguimos proyectando nuevos trabajos juntes.

En medio de la crisis que vive el país, ¿qué te sostiene como dramaturga y como actriz más allá de pertenecer a un grupo?

La necesidad de expresarme artística y sensiblemente es para mí una necesidad, sobre todo en estos tiempos de crisis. Encontré en la dramaturgia una forma de alzar mi voz, de decir lo que pienso y, particularmente en estos tiempos, de reflexionar sobre nuestra realidad como personas y como artistas.

¿Cómo surge tu dramaturgia en general y en esta obra en particular donde están reflejados problemas tan actuales como el rol de la mujer o los mandatos sociales? ¿Es la realidad la que se te impone a tu escritura o los que abordás son temas que tienen más que ver con vos y tu recorrido personal?

Creo que la escritura es un compendio de las dos cosas, la realidad personal es ineludible, a nuestros conocimientos recurrimos para imaginar un mundo. En este caso, la realidad que vivimos como mujeres, y yo personalmente como mujer en este mundo profesional y afectivo, me llevó a escribir la obra. Hay una opresión silenciosa con la que lidiamos las mujeres todos los días. Yo personalmente la siento, y como internamente veo y siento debatirse a mis ideas de mujer, a esos mandatos femeninos y masculinos que nos persiguen, decidí ponerles nombres y hacerles interactuar, porque además de interesarme mucho el rol de la mujer, me interesa desenmascarar y romper los lugares estancos en general, en la vida y sobre todo en los vínculos. Es por eso que la obra habla de cómo todos estos condicionamientos juegan en el interior de las parejas, en los vínculos entre hombres y mujeres, entre mujeres entre sí, y hombres entre sí.

¿Qué función cumple el humor en esta obra más allá de aflojar tensiones o desdramatizar las situaciones?

Creo profundamente en el humor. Siento que es la manera que tenemos de identificarnos y de permitir que el tema que se está tratando en la obra “entre”. La risa es para mí como un imán, engancha al espectador y al actor, los conecta, y a partir de ese encuentro y esa comunicación que se establece la escucha es más plena. Es también una forma de abordar situaciones y conflictos que nos resultarían imposibles o demasiado pesados desde un abordaje más trágico. Lo rico del drama es esa mixtura de las dos, la comedia y la tragedia, que, como en la vida, se superponen y se mezclan continuamente. Ese borde difuso entre los dos es lo que me interesa, esa convivencia que hace estallar el sentido.

El espejo o la mirada tienen una tradición importante en la literatura, en la psicología o en la filosofía, ¿con qué corriente, con qué autores o con qué épocas sentís una mayor identificación?

Me analizo hace años, practico yoga y meditación, y estudio astrología, así que el abordaje es diverso. Creo que somos todos espejos los unos de los otros. Estamos vinculados y por lo tanto aprendemos de los otros y en ellos proyectamos nuestras propias carencias, buenas o malas. El desafío está en verse a uno y también ver a los otros, pero no desde la mirada unidireccional que nos identifica con los deseos personales únicamente, sino con la mirada amplia que nos conecta los unos con los otros y con la vida.

Pienso también que la mirada tiene una fuerza muy poderosa de transformación, quien domina la mirada domina la información. Es por eso que tenemos que pensar cómo miramos el mundo y cómo miramos al que tenemos al lado, porque en la medida que lo vemos monstruoso esa persona lo será cada vez más. Y a su vez, cómo vemos al otro es tan solo una proyección de cómo nos vemos a nosotros mismos. Por eso creo que hay que empezar por pensar cómo miramos nosotros y qué estamos fijando con nuestro pensamiento y nuestra forma de ver las cosas.

Sábados a las 22.30 h, Polonia Teatro (Fitz Roy 1477, CABA)

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