Sobre “Sin Titulo” de Mark Rothko en el Guggenheim Bilbao

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Exclusivo desde Bilbao

Mark Rothko se suicidó en New York, se abrió las venas en una bañera. Antes de eso estuvo deprimido bajo el bourbon y pintó. Pintó mucho.

Mark Rothko (Marcus Rothkovitz) nació en Dvinsk -Rusia en ese entonces, Letonia en la actualidad- en 1903. En 1913 emigró con su familia a Estados Unidos y ya se quedó en el país del tío Sam. Murió en aquella bañera de la Gran Manzana en 1970. Hoy es considerado una de las figuras más importantes del arte norteamericano de la posguerra y principal representante del expresionismo abstracto.

En el Museo Guggenheim de Bilbao una de las obras que más se destaca es una del amigo Rothko. No lleva título, como la mayoría de sus obras (No title) y mide 299,5 por 442,5 centímetros. Una pintura que llama la atención y que le llevó varios meses de trabajo entre los años 1952 y 1953. Por sus tamaños, las obras de Rothko son lienzos enormes que hay que verlos al natural, si sólo se han visto fotos de sus pinturas es que no se ha visto nada. Lo que buscaba el artista era que la pintura nos envolviera, por eso recomendaba ver sus obras a una distancia de, por lo menos, 45 centímetros.

El artista, con sus cuadros grandes y luminosos, buscaba el ideal de “una expresión simple de un pensamiento complejo”. Los cuadros de Rothko no hablan al intelecto, sino a los sentimientos. Su finalidad es provocar sensaciones en quien mira la tela. En una entrevista el artista explicaba que no pintaba a gran escala y tamaño para crear algo “grandilocuente y pomposo”, su objetivo central era transmitir intimidad y humanidad.

La pintura del Guggenheim Bilbao se distingue por su horizontalidad y su ubicación. Debido a estos dos factores los visitantes están relativamente cerca de la pintura, como deseaba Rothko, y consiguen un efecto de infinitud: los colores se extienden más allá del campo de visión lateral, de manera que la pintura parece expandirse y sobrepasar sus propios límites.

Los días en Bilbao son, mayoritariamente, grises y lluviosos. En otoño e invierno fácilmente se pueden vivir semanas enteras bajo la lluvia oscura. En ese contexto, la pintura amarillenta de Rothko impregna la mirada e ilumina parte de la ciudad.

Pinturas sin referencias figurativas

Ya en 1954 fue criando fama esta pintura, cuando Rothko expuso de manera individual parte de sus trabajos en el Art Institute of Chicago, un museo norteamericano de gran relevancia. Aquella muestra consistía en ocho pinturas cuidadosamente distribuidas en una galería relativamente compacta y de techo bajo. Ésta pintura, No title, colgaba libremente del techo y se la veía apenas uno entraba. De esta manera, dominaba el espacio y recibía a los visitantes con una frontalidad inmediata e inevitable.

Antes de pintar este tipo de cuadros en las imágenes de Rothko aparecían escenas urbanas, como el metro de Nueva York, pero luego las abandonó completamente para abocarse a la pintura sin ningún tipo referencia figurativa.

Dicen que la obra anduvo por varias manos antes de recalar en el País Vasco. Primero la conservó su mujer resguardándola varios años de que alguien la pudiera ver. En 1987 un grupo inversor pagó alrededor de dos millones de dólares; luego siguió su curso por subastas y Sotheby´s la vendió por 20 millones de papelitos verdes.

No soy un pintor abstracto […] No me interesan las relaciones entre colores y formas […] Sólo estoy interesado en expresar las emociones básicas del ser humano (tragedia, éxtasis, fatalidad) y el hecho de que mucha gente se descomponga y llore ante mis cuadros demuestra que he conseguido comunicar esas emociones básicas. Cuando la gente llora ante mis cuadros están teniendo la misma experiencia religiosa que yo mismo tuve cuando los pintaba. Y si usted, como dice, sólo se emociona por la relación entre los colores, es que no lo ha entendido”, comentaba Rothko en 1957.

Sus obras más conocidas son de este tipo, pintadas sobre lienzos enormes, formadas por bloques de color rectangulares que parecen flotar sobre un fondo liso. Esta técnica recibió el nombre de color field painting (pintura de campos de color) y Rothko es su maestro.