Cathy Wilkes, empatía y extrañeza en la #Biennale2019

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Estimado visitante,[1]

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Mis creaciones ocupan seis salas

La más ínfima partícula de sufrimiento es el objeto y yo, sujeto que actúa sobre el objeto, soy como cada átomo que se desdobla desde el vientre.

Un átomo aquí, entre nosotros y otro en una lejana galaxia son perfectos e inseparables ejemplos de lo mismo.

Solemnizo y dignifico a los espíritus intervinientes los cuales provienen de su origen y ante mí se agitan. Los observo nuclearse y propagarse. Si yo solo pudiera desaparecer, que fluidas, gráciles y eternas… que impertérritas e impredecibles podrían ser las habituales pautas que nos rodean.

Ni a izquierda ni a derecha, nada hay que valga la pena ver o escuchar. Vuelvo a casa, espero en mi lugar y saco a la luz lo que está por llegar.

Frente a una instalación de Cathy Wilkes (Belfast, 1966) suele surgir una inquietud. Algo de lo familiar y de lo ajeno se impone en la escena que se despliega ante nosotros. Hay un decir, una narración en los objetos visuales y en la forma en se hallan ubicados en el amplio y sobrio espacio del pabellón británico de la Bienal de Venecia.

Si bien son objetos reconocibles, propios de la realidad, aparecen en la obra de la artista como transformados en algo más. Tal vez sean objetos familiares a ella misma, o quizás porten narrativas históricas, sociales o de género, todo en un modo propio, singular, como de naturaleza muerta.

De fuerte identidad británica, estas obras se presentan en un momento bisagra para la relación de ese país con el resto del mundo, como bisagra también son estos tiempos para la las relaciones de familia o para el concepto de familia que varía y se redefine como una bisagra que abre y cierra. El alto contenido simbólico de las obras las torna indescriptibles si bien aluden a personas u objetos reconocibles.

Compasión, ternura, empatía, melancolía y marginalidad, son ideas descriptivas que hablan de Cathy Wilkes. Ella dispone de los objetos, de los colores y las texturas, de un modo poético, en los mencionados espacios (las seis salas del pabellón en los Giardini) que nos invitan a pensar como los reacomodaríamos nosotros, y si lo hiciéramos… ¿que estaríamos develando de nuestras propias vidas?

[1][1] Introducción a la muestra en el pabellón del R. U. en la Bienal de Venecia la cual aparece en dos versiones, la inglesa y la italiana. En esta nota incluimos una traducción al castellano. www.brtitishcouncil.org/venicebienalle

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