Chet Baker: 90 años

0
42

No llegó a cumplir 59 años y su muerte fue un resumen de su vida atormentada y su lenta caída. Este diciembre el trompetista y cantante cumpliría 90 años.

Fue un seductor y un talento musical que nos dejó unos discos maravillosos. Al mismo tiempo que tenía ese talento para tocar la trompeta y cantar con una voz de miel, poseía una facilidad para meterse en problemas y una angustia imparable que desembocaba en las drogas. Por ejemplo, en esa vorágine que fue su vida Chet perdió los dientes luego de una paliza a cargo de sus dealers.

Las mujeres que lo amaron dicen que era magnético, manipulador, encantador, arrogante y problemático. Lugar común es hablar de Chet Baker como el “James Dean del jazz”, pero bien merecido tiene ese apodo por su voz suave, su soplido cool y su pinta de actor hollywoodense.

Parte de su carrera musical estuvo relacionada a su obsesión de acercarse a los grandes trompetistas. Él quería ser el mejor, pero había unos detalles que no tenía en cuenta: era un blanquito del interior de los Estados Unidos y sus contemporáneo eran tipos como Miles Davis y Dizzy Gillespie. Misión imposible. Aunque este blanquito nacido en Oklahoma cantó como nadie “Almost blue”, o “My funny Valentine”.

Chet Baker sings

Publicado en 1954 bajo el título de “Chet Baker sings” pasó a la historia como uno de los discos más románticos y estimulantes del jazz. Durante buena parte del disco Chet nos pasea por un paisaje calmo y desgarrador. Ocho canciones -luego se reeditaría con 14 canciones- que van desde “My Funny Valentine”, “I Fall In Love Too Easily” pasando por “Time after time” y “Look for the silver lining”. En 2001, el álbum recibió el Grammy Hall of Fame Award -algo así como el Mundial de la FIFA en el fútbol-.

A algunos les parece excesivo el canto suave de Baker en este disco, por momentos un hilito que se pierde entre la percusión y el bajo. También es verdad que siempre tuvo resistidos dentro del mundillo jazz. Incluso le han señalado que sus grabaciones eran para interpretes femeninas, que los letristas de las canciones que él llevada a sus discos eran concebidas para mujeres y no para voces masculinas. Más allá de eso, las canciones del nacido en Oklahoma nos elevan el alma, nos relajan dejando atrás -por momentos- las preocupaciones de nuestras vidas cotidianas.

El disco es maravilloso. La música fluye naturalmente. Se extiende como algo innato y natural. En el disco original hay una nota de Will MacFarland, artista musical, que cierra la discusión sobre si Baker es cantante o trompetista. Para MacFarland tanto Chet Baker como Louis Armstrong destacan tanto por el sonido de su trompeta como por el de su voz: “No se puede decir que «también tocan» o «también cantan»”.

La caída

En internet hay imágenes de Baker. Se lo ve a los cincuenta años tocando y cantando, pero su apariencia es la de un jubilado de 70. Es impresionante cómo las drogas lo avejentaron y le quitaron su brillo. El final se veía venir.

Corría mayo de 1988 en una fría Ámsterdam. En el suelo de esa ciudad fue encontrado, inerte, su cuerpo. El hotel donde estaba y del que se tiró, estaba ubicado en un barrio de yonquis, por lo que la Policía holandesa lo ingresó en la morgue como N.N., catalogando el hecho como de caída accidental desde la ventana de un hotel. Para James Gavin, quien publicó una extensa biografía sobre el músico, su muerte fue un suicidio. Si se tiró para dar fin a su vida o se quedó grogui y cayó por la ventana, poco importa a esta altura. Lo cierto es que desde la ventana de la habitación 210 del Hotel Prins Hendrik en Ámsterdam voló, dejando atrás una vida rutilante luego de una noche de heroína y cocaína.

Gavin declaró en una entrevista que “No tenía ni idea de en qué me estaba metiendo, pero de repente me encontré en la aventura más oscura, delirante, terrorífica y excitante de mi vida. Chet vivió peligrosamente. Atraía la tragedia. Y de todo ese caos creó una música de una belleza y una pureza excepcionales”.

A su funeral acudieron tan solo una docena de personas. Una vez le preguntaron por qué no escribía su autobiografía. Él contestó: “Da igual, si de todos modos no se la van a creer”. Dicen que murió cerca de las tres de la mañana, ´Round midnight.