Entrevista a Santiago Torricelli y a Lucas Trosman: un folclore renovado

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Con motivo de la presentación de Tonadí, el nuevo disco del grupo Vuela Chiringa, en Hasta Trilce, por realizarse el 28 de este mes, entrevistamos a Santiago Torricelli y a Lucas Trosman, dos miembros del conjunto.

Escuchar Tonadí es un viaje por nuestras raíces y una invitación a escuchar un folclore de nuevas búsquedas, con versiones más que interesantes de canciones como “Tonada del cabrestero” (Simón Diaz), “La cocinerita” (Leda Valladares) y “Zamba del imaginero” (Cuchi Leguizamón y Armando Tejada Gómez). Son melodías del repertorio latinoamericano –algunas conocidas y otras no tanto–, pero interpretadas con un toque distintivo, donde lo clásico y lo contemporáneo se funden. Ya en estas épocas queda poco de músicas tradicionales que no sean permeadas por otros géneros y nuevas propuestas sonoras. El disco tiene una singular inclusión, la bella “Hojas de camino” de Lisandro Aristimuño.

Tonadí es el primer disco de la agrupación formada por Silvia Juan Bennazar (voz), Santiago Torricelli (piano y arreglos musicales), Rafael Delgado (violonchelo de 5 cuerdas), Lucas Trosman (percusión), quienes nos brindan una preciosa música con la calidez necesaria para combatir el frío.

¿Cómo se conocieron los integrantes de Vuela Chiringa? ¿Cuándo se consolida el grupo?

Santiago Torricelli: Los primeros que empezamos a compartir algunas músicas fuimos Silvia y yo, llegamos a hacer algunas fechas en modo dúo pero rápidamente incluimos a Rafael Delgado en cello, quien ya había grabado en el primer disco solista de Silvia. Luego se sumó Lucas en la percusión. Todos nos conocíamos previamente sólo por pertenecer al medio musical pero afianzamos nuestros vínculos compartiendo este proyecto. En 2016 el grupo ya estaba formado tal como es hoy.

¿Cómo ha surgido este primer trabajo discográfico?

S: Una vez que contamos con un buen número de canciones terminadas,  encarar la producción de un disco es una motivación muy fuerte, es un modo de cristalizar todo ese recorrido musical. Fuimos atravesando las diferentes etapas de producción, que son muchas y requiere de una buena logística. Por suerte estuvimos acompañados por gente hermosa y muy capacitada en su trabajo  y fue de primordial importancia para lograr el sonido que buscábamos. Alejandro Saro fue el encargado de la grabación y la mezcla y Sebastián Andreatta fue quién lo masterizó, dos profesionales increíbles.

¿Qué es lo que diferencia a Tonadí de otros discos con canciones folclóricas? ¿En qué consisten los arreglos que se han hecho?

S: Quizás una característica distintiva puede ser la formación instrumental, con cello de 5 cuerdas, piano y percusión. Esta formación al no contar con un instrumento melódico agudo y no contar con un instrumento grave, de algún modo nos obliga a ser muy atentos con los roles que cumple cada instrumento y requiere de mucha ductilidad para poder explotar al máximo los recursos que estén a disposición. Para describir los arreglos sería necesario hacer una explicación quizás demasiado técnica, pero diré que la intención expresiva es la de hacer una relectura creativa de esas canciones y de poder, por medio de diferentes recursos musicales, hacer que las historias que se cuentan encuentren un marco que nos represente.

¿De qué manera se realizó la selección del repertorio?

S: La elección del repertorio es muy democrática, cada quien propone canciones y si nos gustan a los cuatro integrantes ya sólo resta definir la tonalidad y empezar con el arreglo. La premisa de “Tonadí” fue elegir música de raíz folclórica argentina o latinoamericana. Nos interesó incluir canciones clásicas como “El tamalito” o “La cocinerita”, otras que son de compositores muy transitados pero quizás no tanto esas canciones en particular, como “Zamba del Imaginero” del Cuchi y Tejada Gómez o “La paciencia, pobrecita” de Oscar Alem y María Elena Walsh. Y también quisimos contar con representantes actuales y por eso incluimos “Hojas de camino” de Lisandro Aristimuño o “Para chaco y corrientes” de Coqui Ortíz y Luis Salinas. La única canción propia es “Kalaywa” de Rafael Delgado, que también es la única instrumental.

¿Cómo eligieron a los artistas invitados que participan en el disco?

L: Dentro del ambiente musical, cada uno ha tenido la suerte de transitar otros proyectos y experiencias, conociendo artistas increíbles. A su vez, algunos de esos artistas se han vuelto grandes amigos. Todos los invitados que participaron ya habían sido invitados a compartir algún concierto en vivo, y pudimos darnos el lujo de contar con todas las personas que habíamos imaginado.

¿De qué forma describirían la sonoridad y el tono particular que tiene Tonadí?

L: Cada canción tiene su propia textura y concepto, que surge de la historia que la misma propone. El uso del contrapunto es una característica que atraviesa a todos los arreglos. También lo es explotar al máximo las posibilidades tímbricas de cada instrumento y cuestionar el rol que cumplen de forma tradicional (un chelo pudiendo ser el acompañamiento armónico de la voz, la percusión proponiendo timbres que forman una melodía, por nombrar algún ejemplo).

¿A qué hace referencia el título del disco? ¿Y el nombre del conjunto?

L: Todas las decisiones del grupo las tomamos en equipo. Eso hace, que no siempre nos pongamos de acuerdo con la primera y tardamos bastante en encontrar un nombre del disco que nos represente. El título del disco refiere a una de las canciones que componen la obra. “Tonadí” es una canción de Sebastián Monk, un gran compositor argentino, que se nos fue mucho antes de lo que hubiésemos deseado, y nos pareció bello poder rendir un pequeño homenaje. Con este nombre, a su vez, pudimos resaltar nuestro interés por el nuevo repertorio de música popular, que cada día sigue creciendo. Con respecto al nombre del grupo, cuando empezamos el intercambio de ideas, nos resultó atractivo poder nombrar algún objeto o concepto, que haga referencia a otros países de Latinoamérica. Así apareció la “chiringa”, que en Cuba, Venezuela, Puerto Rico y otros países, es como nombran a un barrilete.

¿Hay un resurgimiento del folclore en las nuevas generaciones?

L: Sin dudas, hay muchos más grupos haciendo música folklórica y jóvenes componiendo canciones en ese tinte. Seguro hay más de una razón para este fenómeno, pero tal vez una que nos resulta interesante destacar, es que desde hace varios años existen carreras de nivel superior en conservatorios y universidades públicas, que le han dado una entidad más fuerte y mayor peso a nuestra música. Está la EMPA, el Falla, la UNSAM, la UNTreF, La Marechal, por nombrar algunos espacios donde hay acceso gratuito a una formación integral en música con orientación en música popular, y con grandes maestros y maestras. Allí se genera nuevo material, nuevos arreglos, nuevas composiciones y nuevos grupos. Sin dudas no es la única razón, pero es un motivo poderoso.

¿Cómo conviven lo clásico y lo contemporáneo en los temas del disco?

L: Haciendo foco en el repertorio del disco, desde Vuela Chiringa sentimos que hemos logrado un sonido característico y una mirada propia de las canciones, que nos permite incluir un repertorio súper amplio (ya sea desde la temporalidad de su creación como desde el género al que pertenecen). Los arreglos buscan colorear las historias que se cuentan, acompañar ese viaje. Desde una mirada más revisionista del folklore, tal vez ya es hora de dejar de hablar de “folklore contemporáneo” o “folklore fusión”, pero ya tenemos como 40 años de un folklore “nuevo”, permeable, “explorativo”. El folklore más “tradicional” sigue existiendo y también está vigente, y merece todo el respeto. Pero hoy en día, ya podríamos animarnos a decir que lo que hacemos es folklore y si hay alguien en desacuerdo, puede escuchar los últimos 200 discos de folklore que han salido, y se va a llevar la sorpresa de que hay de todo para escuchar.

¿Qué eventos o presentaciones quisieran destacar de la trayectoria de Vuela Chiringa?

L: Tuvimos en los últimos dos años presentaciones muy lindas compartidas con gente muy querida. Estuvimos en la Peña de los Abrazos del ECuNuHi, un lugar necesario para la cultura de hoy, donde siempre es lindo estar, arriba o abajo del escenario. Compartimos un concierto muy bello con el grupo de Hernán Crespo en Hasta Trilce en 2017, con María y Cosecha (grupo donde canta La Chiqui Ledesma) en Circe en 2018. También hicimos en Hasta Trilce, a principios de ese año, un concierto solos, donde anticipamos el repertorio de Tonadí con varios de los invitados del disco.

Hay muchos músicos que hoy no optan por el disco físico y es muy válido. ¿Cómo fue la decisión de sacar el disco en formato exclusivamente digital?

L: Fue una decisión sencilla, aunque no tal vez la más deseada. El proceso completo de la realización de un disco lleva muchísima energía y muchísimo dinero. Llegando a la etapa final, no tuvimos la posibilidad de encarar la replicación de los CD ni la impresión de las cajas. Ya habíamos anticipado entre nosotros en un principio que esto era una posibilidad, entonces no nos resultó tampoco tan doloroso. Aún no descartamos que pueda suceder más adelante, pero por lo pronto Tonadí nació así, moderno y en formato digital.

¿Qué nos espera el viernes 28 en Hasta Trilce?

L: En síntesis: una fiesta. Casi todos los invitados que participaron del disco se van a hacer presentes ese día, cosa que era muy poco probable de lograr y de que vuelva a suceder (Chiqui Ledesma, Georgina Hassan, Santiago Álvarez, Hernán Crespo, Agustín Conejeros y Victoria Polti; a Matías Furió lo vamos a extrañar porque ese día también tiene un concierto y no puede venir). Va a haber algunas sorpresas que no están en el disco y vamos a tocar todo el repertorio de Tonadí, algo que hemos hecho muy pocas veces en vivo. Para nosotros es un festejo, sin dudas, y lleno de agradecimientos. Ya hicimos todo el trabajo que podíamos hacer, estamos haciendo prensa y difundiendo el disco y confiamos que la sala va a estar llena, así que recomendamos reservar con tiempo para no quedarse sin lugar.