Crítica de “Notti Magiche”, de Paolo Virzi

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Con el original telón de fondo de la Copa Mundial FIFA Italia 1990 —un  contexto entre festivo y trágico para toda Italia, por lo menos en el plano deportivo — el director Paolo Virzi ancló en plena Roma una comedia entre divertida y negra que no da respiro; una dualidad —la comedia y la tragedia— presente en toda la trama que actúa como un paralelo a lo que en su momento significó el desarrollo de ese campeonato de fútbol; un campeonato que llevó a los italianos desde la euforia desbordada del comienzo al padecimiento de un verdadero colapso nervioso en las últimas fechas del certamen. Un desenlace nunca esperado por los anfitriones de casa que vieron cómo se esfumaban sus deseos de lograr el título de Campeones del Mundo en manos de sus verdugos que, dicho sea de paso, fue el equipo argentino.

Notti Magiche (2019), es la película número doce de este gran director nacido en Livorno que obtuvo el David de Donatello —uno de los más prestigiosos premios del cine italiano— por su opera prima La Bella Vita (1994), el Nastro D’argento, otorgado por el Sindicato Nacional de Periodistas de Cine y el Ciak d’Oro por La Pazza Gioia (2016) entre otros.

Su última obra es una película que retrata con gran fidelidad el espíritu italiano, siempre al borde del exceso. De la alegría desmesurada a la tristeza inconsolable hay un solo paso parece decirnos Paolo Virzi —no es inocente el Mundial de Fútbol de 1990 como telón de fondo— y esto es lo que les sucede a los tres protagonistas principales —escritores todos ellos— que desembocan en Roma por haber sido finalistas del Premio Solinas, que no solo premia con dinero en efectivo sino con la posibilidad de que sus obras sean llevadas a la pantalla de cine. Es por ello que durante la ceremonia de premiación se encuentren, entre el público, productores, directores, guionistas y algunos actores de reparto, unos en decadencia, otros en ciernes.

Luciano (Giovanni Toscano), Eugenia (Irene Vetere) y Antonino (Mauro Lamantia) son los elegidos en esta sorda batalla entre productores, directores y guionistas que trabajan a destajo para tratar de levantar el prestigio del cine italiano —el de Mastroianni, el de Fellini, el de Dino de Laurentis, todos, de alguna manera, homenajeados en la película— a través de sus guiones; una década, la del ’90, que encuentra a todo el panorama cinematográfico en total retroceso.

Y si bien Notti Magiche no es solo el título de la película de Virzi, sino también el nombre de la canción oficial del Mundial de Italia 1990, también hace referencia —como una ironía del destino— a esa noche en que tres guionistas son apresados por haber sido los últimos que vieron con vida al productor Leandro Saponaro (una brillante actuación de Giancarlo Giannini) cuyo cuerpo encuentran dentro de un Maserati que cae en el río Tíber en el mismo momento en que Italia es eliminada de la final de fútbol; una secuencia por demás muy bien lograda. Todo lo que ocurre luego es un gran flashback en donde los tres sospechosos son interrogados por un oficial de policía. Es a partir de este interrogatorio que conocemos sus historias, sus idas y venidas entre directores y productores y sus marchas y contramarchas en un mundo demasiado hostil y cínico para sus aspiraciones honestas y siempre bien intencionadas.

Tres jóvenes —ninguno supera los veinticinco años— que pasaron de la ilusión inicial de forjarse un camino dentro del mundo del espectáculo a lamentarse al conocer las entrañas mismas del manejo y desmanejo de una industria que todo lo devora.

Y nadie está a salvo, porque si hay personalidades tan diametralmente opuestas, estas son las de los tres escritores que acabaron viviendo juntos, como una hermandad creativa, en la eterna Roma; actitudes que comulgan con la desfachatez y la causticidad de Luciano, la sensibilidad y timidez de Eugenia y la sumisión y entrega total de Antonino.

La película de Virzi es una gran comedia de enredos y desaforadas actuaciones, un gran pantallazo sobre la Italia turística, sobre la Italia nocturna, sobre la Italia lujosa, pero también es un claro homenaje a la Italia del Cine dorado —mérito de los guionistas Francesco Piccolo, Francesca Archibugi y el propio Virzi— aquel que dio al mundo grandes directores como Federico Fellini, Bernardo Bertolucci, Pier Paolo Pasolini y Luchino Visconti; actores como Marcello Mastroianni, Vittorio Gassman y Alberto Sordi; actrices como Silvina Mangano, Sophia Loren u Ornella  Mutti —quien aparece en el film con un eléctrico vestido rojo— y títulos inolvidables como Amarcord, Decamerón, La Dolce Vita y 8 y ½. Y si Virzi con su Notti Magiche se propuso rendir culto a un cine que siempre admiramos, bienvenido sea, aunque más no sea a partir de la desazón y el desconcierto que parece irradiar toda la película.

 

Funciones en Village Recoleta

Jueves 6 de Junio, 17.00 hs.

Sábado 8 de Junio, 19.30 hs.