II Bienal de Periodismo: ¿puede la lectura cambiar el mundo?

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La II Bienal de Periodismo comenzó el día lunes 3 de junio organizada por la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). A la apertura fueron invitadas especialmente María Teresa Andruetto y Eugenia Almeida junto a una ex profesora de la facultad, María Paulinelli, quien fue la mediadora del panel.

Las palabras para dar apertura al espacio fueron las de la decana de la FCC, en su discurso destacamos dos frases que tomó de dos autores, la primera de Felipe Pigna, quien visitó la facultad la semana anterior, y destacó en primera persona que los periodistas no son el cuarto poder, sino el primero, en esta línea, es la importancia que se le debe dar y el cuidado que tanto profesionales del área como lectores deben tener. La segunda frase de Walsh, eje que atraviesa la bienal de este año, y es esa famosa que pronunció el día antes de morir “dar testimonio en tiempos difíciles”. Para una breve presentación de las escritoras invitadas, María Teresa Andruetto es cordobesa, reconocida por sus varias novelas y libros de cuentos y participación en el círculo intelectual. En su producción escrita encontramos literatura para niños, jóvenes y adultos. En 2012, fue reconocida con el premio Hans Christian Andersen. Eugenia Almeida, también cordobesa, publica su primer obra reconocida en el campo literario, “El Colectivo”. Participa de múltiples eventos culturales, trabaja en la docencia y como comunicadora en la radio y en el medio escrito.

La modalidad elegida por la mediadora fue diferente a la que estamos acostumbrados, en lugar de exponer cada una su discurso preparado especialmente para el evento, Paulinelli preparó una serie de preguntas y desafíos para que las escritoras respondan de forma espontánea. Una hoja donde llevaba escrito el recorrido que deseaba hacer ese día. La primera entrada era la interrogación sobre qué es la lectura y qué la escritura. Teresa fue la primera que contestó y habló de la lectura como un acto constitutivo en ella, también la lectura como un espacio de trabajo, de entretenimiento, de gusto y de vicio. Asimismo, habló de la escritura como una forma de lectura, un proceso lento, cotidiano que puede dar como resultado una obra. Entonces, leer y escribir serían parte de lo mismo, nos podemos poner a pensar como cada escritura puede significar infinitas lecturas y una relectura constante de lo que se está produciendo. Eugenia Almeida primero agradeció el poder contagiar ese acto que ilumina su vida y que siente tan bien compartir. María Paulinelli se paró desde un principio en su rol de docente que ejerció toda su vida, destacó la lectura comprensiva y el acercamiento al mundo de las palabras como un lugar donde transcurren espacios y tiempos diferentes. Donde se puede recoger el valor de la palabra, reconocerlo, y desde allí promover la igualdad.
El siguiente tema fue la pregunta acerca de qué es un libro, una metáfora de él. Esta vez,
comenzó hablando Eugenia Almeida, quien refirió a esa idea que expresa que tenemos dos vidas, la que tenemos y la que recordamos; solo que ella añadió dos más en su experiencia, la vida que imagina y la que escribe. Además, pensó en el libro como un mundo. Andruetto lo nombró como el lugar de asombro, desconcierto. Paulinelli pensó al libro como una puerta al misterio del mundo y eligió la metáfora del salto. La metáfora de Almeida fue el libro como un Koan, una pregunta sin respuesta que como resultado produce una epifanía pura, un salto.
Seguidamente, Paulinelli luego de expresar que la metáfora de la biblioteca es para ella el
porqué del mundo y la lectura, la epifanía o la revelación de la humanidad, solicitó que
también las escritoras piensen las suyas. Almeida dijo el puerto que se incendia para referir a la biblioteca y la lectura como una autoafirmación de no querer renunciar, el contacto con los otros. Teresa Andruetto tomó la metáfora de Borges del universo para la biblioteca, pero para apropiarse de la respuesta, habló de la importancia que para ella tienen las personas que hay detrás de los libros en cuanto la humanidad que a veces parece perderse en el solo objeto material.
Asimismo, pensó la lectura como el deseo de comprender algo de lo humano.
En cuanto a la pregunta por los libros que las han marcado, ambas estuvieron de acuerdo
que más que obras, pensaban en autores como voces que se habían destacado por sus
búsquedas particulares. Entre ellos, Daniel Moyano, Haroldo Conti, Antonio Di Benedetto,
Rodolfo Walsh. La lectura, para ambas importante, de Cesare Pavese y las contemporáneas, especialmente, la escritura de mujeres, así como el rescate de voces ocultas.
Para pensar la revolución tecnológica y los tiempos de hoy, tanto Almeida como Andruetto
hablaron de los desafíos de la política pública y la necesidad de crear lectores críticos. Crear el interés desde las escuelas, pero no como un esfuerzo individual de los docentes, sino como parte del aprendizaje esencial para el alumno. Saber leer, encontrar ese tiempo, dar las herramientas para que pueda ser realizable. En el mismo sentido, plantearon el
cuestionamiento sobre quién puede leer y quién escribir, también, la problemática social de
los dispositivos, quien accede a ellos y de qué forma.
Por último, la profesora Paulinelli preguntó si creían que la lectura puede cambiar al
mundo, antes, la valoró como un espacio de luz. La autora de “El colectivo” expresó que no
siente una obsesión por el libro como héroe, sino que cada persona puede tener su espacio en el cual se sienta realizado y en relación a ello mejorar su entorno. Andruetto admitió que es una ambición un tanto amplia y que, en su opinión, sí puede darse, pero con ciertos libros leídos y pensados por ciertas personas.