Entrevista con Romina Paula: directora de De nuevo otra vez

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Romina Paula, reconocida dramaturga y directora teatral, estrena esta semana su ópera prima, De nuevo otra vez (2019). La actriz, que intervino en varios films relevantes para el cine nacional reciente como Todos mienten (2009), El estudiante (2011), El cielo del centauro (2015), entre tantos otros, ingresa al mundo de la realización con este trabajo híbrido en el que convergen la autobiografía y la ficción.

Ezequiel Obregón: ¿Cuáles fueron las experiencias como actriz de cine que considerás que más herramientas te brindaron para encarar la realización?

Romina Paula: Supongo que sobre todo la experiencia de rodaje, de lo que es un rodaje y de la dinámica de equipo. De ver a los directores llevar a un equipo. Eso fue lo que tenía más visto o transitado a diferencia de la postproducción de la que nunca había participado más que para doblar mi voz.

E.O.: ¿Cuál es la génesis de De nuevo otra vez? ¿Cómo se fue armando este puzzle en donde conviven el drama, el testimonio, el cruce con lo biográfico?

R.P.: Hay dos imágenes que me acechaban hace rato que eran, por un lado, la de una mujer que vuelve con su hijo pequeño a la casa de su madre y por otro lado la de mi madre en su casa y su vínculo con la lengua alemana. Y lo tercero en aparecer fueron las diapositivas, que son del archivo de la familia de mi mamá.

E.O.: ¿Cómo te resultó actuar y dirigir a la vez? Teniendo en cuenta que hay momentos de la película “monologales”, ¿cuánto sentís que se cuela del teatro en el film?

R.P.: Me resultó fluido lo de actuar y dirigir a la vez. Detrás de la cámara estaban Edu Crespo el DF y Rosario Cervio, la directora asistente, así que delegué mucho en ellos que tienen más experiencia en cine. Y en cuanto a los monólogos, sí es probable que tengan un gen más teatral, junto con las escenas de diálogo que son bastante largas en general también.

E.O.: ¿Por qué cineastas de Argentina y del mundo te sentís influenciada o, al menos, interpelada estéticamente?

R.P.: Me resulta difícil hablar de influencia porque no es que haya hecho algo parecido a lo que me gusta ver pero sin duda tenía presentes algunas películas que vi que cruzan realidad y ficción como Tiny furniture de Lena Dunham o Tarnation de Jonathan Caouette o Stories we tell de Sarah Polley. Claro, el cine de Jonas Mekas y también las largas escenas dialogadas de Rohmer. Y después de los argentinos más contemporáneos puedo mencionar a Matias Piñeiro y a Gastón Solnicki, y después a Anahí Berneri y Lucrecia Martel por supuesto también.

E.O.: Si tuvieras que presentarle tu film a alguien que no conoce tu carrera como directora, actriz y escritora, ¿qué le dirías?

R.P.: Diría que es una ficción que indaga en la primera persona, que se pregunta como podría construirse la primera persona en el cine. Y también diría que es una suerte de retrato de una mujer de 40 años, que se pregunta acerca de su presente y no puede evitar indagar en el pasado remoto para hacerlo.

E.O.: En tu película hay una mujer en un momento de crisis, alejada de su marido, con un hijo pequeño y un vínculo “bilingüe” con su madre. ¿De dónde surgieron esas imágenes, esas herramientas disparadoras de drama? ¿A qué zonas te quisiste aproximar y a cuáles temías o no quisiste ingresar?

R.P.: En esa coyuntura que describís, en lo que menos indagué es en su vínculo con el padre de su hijo. Quería que fuera claro que la crisis no era por problemas o incumplimientos de los otros sino por incertidumbre de ella y preguntas que ella quiere poder seguir haciéndose, de no dar nada por sentado y buscar la adecuación a cada momento.

E.O.: En cuanto a términos de producción, ¿fue sencillo o complejo financiar la película? Frente a un proceso de crisis que vive la industria, ¿lo percibís desde tu lugar de actriz?

R.P.: En este caso yo tuve mucha suerte porque Diego Dubcovksy y Florencia Scarano, de Varsovia, produjeron la película. Recibimos un subsidio del INCAA también pero bueno, con los tiempos que todos conocen. Así que si bien esta fue una situación excepcional y tuve la suerte de poder hacer esta película, todos sabemos que el recorte que ha sufrido el sector es escandaloso. Y no lo percibo tanto como actriz porque por suerte no vivo de eso pero sí por mis amigos que trabajan en cine, en cualquiera de sus rubros, que pueden considerarse afortunados si consiguen trabajo y plata para filmar. Y aún así, si llegan a hacerlo, ¡te deseo toda la suerte del mundo para conseguir salas que te exhiban!

E.O.: ¿Cómo te tomó la participación en Rotterdam y cuáles son tus deseos para la recepción de la película (en festivales o ya en su estreno)?

R.P.: Estuvo buenísimo haber acompañado la proyección de la película en otros lugares del mundo. Descubrí que disfruto mucho de la situación de preguntas y respuestas. Al principio me daba pánico la idea de tener que aparecer frente a la audiencia cuando se encienden las luces pero descubrí que es un momento de mucha vulnerabilidad y apertura y es lindo compartir ese momento con los espectadores. Descubrí que lo hago con alegría. Por eso mismo me da ganas de mostrarla acá, a ver qué cosas van a surgir de este diálogo. ¡Y que la vean los actores y el equipo que no vieron nada desde que la terminamos!