Entrevista a Guillermo Heras: “Buenos Aires es una ciudad fascinante para la práctica teatral”

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Juan Mayorga, dramaturgo, filósofo y matemático, es un autor muy conocido en la Argentina. Esta vez, con dirección de Guillermo Heras, llega a nosotros La paz perpetua, una reflexión actual sobre los límites que debería tener el Estado para combatir los diferentes terrorismos surgidos en las últimas décadas.

Guillermo Heras, es director de escena, autor y gestor cultural. En sus varias visitas a nuestro país, dirigió Macbeth imágenes, de Rodrigo García; El crítico, de Juan Mayorga, y Giosefine, de Antonio Tabucchi, entre otras obras, además de impartir numerosos laboratorios escénicos. En una charla con Leedor, nos cuenta sobre su trabajo actual que él define como “una propuesta escénica en que lo más importante será la relación del cuerpo y la interpretación de los cinco actores, desde una perspectiva muy física y orgánica”.

La paz perpetua aborda un tema filosófico, ¿cuáles considerás que son los procedimientos que usa Mayorga para transformar lo filosófico en un teatro tan potente?

Fundamentalmente, creo que desde siempre Juan ha sido un autor que, proviniendo de la Universidad y de carreras como Filosofía y Matemáticas, ha tenido un gran instinto y una vocación teatral. Eso ha hecho que su carga intelectual pueda ser compatible con la escritura de textos de una profunda raíz comunicativa con públicos amplios. Siempre le ha preocupado el espectador y por ello, aunque toque temas de gran transcendencia, logra que sus tramas sean accesibles. Su uso de un lenguaje muy estilizado y profundas raíces cervantinas es otra de las cualidades que atribuyo al autor.

Desde tu propia búsqueda ¿qué es lo que más te convoca sobre su texto?

El hecho de que toque un tema tan trascendente como son los límites del Estado no solo para combatir el terrorismo, sino incluso para definir los conceptos de democracia y libertad tan violentados hoy en varias partes del mundo. Por otro lado, que lo haga a través de la fábula de animales y de un claro homenaje al Coloquio de los perros de Cervantes. Esa sutil forma de humor que destila el texto y las posibilidades de jugar con los actores en una propuesta absolutamente física y lúdica sin perder el sentido que el autor ha querido imprimir a su texto.

Contanos un poco del taller sobre Hamletmachine que dio origen a la puesta de esta obra de Mayorga.

Me enamoré del espacio escénico de Andamio 90 desarrollando el taller interdisciplinar sobre el Hamletmachine de Heiner Müller. Los integrantes del taller se entregaron con pasión al proyecto, y en una semana de laboratorio logramos unos resultados magníficos. Creo mucho en el trabajo de taller y laboratorio como base para iniciar otras propuestas, y esta se mezcló con mi interés de montar La paz perpetua. Hablé con la dirección de Andamio, a la que estoy profundamente agradecido por su generosidad. De ahí, uniendo cabos y con la ayuda del CCEBA y el INAEM, y la complicidad absoluta de Natacha Delgado pudo hacerse realidad el sueño de montar a Mayorga pasando por otro referente fundamental para mí Heiner Müller.

La tuya es una puesta muy pensada que colabora y potencia el texto base, ¿en tu experiencia, cómo evaluás el trabajo que se hace en el teatro de Buenos Aires en cuanto a la puesta en escena?

Buenos Aires es una ciudad fascinante para la práctica teatral. Su hiperactividad provoca que sea casi imposible abarcar todo lo que se hace en sus escenarios. Pero con sinceridad, me interesan mucho más los trabajos que veo de dramaturgia y actuación que algunas puestas en escena que considero un tanto planas. Y, sin embargo, creo que hay excelentes directoras y directores, si bien la tradición porteña ha priorizado más el gusto por la interpretación que por la dirección, pero que no se olvide nunca que detrás de esos actores siempre hay un dirección.

¿Cuál es tu trabajo como gestor cultural en relación con Iberescena?

Aqui habría que decir “fue” con Iberescena, ya que desde finales de marzo de este año abandoné el cargo después de ejercerlo durante trece años. Fue una experiencia vital y a apasionante para mí, pero después de tantos años consideré que hacía falta un relevo en mi cargo. Durante estos primeros años que coordiné el Programa, la experiencia de construir un espacio de intercambio e integración de la escena iberoamericana fue mi motor principal, y estoy muy satisfecho de los pasos que dimos para consolidar este Programa. Por tanta energía en la administración, pensé que estaba opacando mi condición de director, autor y pedagogo, así que por ello dejé el cargo. Esto no significa que desde mi actual posición no siga luchando por proyectos de gestión que entran perfectamente en los parámetros de trabajo que realicé en Iberescena. Será desde el sector independiente porque también me preocupa cómo se está instalando en la actualidad “lo público” en nuestros países.

La paz perpetua

Funciones: martes 20 h

Dónde: Andamio ´90; Dirección: Paraná 660, CABA

Web: http://www.andamio90.org