Crítica de “Nüremberg”, de Santiago Sanguinetti

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Desde el título, que remite a los Juicios de Nüremberg donde se determinaron y sancionaron las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores del nazismo, la obra nos mete de lleno en temas como la intolerancia, la discriminación, la violencia extrema y el racismo.

El protagonista es un joven skinhead que reinvindica los “valores” que condujeron a los que participaron del régimen nazi y que está entrenando en los momentos previos a un atentado. La espera de ese momento genera en él miedo y ansiedad, pero también le hace recordar su infancia y su adolescencia signada, a su vez, por la violencia y la crueldad. Con una impronta muy freudiana, el texto trabaja con los traumas infantiles, pero será el espectador quien deberá interpretar si eso alcanza como para justificar los comportamientos de este personaje. Un padre y una madre severos y poco cariñosos, además de otras circunstancias que se van sucediendo en la vida del joven, determinan que pase a formar parte de un grupo de inadaptados que asolan las calles cometiendo todo tipo de hechos salvajes contra aquellos que son diferentes de ellos.

Mateo Chiarino asume un personaje difícil no solo desde lo ideológico, sino también desde lo físico, porque la puesta de Pablo Finamore requiere de un gran esfuerzo. Combinar diferentes ejercicios, como saltar o boxear, con un texto que, además, no tiene momentos de distensión es todo un desafío que Mateo cumple muy bien. En este sentido, el actor maneja con soltura los diferentes climas que se relacionan con lo que narra: desde escenas que involucran a las personas de su entorno a otras muy intimistas donde se produce el quiebre del personaje.

También relacionado con la puesta, la obra trabaja con la imagen a partir de una proyección de fondo donde se contraponen la visión del mar que nos remite a cierta paz y tranquilidad, frente a pantallazos de lo que fue el juicio de Nüremberg. Como telón, la música de Richard Wagner acentúa el dramatismo de lo que se narra frente al espectador.

En una época donde la violencia se mete en todos los espacios de la sociedad, Sanguinetti nos propone un texto duro, pero que deja mucho espacio para reflexionar.

Ficha artístico-técnica

Actuación: Mateo Chiarino; Dramaturgia: Santiago Sanguinetti; Diseño de dispositivo lumínico y proyecciones: Claudio Del Bianco, Nicolás Nanni; Vestuario: Nicolás Nanni; Música: Tomás Carnelli; Diseño gráfico: Pablo Vega; Realización y edición de filmaciones: Pablo Finamore, Mateo Chiarino; Prensa: Octavia Comunicación; Asistencia de dirección: Agustín García; Dirección: Pablo Finamore

Funciones: sábados 20 h; Lugar: Teatro El Ópalo (Junín 380, CABA); Entrada: a la gorra; Teléfono: 4951-339; Duración: 60 min.

FB: Nüremberg

IG: Nüremberg

En la obra suena la obertura Tännhauser, de Richard Wagner y Fire, de Bart Courtney, con producción y arreglos de Tomás Carnelli.