Entrevista a los creadores de MusicaClasicaBA: “Cómo satisfacer al público más tradicional y acercar a uno nuevo”

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Gabriela Levite, periodista y gestora cultural, y Maxi Luna, guitarrista compositor y profesor, son los creadores de MusicaClasicaBA, un producto cultural dedicado a la creación y difusión continua de contenidos vinculados a las actividades de la música clásica en la Argentina y en especial en la Ciudad de Buenos Aires, tanto en formato virtual como en papel.

La revista en papel, que sorprende por su gran calidad de edición y de contenidos, se distribuye de manera gratuita en importantes teatros y espacios de la ciudad de Buenos Aires. En Leedor conversamos con Gabriela y Maxi, que nos cuentan un poco más acerca de MusicaClasicaBA, del público al que se dirige y de cómo sostienen su proyecto en medio de la crisis.

Hace un tiempo que la crisis viene ocasionando que muchas revistas en papel hayan dejado de editarse, ¿Como sostienen ustedes un producto de tanta calidad como es MusicaClasicaBA?

Desde luego no escapamos a esta realidad. Al principio, el hecho de salir de manera semestral nos permitía tener más tiempo para conseguir publicidad y sostener cada número sin poner en riesgo la publicación. Lamentablemente, ya desde el año pasado, el aumento del papel en aproximadamente un 50% (y aún no sabemos el de este año) ha dificultado de manera notable la subsistencia de las revistas impresas y puntualmente de nuestra publicación. Nos vemos obligados a aumentar el precio de las publicidades, pero no podemos trasladar todo ese aumento a los anunciantes sino que nos obliga a conseguir más para hacer lo mismo, pero en épocas de crisis –desde los pequeños hasta los grandes anunciantes– limitan o directamente cortan su presupuesto para publicidad. Actualmente, contamos con la aprobación de nuestro proyecto por la Ley Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, pero no hemos podido conseguir aún una empresa que a nos apoye a través de este sistema (que se trata de derivar un porcentaje de Ingresos Brutos a proyectos culturales previamente aprobados), pero en eso estamos. Será una ayuda fundamental para sostener el proyecto este año. Nuestra meta este año es principalmente realizar el número 10, por el valor simbólico y sentimental que tiene para nosotros

Mientras tanto hemos lanzado una publicación mensual en formato digital (Música Clásica 3.0) que aprovecha las ventajas de lo digital (más fotos, videos, enlaces, etc.). Pero en realidad esta publicación no nació con la idea suplantar, sino de complementar a la revista impresa, incluyendo más información de agenda, convocatorias y actualidad. Además seguimos con la página web (musicaclasicaba.com.ar) y las redes sociales.

Una de las palabras de moda es “gestión”, que se aplica en todos los ámbitos, ¿Cuál es el peso de un gestor cultural hoy en día?, ¿Qué habilidades y qué conocimientos tiene que manejar para ser realmente efectivo?

Un gestor es un emprendedor. Debemos hacer todo nosotros mismos y estar atentos a todas las posibilidades. Gracias un pequeño subsidio del Fondo Metropolitano, nosotros empezamos a realizar la base de datos de músicos que se encuentra en nuestra web, y luego de un año de estar presentes con la web y las redes, realizamos una campaña de crowdfunding para lanzar lo que fue el primer número de la revista impresa que tuvo una excelente acogida en el ambiente, ávido de publicaciones del estilo, y además ha contado con menciones positivas en la prensa especializada y general y, desde luego también, del público. Por eso seguimos adelante, y ya con un número en mano pudimos salir a mostrar el producto a marcas y empresas para contar con su apoyo. Así hemos comenzado, pero cada número es un nuevo desafío, un nuevo comenzar.

La gestión cultural es algo que nunca se termina. Paso a paso nos vamos encontrando con nuevas metas y desafíos, también con nuevas complicaciones, pero sabemos que estamos ayudando y dando nuestro granito de arena a nuestra cultura y a nuestros artistas. Como gestores, queremos achicar la brecha entre el músico y el público, que se sepa de las nuevas producciones nacionales de discos y libros que se realizan y dónde conseguirlos; darle lugar a figuras ya consagradas, pero también a jóvenes talentosos que recién comienzan. Hacemos una gran cantidad de tareas: desde la elección del contenido, sentarnos a pensar el diseño junto a la diseñadora gráfica, asistir a los eventos y conciertos hasta tratar de vender publicidad y llevar revistas a los puntos de distribución.  Pasamos también por la realización de contenidos diarios para todas las redes sociales, y realizamos y mandamos newsletters a todos nuestros seguidores. En definitiva, no tenemos roles ni tiempos asignados, estamos todo el tiempo pendiente de todo.

Para nosotros MCBA es un multimedio, autogestivo, pero multimedio al fin: revista impresa, revista digital, web, redes, servicios, tienda. En sí la idea de MusicaClasicaBA es que sea el mundo de la música clásica en un solo lugar (ese es nuestro lema), y por lo cual se pueda encontrar todo, desde la agenda de conciertos a los servicios de los músicos o para músicos hasta sus trabajos discográficos en nuestra tienda online y, por supuesto, todas las novedades, entrevistas y reseñas posibles.

Hay todavía un prejuicio acerca de que la música clásica no es popular, ¿De qué manera el trabajo de gente como ustedes o de los mismos músicos va cambiando esta concepción? ¿Creen posible asociar estos conceptos de “popular” y “clásico”?

Si tomamos la palabra popular en su significado más usual (como algo masivo, de pueblo, mayoritario, etc.), definitivamente la música clásica hace siglos que no entra en esa categorización. Esto ha sucedido por motivos variados y complejos que requerirían un análisis más sociológico y musicológico. En la actualidad, sin embargo, y especialmente en nuestro país, el acceso a este tipo de música no está restringido a élites o clases acomodadas. Más allá del Teatro Colón –en el cual se consiguen entradas carísimas, pero otras a precios más accesibles– existen espacios como el CCK, la Usina del Arte, la Facultad de Derecho y muchos otros, en los que se puede disfrutar de músicos de primer nivel con entrada libre y  gratuita. A esto hay que sumarle las nuevas tecnologías e internet que permiten un acceso mucho más democrático a cualquier tipo de expresión artística. Además, los conservatorios, en su gran mayoría públicos, tienen una gran demanda de jóvenes estudiantes, lo que demuestra que no es un problema de clase o económico.

Quizás el tema es que debido muchas veces a su aparente complejidad y solemnidad, y desde luego a las modas, los jóvenes (pero también algunos adultos) no se acercan a los conciertos o la ópera, no les llama la atención o no han perdido el perjuicio. Este es un tema que preocupa a los grandes teatros del mundo en los cuales vemos que el promedio de edad de los asistentes es bastante elevado. Creemos que la música contemporánea, las puestas de ópera más innovadoras, la relectura de los clásicos y las mixturas (tanto llevadas a cabo por los grandes teatros como por las compañías independientes) muchas veces logran hablarle a ese público joven de una manera que el concierto tradicional no logra. Acá el problema reside en cómo satisfacer al público más tradicional y a la vez acercar a uno nuevo. Desde luego hace falta más educación musical de calidad y más propuestas didácticas relacionadas con la música (por suerte hay muchas: Juventus Lyrica, Ciudad Cultural Konex y últimamente el Teatro Colón, entre otras, ofrecen este tipo de propuestas).

Nosotros, por nuestra forma de comunicar (más distendida y con humor pero siempre con calidad), tratamos de hablarle a ese público joven de melómanos y estudiantes que quizás no se sentían representados por otros medios o formas de mostrar y comunicar la música clásica, que es lo que nos pasaba a nosotros. Un día vamos a un concierto o una ópera, pero otro quizás vemos un recital de rock, vamos a escuchar tango o a una fiesta. Creemos que el que se limita a un solo género se pierde de conocer o disfrutar otras cosas. Y esto pasa tanto con el que solo escucha música popular como también con el que solo escucha música clásica. Desde luego no queremos espantar al público más tradicional, pero si tenemos que elegir entre aquellos que están abiertos a nuevas experiencias y propuestas (aunque a veces puedan resultar fallidas) o el público conservador y reaccionario (que quiere seguir viendo y escuchando lo mismo o ver las óperas con las mismas puestas de siempre), nos quedamos definitivamente con el primero.

A partir de su propia experiencia, ¿cómo ven el periodismo cultural en los diferentes medios de difusión?

Las ventajas que brinda internet facilitan que exista, pero hoy por hoy es muy difícil sostener productos culturales de calidad sin algún tipo de apoyo del Estado, esto es más allá de esta crisis puntual. En la Argentina no hay una cultura empresarial tan instalada como en otros lugares del mundo de esponsorear proyectos de este estilo, así que lamentablemente muchos buenos emprendimientos se ven obligados a discontinuar su actividad, lo que representa una verdadera pérdida para nuestra sociedad en donde solo quedan opciones “rentables” de cultura más “liviana”, por llamarlo de algún modo, relacionadas solamente con el espectáculo y el show business –sin ánimo de desmerecer a ningún tipo de expresión cultural–. En consecuencia, si no hay apoyos públicos y privados, se van perdiendo espacios para nutrirse de otras cosas que nos enriquezcan también a nivel humano más allá del mero entretenimiento.

Por ejemplo, en la actualidad no existe ninguna otra revista en nuestro país dedicada a la creación y difusión continua de contenidos vinculados a las actividades de la música clásica. Está la revista del Teatro Colón, pero es solamente para abonados y periodistas, y su contenido es en un 90% relacionado solo a las actividades del Teatro, y los medios masivos brindan cada vez menos lugar a las expresiones artísticas, principalmente a la música académica; y si lo hacen, es para grandes figuras.

Pensando en los lectores de la revista, ¿tienen un lector modelo o la revista está pensada para crear un lector? ¿Qué estrategias desarrollan para captar nuevos lectores?

Nos interesa llegar al público joven, de edad, pero sobre todo de alma, ese que está abierto a la música contemporánea y a la relectura de los clásicos. Todo eso se refleja en nuestra manera de comunicar. Nos gusta el humor musical, y el diseño dinámico y actual, jugar mucho con el color y las imágenes, pero siempre poniendo esto al servicio de un contenido periodístico de primer nivel.

No sabemos si tenemos una estrategia puntual; hemos ido haciendo lo que nos gustaba y lo que nos divertía, y de esa manera se ha ido creando una línea editorial. También evitamos las críticas destructivas y nos interesa la mirada de los jóvenes periodistas, críticos y musicólogos. Estamos pendientes de aprovechar las nuevas tecnologías y atentos a todo lo que pasa en ese sentido. Tratamos de romper preconceptos que vinculan la música clásica con cierta clase social o edad de los oyentes. Esto último podemos verlo en las estadísticas de la web, más del 60% de nuestros lectores tiene menos de 34 años. Desde luego nos sigue gente de todas las edades, ya que más allá de la forma, el contenido siempre es de primera calidad, con notas y entrevistas bien escritas a artistas destacados de la escena nacional e internacional.

¿En la práctica, qué significa para la revista ser declarada de “interés cultural”?

Contamos con Declaraciones de Interés del Teatro Colón; del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien eligió nuestro proyecto para ser parte de Mecenazgo 2018; y también la Declaración de Interés de Cultura de Nación. En general, el reconocimiento es algo simbólico, aunque desde luego nos genera mucho orgullo. En el caso de Mecenazgo, si bien implica un beneficio económico (aunque no directamente por parte del Estado), aún no hemos logrado que alguna empresa realice el aporte a través de este programa.