Entrevista a Quio Binetti: “Lo más rico de la creación es el encuentro con otros”

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Quio Binetti es bailarina, docente, creadora y gestora en danza contemporánea independiente, y este jueves próximo estrena Notas para la montaña. La obra es interpretada por ella, quien además la codirige junto con Gustavo Lesgart, maestro, coreógrafo y bailarín.

Notas para la montaña representa un trabajo de exploración visual y corporal poniendo en escena una multiplicidad de objetos que invitan al espectador a hacer uso de su imaginación. Conversamos con Quio sobre el estreno que se viene y sobre su labor en la gestión cultural.

Además de bailarina, sos gestora cultural. ¿Qué desafíos te presenta hoy la gestión en lo relacionado con la danza?

La danza en los últimos años ha ganado mucho terreno consolidándose y generando espacios para crear, gestionar y producir. A pesar de la fragilidad económica que nos atraviesa a todos la gestión en danza contemporánea creció enormemente. Algo que observo y que nos hace diferentes a los gestores de danza es que, en general, somos bailarines o coreógrafos que devenimos gestores, esto nos hace conocedores de las problemáticas del lenguaje y su complejidad. El gran desafío es asumir este rol dentro del sistema y proponer acciones concretas para dar solución a aquello que nos atraviesa como artistas, hacernos de las herramientas necesarias para pensarnos gestores sin perder el contacto con el mundo de la danza y su realidad cambiante y dinámica.

Al hablar de Notas para la montaña, surgen palabras como “fragmentarismo”, “deconstrucción” y “poesía”, ¿cómo enlazás vos todos esos conceptos desde tu propia participación en el espectáculo?

La obra es un recorrido por mundos poéticos que se construyen y acumulan, una sucesión de acciones e imágenes que se despliegan en fragmentos. La construcción no es unidireccional, sino que dispara varios sentidos posibles a la vez. Si bien hay un relato, este relato no es directo, está lleno de desvíos. El material se sitúa en una lógica fuertemente poética, donde se propone un relato de los sentidos, de las imágenes que se construyen con objetos y materiales concretos. Este relato, poético y fragmentario, es llevado adelante por el cuerpo. El cuerpo es la constante en la obra, es lo “está siempre”, aunque su estar es afectado y cambiante por las imágenes que él mismo crea. A lo largo del material, vemos cómo el cuerpo constructor, concreto se vuelve sensible, se humedece y protagoniza una ficción en este mundo poético que él mismo diseña.

Como intérprete y cocreadora de la obra junto con Gustavo Lesgart, tengo el privilegio y el desafío de llevar adelante la construcción de este mundo y la ficción de ser su habitante al mismo tiempo. Como bailarina es un trabajo arduo y se realiza en muchas capas: estar atenta al desarrollo concreto y al despliegue poético del material, todo a la vez.

¿Qué lugar ocupa lo fantástico dentro de Notas…?

“Fantástico” es una palabra hermosa; nombra todo aquello que no pertenece a lo real. Notas para la montaña es un relato lleno de fantasía, necesita de la imaginación de sus creadores y del público para concretarse. Desde la obra proponemos pequeños signos, delicadas invitaciones para imaginar, para completar por el espectador. Nuestro objetivo es crear con objetos muy sencillos un mundo donde la fantasía tenga lugar. Queremos proponer una invitación a imaginar y entrenar esta fantasía, no como algo supranatural asociado a la ciencia ficción, sino como un juego de niños activando lo maravilloso de la imaginación.

¿Con qué otros lenguajes expresivos te conectás a la hora de pensar tus propias creaciones?

Mis últimas creaciones son siempre en relación con artistas que despliegan otro tipo de lenguajes. Trabajo habitualmente con artistas sonoros, con artistas visuales o, como en este caso, con otros artistas del movimiento, como Gustavo Lesgart. Me interesa el encuentro de lenguajes en la creación, me desafía y me estimula pensar con otros. Produzco en general obras que permiten asociaciones y creo fervientemente en el valor del proceso creativo compartido. Desde mi punto de vista, lo más rico de la creación es el encuentro, el cruce, el intercambio con otros, y si el otro tiene un mundo diferente al mío, es más interesante y se hace la reunión.

¿Cómo ves el apoyo del Estado en todo lo que tiene que ver con la danza?

Esta obra contó con un apoyo fundamental del estado en su comienzo, ya que formó parte de un proyecto del Instituto Prodanza que se llama Laboratorio. Este fomento a la danza es muy interesante porque no es un apoyo en dinero, sino que Prodanza pone a disposición de los artistas espacios de investigación con la supervisión de un tutor y no pretende la producción de una obra escénica.

Prodanza, en Ciudad Autónoma, comienza desde hace unos años a apoyar espacios de investigación y de experimentación. Esto hace del campo de la danza un lugar donde se genera pensamiento, un lugar que nos da la posibilidad de probar y errar, de cuestionaros desde el mismo campo. Desde mi punto de vista, es fundamental que el Estado esté atento a las necesidades del sector, asumiendo que la danza es un bien cultural muy importante y poderoso en Ciudad Autónoma.

En relación con el apoyo nacional, deberíamos revisar el hecho de que no exista un instituto nacional de la danza que pueda articular a todo el país observando las problemáticas y poniendo en valor las expresiones propias de cada región. Esto es algo que no permite la consolidación y la conexión profunda del lenguaje de la danza, generando una fragmentación y un gran desconocimiento de lo que sucede en otras regiones de la Argentina.

Foto de la portada: Ariel Feldman