Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro: diálogo literatura/cine en el Festival de la Palabra

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En el marco del Festival de la Palabra, organizado paralelamente por el CILE y con el apoyo de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), se organizaron distintos encuentros de temáticas variadas orientadas al público en general, y de carácter gratuito. En este ciclo, asistimos a la charla entre Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro, un encuentro entre la escritora y el director de cine que giró en torno a los desafíos de la adaptación de la obra literaria al guión cinematográfico. Se realizó en el patio mayor del cabildo de la ciudad de Córdoba, tuvo gran convocatoria; se trató de un conversatorio mediado por preguntas que llevó la moderadora para luego dar lugar a las preguntas del público.

La primer obra de Claudia llevada al cine fue La viuda de los jueves (2005) y su director fue Marcelo, allí se conocieron y entablaron amistad. La película tuvo gran éxito y, ante las preguntas del público, Claudia aceptó haber quedado siempre muy conforme con el resultado de las adaptaciones. Probablemente, a causa de haber estudiado guión, haber compuesto obras de teatro y estar en el medio televisivo conoce las diferentes técnicas las posibilidades y límites de los distintos campos, además, las necesidades que requiere un lenguaje visual diferentes al escrito. De todas maneras, explica que ella misma se siente atravesada por lenguajes diversos, quizás, por su formación y trabajos, por lo que sus historias o novelas las piensa y escribe a través de imágenes. Uno de sus ejemplos es Tuya, novela que cuenta que escribió primero como guión, pero transformó en novela al darse cuenta la fuerza y protagonismo de la voz interior del personaje.

Un nuevo proyecto une hoy a escritora y director, un desafío como profesionales y como artistas. El equipo de Netflix les propuso hacer una continuación de La viuda de los jueves, pero ambos estaban de acuerdo con que esa novela y la posterior adaptación eran parte de un contexto que hoy ya no era el mismo, por lo que una segunda parte o incluso, una versión situada en otro país, tal y como insistían; no era una opción para ellos. De todas maneras, el interés de la productora seguía vigente; por lo cual, cuando entre ellos surgió una idea, un posible guión que deseaban hacer en conjunto y llevarlo a la pantalla, llamaron a los productores de Netflix situados en Argentina y les contaron su propuesta. La respuesta afirmativa fue casi inmediata, nos aseguró Marcelo, por lo tanto trabajan ahora juntos en una serie que se situará en Argentina y de la cual no pueden dar aún más detalles.

Ambos afirmaban que para ellos la construcción de una novela y de un guión son desafíos distintos; mientras la escritura es un trabajo solitario en su momento de producción, el guión llevado a la pantalla o el teatro son actividades colectivas, donde los actores pueden influir, los recursos pueden hacer variar los escenarios o los músicos proponer un ambiente diferente. Aun siendo que Claudia asegura que escribir novelas es su tendencia natural, nos cuenta que gusta mucho de la producción audiovisual, el guión y el teatro, sobretodo por esa forma de trabajo en conjunto, donde todas las ideas valen y en esa apertura hacia el entorno está muchas veces la riqueza del resultado. Además, contrariamente a la novela donde no hay límites de extensión, cantidad de personaje, libertad de escenas multitudinarias o espacios abstractos, ambos artistas aseguran la necesidad de economía y la habilidad en este punto para la composición del guión. Asimismo, cada medio va a exigir en formas y temas en distinta medida, por ejemplo, en su experiencia en la televisión, Claudia afirma que allí se requiere de escribir mucho y muchas veces en tiempos cortos, como sucede si se debe cambiar una escena en una telenovela de un día a otro.

Tal y como nos contaron, tanto para Marcelo como para Claudia los personajes son lo principal en un guión, y la trama una excusa para entenderlos, lo cual podemos extender a una novela de personajes o donde la subjetividad de ellos conduce el desarrollo del relato. Esa construcción que puede comenzar desde la idea de un personaje, un grupo o conflictos que atraviesan al escritor o director, pueden ser fruto de una inspiración, pero para Claudia siempre están seguidos de gran trabajo, escrituras y reescrituras. Luego, la escritora nos explica que para ella la adaptación cinematográfica de una novela es una lectura posible, es el director siendo lector y llevándolo a su lenguaje. Es la película que crea en su cabeza de la misma manera que lo hace cada uno de los lectores, apropiaciones del texto escrito que responden a lógicas únicas y que seguramente diferirán de la construcción que se hizo el autor en el momento de producción.