#BAFICI2019: Crítica de Las facultades, de Eloísa Solaas

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Se dice que cada profesión es un mundo secreto para el que no la conoce. Esto puede adaptarse a la forma de estudiar una carrera.
Que un estudiante manipule la pierna de un cadáver y otros simulen el proceso judicial al ladrón de un supermercado chino, forma parte de ese mundo misterioso, que este documental descubre.
Con un ojo preciso y mirada que tiene un especial cuidado por lo que se ve en el cuadro, Solaas nos propone mostrar cómo es eso de prepararse para dar un examen y sentarse frente a una mesa. La elección de los distintos estudiantes es un hallazgo de la película, ya que no se queda en lo obvio de mostrar un determinado rango de edad o clase social. Lo mismo vale para la elección de las distintas facultades. Esos mundos secretos de los que hablamos se nos presentan ante los ojos como la oportunidad de mirar un patio interno en una manzana. ¿De qué hablan con esas fórmulas, descripciones de las partes de una planta de soja, hipótesis sobre San Agustín o maquetas en la FADU? Territorios extraños a la gran mayoría que no pertenecen a ningunas de esas carreras, pero a la vez, el placer de descubrirlos en la convergencia de sentarse frente a los integrantes de una mesa, con todo el nerviosismo que supone y supondrá siempre, un momento en que el espectador queda frente a la dura y simple realidad del aprobar o no aprobar.
Esa universalidad cautiva y el público, cuando ve que una alumna cierra su cartuchera para emprender su regreso a casa, aplazada, sonríe en la empatía de ese insight. Lo mismo ocurre en las arduas jornadas de estudio con profesor contratado o voluntario, en las que ponerse de acuerdo o incorporar esos conocimientos se hace una empresa casi imposible. Sociales. Puán. Ciudad Universitaria.
Quien además esté transitando o conozca esos pasillos, sacará un deleite adicional de este documental que aporta una mirada antropológica y de registro a ese corpus de largometrajes que se ocupan de lo universitario en la Argentina. Junto a ficciones como Dar la cara, de José Martínez Suárez y El Estudiante, de Santiago Mitre, este documental sobre Las facultades (buen título), merece ocupar un lugar, con la tranquilidad de haber aprobado.