#BAFICI2019: Crítica de Gran Orquesta, de Peri Azar

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Seguimos viendo films dirigidos por mujeres en este BAFICI 2019, en un festival que no se caracteriza por atender a la representatividad de las mujeres de la industria. Se trata de Gran Orquesta, realizada por Peri Azar (Tucumán, 1978), un documental que logra recuperar una parte olvidada de la música popular argentina a través de poner en valor el trabajo de Héctor Lomuto y su Orquesta.

La película se abre con un significativo plano donde obreros de la construcción tiran abajo una pared y remueven escombros, hipotetizando el posible final de ese baúl, que luego se convertirá en cofre donde bucea Azar para abrir un mundo de arqueologías posibles.

Todo se origina en un hecho casual. En el año 2000, Peri Azar encuentra en un volquete un baúl con partituras y en el fondo del fondo, una batuta. Así empieza un periplo investigativo que la lleva a recuperar y reponer un archivo valioso, hecho de músicas que acompañaron la vida cotidiana de lxs argentinxs en la década del 40 y mediados de los 50. Su director, Héctor Lomuto, junto a una formación que llegó a estar integrada por 30 músicos varones y algunas voces femeninas. La realizadora pondrá en diálogos a sus familiares y músicos actuales (contando con la ayuda de profesores y estudiantes de música del Conservatorio Manuel de Falla), abriendo de esta manera un universo de reconstrucciones y rescates que problematizan las historias en juego.

En parte, Gran Orquesta cimenta posibles para la historia del jazz vernáculo, las orquestas blancas e internacionales a lo Glenn Miller, y su calado profundo en la cultura de masas, en una época donde lo popular era política de Estado, en una maravillosa tensión, riquísima tensión, con la figura del imperialismo del norte. Esa tensión se ve en cuestiones de lengua: las mejores voces son las que parecen más foráneas, por su excelente dicción norteamericana. Así, alternaban con las propagandas y noticias, a partir de tener la Gran Orquesta ,un programa diario en Radio El Mundo, todas las tardes. Con 500 temas grabados para RCA Victor, presentaciones todos los fines de semana en distintos clubes de barrio por noche, y la incorporación de otros ritmos como el Cha Cha Cha, marcaron la cultura porteña.

Esa tensión, se ve también en la actualización de las partituras, en el intercambio entre músicos académicos y crooners (voces que reversionan), contratadas para hacer el concierto final donde se volverán a escuchar esas partituras. Lejos de manipulaciones de poder que se erigen sobre el control institucional de estos datos, patrimonio común de la cultura toda, el documental es un punto de encuentro, no de disputas. Esto es bien interesante, en épocas donde los archivos nunca se exponen para ser reinterpretados más que por algunos especialistas que los controlan. Aquí hay un circular que repone y expande. Porque además, la película es eso: una reflexión sobre la necesidad de manejos abiertos de los archivos, y desde otros lenguajes (no ya el meramente académico), como el audiovisual.

Recomendamos este documental. Acerca nuestra historia musical, la recupera en toda su magia sensible, la vuelve accesible, disfrutable y reconocible para el gran público.

Funciones:
Domingo 14 Abril 23.00h. Multiplex Belgrano – Sala 8
Domingo 7 Abril 19.00h. Anfiteatro del Parque Centenario –
Sábado 13 Abril 17.00h. 21-24 – Cancha Vanulen –