Crítica de “A dos espacios”, de Fabiana Villalba y Carlos Miguel Zarza Machuca

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A dos espacios son dos libros en uno, una nueva manera de editar que hace un tiempo se instaló entre nosotros. En este caso, son poemas y cuentos de dos escritores misioneros, Fabiana Villalba y Carlos Miguel Zarza Machuca. Esos dos espacios a los que alude el título son los que instaura la escritura que, en palabras de Marguerite Duras, “llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida”.

¿Qué puente se construye entre los poemas y los cuentos del volumen? La fugacidad obsesiva del título de Fabiana nos remite a los temas que recorren ambos libros: la finitud como un leitmotiv, la idea de pérdida, la búsqueda de eso que ya no nos pertenece. El protagonista del cuento “Corazón”, que ve cómo se aleja esa joven que lo atrapó con sus ojos; o los amantes, que “miran el ocaso sin solución”, en uno de los poemas, son parte de un universo de seres que deambulan como sombras en esas superficies de las que habla Carlos.

El gran protagonista del libro es el tiempo, y este aparece con distintas connotaciones en los poemas: obviamente efímero (“Vuelve a morir el sol / con su secreto de espantos y augurios”); como un retorno constante (Es el Tiempo un recorte / una regresión de cosas innecesarias”); siempre subjetivo (“Existe la triplicación del momento / en que caen tus manos sobre las mías”); asociado al recuerdo (“El espacio separado por dos aguas / la tergiversación de las palabras en la memoria”). En cuanto a los relatos de Superficies, se instaura un tiempo irreal, fantástico, el de los sueños, el de la imaginación, por momentos un tiempo mítico en el que los personajes están condenados a vagar en una especie de Macondo.

El espacio también se hace presente en ambos textos. En los cuentos se traduce en las descripciones que, con pocas palabras, caracterizan los lugares por donde se mueven los protagonistas: “Allí, en la casona de los alambiques, hay un patio muy largo y silencioso, semidormido en la penumbra del parral. Un aljibe, dos rosales y una begonia”. En los poemas, irrumpe en pinceladas muy breves que crean atmósferas: “Un lejano y pardo pájaro se posa / en mi cama todavía tibia”.

Más allá del tiempo y del espacio, no falta en los poemas otro de los grandes temas: el amor, el contacto con el otro, ese movimiento que va del yo al tú: “Hoy julio de un año que no importa / te escribo como siempre /  con mi orgullo / transformado en mujer bruja / que todo lo encanta”. Paralelamente, los cuentos trabajan esa relación con el otro, aunque de una manera más social dando cuenta de las vínculos que se establecen con ese que puede ser tanto nuestro compañero como nuestro enemigo; el que necesita de nosotros, el que nos hiere o el que nos tiende una mano: “Los ojos. Los transparentes ojos aterrados. En ese segundo, en ese segundo único, sentí que atravesó mis ojos con su mirada suplicante”.

Fabiana Villalba y Carlos Miguel Zarza Machuca tienen un largo recorrido en la escritura, y es bueno que se los conozca más allá de Posadas, su ciudad natal.

A dos espacios. Fugacidad obsesiva, Fabiana Villalba/Superficies, Carlos Miguel Zarza Machuca, Pax Editorial, 2017, 90 págs.