Puesta en valor del Museo Isaac Fernàndez Blanco

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El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires presenta la Inauguración de las obras de recuperación de patios y jardines del Palacio Noel, testimonio principal de la arquitectura neocolonial iberoamericana que alberga hoy la sede principal del Museo Isaac Fernández Blanco.

La puesta en valor de estos sectores de alta significación histórica, artística y paisajística, resultan decisivas para la comprensión de todo el conjunto edilicio diseñado y construido por el Arquitecto Martin Noel en 1922 y permitirá al público gozar de uno de los espacios verdes más bellos de la ciudad.

Los ahora renovados espacios exteriores serán asimismo escenario de distintas propuestas artísticas que complementarán y ampliarán la ya nutrida oferta cultural del Museo, una institución que suma a su tradicional quehacer en la investigación, conservación y difusión de sus colecciones de artes aplicadas virreinales, la presentación de exhibiciones temporarias y una muy nutrida agenda de espectáculos musicales, teatrales y eventos culturales.

Las obras de puesta en valor de patios y jardines del Palacio Noel -que contaron con la  autorización de la Dirección de Interpretación Urbanística del Ministerio de Desarrollo Urbano– fueron declaradas de Interés Cultural para la Ciudad de Buenos Aires y han sido posibles gracias al auspicio del Régimen de Promoción del Ministerio de Cultura, el apoyo de la Asociación de Amigos del Museo Fernández Blanco y el patrocinio de las empresas Banco Supervielle y Banco Hipotecario. El proyecto de obra civil y paisajística ha sido desarrollado por el Estudio Bayá Casal bajo la supervisión e impulso de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico de la Ciudad y la Dirección del Museo.

 

Un regreso al espíritu andaluz

La puesta en valor de los jardines del Palacio Noel, sector de alta significación histórica, artística y paisajística, permitirá una cabal comprensión del conjunto edilicio diseñado y construido por el Arq. Martín Noel en 1922 y el goce en plenitud de uno de los espacios verdes más bellos de la ciudad.

De carácter ecléctico con fuerte impronta andaluza, posee cítricos y olivos que conviven con especies silvestres americanas como ombúes, palos borrachos y jacarandás, rodeados del color y los aromas de malvones, jazmines y rosales. Tanto sus patios con bancos y fuentes revestidos de cerámicas de Talavera de la Reina, como sus senderos -originariamente de granza de ladrillo, modificados décadas atrás por cuestiones de funcionalidad-, fueron renovados con la impronta de su original espíritu andaluz, recuperando asimismo los niveles naturales de escurrimiento hacia su sistema pluvial recientemente restaurado.