Gisela Gaffoglio en el Borges

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Inaugura Viernes 5 de abril a las 19 hs. Sala 27

Gisela Gafoglio: Las ciudades invisibles

“Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.Las ciudades invisibles. Italo Calvino, 1983.

Gisela Gafoglio fue y sigue siendo esa caminante, que entiende al viaje como un proceso de autodescubrimiento. Formas codificadas, trayectos cifrados, coexistencia de la técnica y de la poesía. Es sólo una parte de lo que encontramos en una obra, donde el acto de pintar se convierte en una ceremonia privada, en la que se expresa el momento real de la artista, el fluir de la experiencia vital en forma de pintura.

Sabemos que las ciudades son el resultado de un urbanismo y de una cultura, pero también de una improvisación. El paisaje urbano cambia, y es esa mutación, la que lo convierte en documento social. En este sentido, el trabajo de Gisela Gafoglio apunta a desestructurar ese complejo tejido simbólico, superponiendo capas de pintura, como quien quiere capturar la imagen que yace detrás, con líneas geométricas definidas por las diferentes zonas de color, donde la ciudad es la obra, y la obra es la ciudad. Rescatando a la vez, una poética del fragmento y la repetición como documento, pero con otra perspectiva conceptual, al modo de un proceso de afirmación, en referencia a su contenido estético. La ciudad aparece como un objeto en sí mismo, que la artista recrea, interpela y deconstruye desde su subjetividad, estableciendo nuevos mensajes y significados. Usando a veces formas biomorfas, a la vez que simples composiciones geométricas, que nos permiten ver como se encadenan todos los fragmento. Y por otra parte, el modo en se ordena esa inmensa acumulación de detalles, de matices, de contrastes sutiles, y de huellas de distintos pasados.  No obstante, es posible leer una narración, que se alimenta de aquello que nuestra experiencia – como espectadores – en espejo nos devuelve… aunque la ciudad a veces aparezca desnuda, casi completamente desnuda.

Si una obra de arte es capaz de significar, se debe a que ha logrado un modelado “imaginal” de algo externo a ella misma, por muy lejano e indirecto que sea, y por más que acentúe, como la abstracción, “esa abierta ambigüedad”. Porque sabemos, que una obra de arte incorpora tanto lo real, como lo imaginario y lo simbólico y que si bien se encuentra llena de indecidibles, no por ello es ininteligible o desestructurada. En definitiva, es esa sensación, que genera esta nueva exposición de Gisela Gafoglio, la que nos permite seguir un rastro a veces difícil, que nos hace sentirnos, rastreadores de nosotros mismos a través de la intuición de otros. Y no es casual la metáfora, porque la artista pinta sobre el suelo, de ese modo puede caminar en torno al lienzo, estar literalmente dentro del cuadro, como quien esta segura de que el cuadro tiene una vida propia, y que puede sacarla afuera, poniendo énfasis en el aspecto corporal. En una franca inmediatez, pero sin perder el aura del autor, que continúa ligada a su proyecto personal, íntimamente atado a sus vivencias.