Entrevista a Marina Kryzczuk: una invitación a la escritura teatral

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A partir de una convocatoria muy exitosa, se llevó a cabo el Ciclo Teatro Íntimo con cuatro obras: Sobre Luis; Vértigo. Un instante antes de la caída; Como a un extraño y Treinta minutos Tennessee, que fueron llevadas a escena durante marzo en el teatro El Damero.

Conversamos con Marina Kryzczuk, una de las organizadoras de una propuesta que resultó original en tanto no es común leer acerca de concursos que inviten a la escritura teatral.

Sé que las expectativas que tenían sobre la convocatoria al concurso de dramaturgia del Ciclo Teatro Íntimo fueron superadas, ¿más allá de la difusión de la propuesta, qué les parece que fue lo más convocante?

Creo que a los dramaturgos les atrajo el juego bien delimitado de poder meterse con los universos femeninos de dos autores todavía “intocables”, tanto por temas de derechos de autor, como por su carácter de autores de culto. Hay algo de profano en poder meterte, habilitado por una consigna, con autores canónicos como Tennessee o Almodóvar. Otro aspecto que conversamos con los ganadores y resultó atractivo fue la posibilidad de llevar sus obras a escena como parte del reconocimiento a su trabajo.

Si bien hay muchos concursos de narrativa o de poesía, los de teatro no se difunden tanto o no son tan numerosos, ¿por qué creen que se da esta situación?

En un contexto como el de Buenos Aires, pocos autores se quedan en la letra muerta y pasan a la acción, como pueden, como les sale, como quieren. Esto genera que pocos textos sean escritos para concursar. Quien tiene la necesidad de escribir teatro mayormente tiene la necesidad también de ver su obra en acción, de darle vida y que la habiten los actores. Los tiempos de mediatez y éxito espontáneo en los que estamos sumergidos aportan a este combo. De allí que, posiblemente, no haya una demanda latente por parte de los autores y, por tanto, una oferta acotada de este tipo de convocatorias.

¿Cuál fue el criterio para la selección de las obras ganadoras más allá del requisito de que trabajaran el universo femenino de Tennessee Williams o de Pedro Almodóvar?

Los jurados del ciclo leyeron más de cincuenta obras de todo el país, que fueron “filtradas” previamente por la organización del ciclo para asegurar el cumplimiento de las cuatro premisas básicas de la convocatoria del concurso de dramaturgos: obras inéditas, de hasta tres personajes, cuya temática abordara los universos femeninos de Tennessee Williams o Pedro Almodóvar, y no durara más de 30 minutos. Cada jurado seleccionó cuatro obras en orden de mérito, las que fueron puntuadas de mayor a menor. Cabe destacar que de los ocho jurados totales, cuatro sabían de antemano que una de las obras ganadoras les sería asignada para dirigir

¿Cómo fue la relación con los autores y las autoras mientras se realizaban los ensayos?

Elegimos intencionalmente directores con muy diferentes improntas estéticas y mecanismos de trabajo, por ende, cada director fue fiel a su forma de relacionarse con el texto; algunos respetaron al pie de la letra cada acción y cada coma que el autor planteaba, mientras otros decidieron romper con el texto escrito. En todos los casos los maridajes fueron extraordinarios, con resultados muy satisfactorios para autores y directores.

¿Qué devolución tuvieron de ellos una vez que vieron sus obras en escena?

En un estadio ya avanzado del proceso de montaje, los autores fueron invitados a presenciar un ensayo e intercambiar después con el elenco. A excepción de Luis Quinteros que, aunque se mantuvo comunicado permanentemente, no pudo venir porque vive en Córdoba, los otros tres autores ya conocían la puesta antes de presenciar los estrenos con público. Todos los autores están felices de ver materializadas sus obras; el proceso fue enriquecedor para ambas partes. Sentimos que la primera entrega del ciclo superó nuestras expectativas, y es posible que continúen las presentaciones, más allá de la temporada que finalizó el 30 de marzo.

Cuéntennos algo de la segunda convocatoria que se viene para este año

Todavía está en proceso, tenemos dos o tres ideas que tenemos que desarrollar, pero esta primera etapa nos absorbió a tal punto que todavía no pudimos analizar a fondo los pros y contras de cada idea. Lo que podemos adelantar es que es posible que ahora no sea un concurso de dramaturgia el disparador, sino otro punto de partida, aprovechando que el teatro se nutre de tantas artes.

Obras

Vértigo. Un instante antes de la caída, de Luis Quinteros; dirección: Jorge Diez.

Sobre Luis, de Nancy Lagos; dirección: Román Lamas

Como a un extraño, de Carolina Sturla; dirección: Adrián Blanco

Treinta minutos Tennessee, de Darío Machado; dirección: Maira Teit