Entrevista a Federico Marcel: “La literatura fueguina: esa entelequia maravillosa y vasta”

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Federico Marcel es Director Provincial del Patrimonio Literario de la Secretaría de Cultura de Tierra del Fuego, pero más allá del cargo, es un apasionado por lo que hace y un convencido de que la resistencia cultural es posible; un trabajador de la palabra que desde el Fin del Mundo promueve autores y libros de ese lugar “casi mitológico en el imaginario nacional”.

Es muy fácil enamorarse del paisaje de Tierra del Fuego, aunque también es necesario conocerla más allá de su geografía. Federico realiza un trabajo diario e intenso a favor de la literatura, pero se hizo un tiempito para respondernos algunas preguntas que nos acercan a la movida editorial de la isla.

Un poco a modo de presentación, contanos cuál es tu función como Director Provincial del Patrimonio Literario de la Secretaría de Cultura de Tierra del Fuego.

El cargo es nuevo, lo estoy estrenando. Como director tengo la función de coordinar las publicaciones de la editora cultural TDF, asesorar a los escritores que recién empiezan a construir el cuerpo de sus obras, apoyar las publicaciones de índole privada y promocionar dentro y fuera de la provincia esa entelequia maravillosa y vasta que es la literatura fueguina.

¿Qué acciones encaran desde la Secretaría en función de promover la lectura?

Entregamos de manera gratuita en todos los colegios públicos, bibliotecas populares y publicas de la provincia las obras de la editora, participamos activamente de ferias culturales, tanto provinciales como nacionales, llevando nuestros libros y de otras editoriales provinciales, participamos todos los años de la Feria internacional del libro en Buenos Aires llevando artistas y haciendo presentaciones de libros y revistas culturales, y recientemente comercializando nuestros libros. Participo a nivel local de tres programas radiales y uno televisivo donde hablo de literatura en general y de nuestros libros en particular.

Sos, además, referente de la Editora Cultural de la Provincia, y por lo que estuve viendo, realizan muchas publicaciones. ¿Qué criterio siguen en la editorial para elegir los libros que van a editar? ¿Tienen alguna cantidad fijada de antemano?

La editora está regida por una ley provincial que establece un lineamiento con el cual nos regimos. Llamamos a convocatoria todos los años en el mes de octubre con una propuesta general (analizamos que hace género falta en la editora o cuál hace mucho que no publicamos), pero no restrictiva. Las obras presentadas son leídas por un jurado de tres especialistas según el tipo de obra, y ellos sugieren o no su publicación. Una vez con las recomendaciones hechas, junto con el comité (conformado por un grupo de representantes de las diferentes disciplinas artísticas de la provincia que ocupan el cargo ad honorem), confeccionamos el orden de publicación considerando el presupuesto del año, el costo de las obras y buscando la diversidad temática para lograr un catálogo atractivo para el público.

El año pasado publicamos diez obras nuevas y una segunda edición de una que estaba agotada. Las tiradas son de mil ejemplares: fueron 11.000 ejemplares que llegaron para enriquecer el campo editorial provincial.

Por decisión de la gobernadora, desde el año pasado podemos comercializar nuestros libros. Trabajamos en el 2017 la modificación de la ley de la editora y ahora tenemos punto de venta y hacemos acuerdos comerciales con privados ayudando a los escritores noveles a entrar en el mercado con más asesoramiento.

Y por si fuera poco, tenés una página de Facebook donde recomendás libros: De jardines ajenos. Ahí hablás de la literatura como forma de amor y me encantaría que desarrollaras un poco más eso.

Creo firmemente que la literatura salva vidas. Nos salva de la soledad, de la locura, de una vida sin imaginación. Creo que nos despierta la empatía (tan necesaria en los tiempos que corren) al probarnos diferentes ropajes dialécticos: podemos ser esclavas negras del siglo XVI, alienígenas de un mundo distante, héroes, villanos, caballeros, bufones, madres, nietas, asesinos, trans, animales, pobres, ricos. El entender las causas y las circunstancias de esos personajes nos prepara mejor para esa dimensión humana que muchas veces la realidad opera en negar. Nos permite entender parcialmente la otredad (ese misterio insondable). Nos suma una experiencia atemporal que nos enriquece. Las palabras nos definen, nos mutan, pero sobre todo nos humanizan. La Literatura es un aleph ficcional donde buceamos y descubrimos nuestro verdadero rostro.

¿Cuáles son tus preferencias literarias en cuanto a géneros o a autores?

Soy un lector caprichoso y hedonista. Me gustan mucho los géneros “bastardos”, esos que no son muy reconocidos por la crítica “seria”. Leo mucha ciencia ficción (amo las distopias), terror, épica fantástica y novelas gráficas de todas las geografías (King, Tolkien, Bodoc, Hill, Dick, Bradbury, Gibson, Martin, Sanderson, Le guin, Oesterheld, Otomo, Miller, Moore, Moebius, Gaiman por nombrar algunos). La poesía es un amor irrenunciable (Borges, Pizarnik, Bukowski, Baudelaire, Verlaine, Shelley, Keats, Orozco, Quevedo, Susy Shock son a los que regreso), y los clásicos que me marcaron de joven (mis padres me compraron una colección que vendían en los quioscos, unas ediciones hermosas en tapa dura con terminaciones doradas, a precios accesibles), que leí sin ningún tipo de criterio previo (Poe, Wells, Verne, Shakespeare, Dante, Goethe, Hugo, Scott, Virgilio, Homero, Cervantes, etc.); con mucho esfuerzo, me faltaba el contexto y no comprendía mucho de lo que leía, pero me sobraba hambre de palabras.

Una de las cosas que me sorprendió de Ushuaia desde mi primera visita es la gran cantidad de actividades culturales que se desarrollan, ¿cuántas de esas actividades tienen proyección fuera de la isla? ¿Considerás que el resto del país tiene conocimiento de lo que pasa en el Fin del Mundo?

La isla es un lugar, creo, casi mitológico en el imaginario nacional. La idea que se tiene de ella es más intuitiva que realista. Al estar en la periferia, las imágenes que suscita Tierra del Fuego, son de nieve, montañas y mar. La realidad climatológica esta muy alejada de las temperaturas de las provincias del norte; eso refuerza la idea de un lugar mítico y, sumado a un federalismo cultural inexistente, hace que las producciones sean poco conocidas en el resto del país. Los grandes centros urbanos acaparan casi todo el escenario. Luchamos en contra de eso, por supuesto, implementamos políticas culturales, e invertimos desde el Gobierno y la Secretaria de Cultura en particular tiempo y esfuerzo para dar a conocer la riqueza artística que TDF tiene para ofrecer. Aprovechamos las ferias provinciales e internacionales usando sus plataformas comunicacionales para difundir el enorme trabajo de nuestros, artistas e investigadores. La tecnología ayuda y el aire de misterio que rodea a la isla también; es un lugar romántico, que invita a la aventura y las empresas culturales, que en los tiempos que corren son deliciosamente quijotescas.

Más allá de la discusión sobre la culpa de la tecnología y de Internet en la disminución de la lectura, también es cierto que permite una popularización o una masividad de la cultura, ¿qué aspectos positivos y negativos podés analizar al respecto?

Descreo que la tecnología sea la causante del poco tiempo que las personas destinan a la lectura. Me parece más un síntoma que una causa. Creo que el problema es cultural: es el sistema el que aboga por una generación iletrada y complaciente. En términos discursivos, se nota en claramente en el lenguaje llano, vacío y vacilante de algunos actores políticos actuales, en la construcción de un discurso básico pensado para un público que, al no leer, no posee las herramientas para analizar el símbolo y su propia realidad. Es evidente, Brasil, Estados Unidos y la Argentina son ejemplos claros de este fenómeno. Creo sí que la tecnología es una herramienta con mucha potencialidad si las políticas culturales y educativas hacen buen uso de ella, incluso de las redes sociales. Las creepy pastas actuales, que tanto gustan a los más jóvenes, son similares a los penny dreadful de fin del siglo XIX, historias anónimas macabras y truculentas que fueron el germen de cultivo de grandes obras del terror moderno. Si la educación pasara más tiempo incorporando los celulares como herramientas pedagógicas y menos batallando para sacarlos de las clases, creo que los resultados nos sorprenderían. Hay experiencias lectoras y educativas superinteresantes que ocurren actualmente en la virtualidad.

Con un celular y wifi tenemos más tomos que los que poseía la biblioteca de Alejandría y a solo un clic de distancia. Ahora, cómo promocionamos eso, cómo hacemos que leer sea “cool”, otra vez, creo que es la pregunta.

La necesidad de una política cultural que genere un contradiscurso al del mercado consumista es obligatoria. Políticas de edición e impresión como las que tenemos en nuestra provincia (somos pocas las que tenemos editoras estatales), que den voz a sus autores, que vuelvan los libros a las bibliotecas escolares y públicas; que los libros estén amparados por leyes que propicien precios accesibles a las mayorías, etc., es necesario. Hoy comprar un libro en físico es imposible para una parte gigante de nuestra población y eso es otro tipo de hambre, y toda hambre es aberrante.

¿Cómo ves la política cultural del gobierno a nivel nacional en cuanto a editoriales, patrimonio cultural, apoyo a artistas?

Inexistente. Asistimos a un gobierno del mercado, un gobierno que apuesta a la desinformación y a la banalidad como baluarte. Las cifras de desinversión en materia educativa, artística e investigación rozan lo abyecto. Así proliferan discursos sin análisis, metamensajes carentes de empatía,  posverdades innegables y el pensamiento mágico como reemplazo al pensamiento crítico. Se habla mucho de lo que nos va a costar remontar el erial económico en el que nos han sumido en solo tres años, el cultural también será una arena de batalla compleja de remontar.

Por último, hoy se habla mucho de resistir, ¿de qué manera se ejerce la resistencia cultural?

Escribiendo, editando, actuando, haciendo arte en sus múltiples formas; divulgando en las calles, en las casas, en nuestros trabajos, en las redes, en todos lados lo que amamos, comprendemos y sabemos; comprando arte y sosteniendo a nuestra industria cultural; contagiando a otres de que el arte enriquece la experiencia humana y que en la trinchera de la vida la palabra es un fusil cargado de sentido.

Foto de la portada: Rodrigo Muñoz Fotografía