Mónica Alvarado: Bosque Yatana en el Conti será un momento de ofrenda

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Mónica Alvarado es artista, profesora de arte y gestora, nacida en Ushuaia y residente en dicha ciudad. En los días previos a su presentación en el Centro Cultural Haroldo Conti como participante del proyecto #paratodestode conversamos con ella para acercar a nuestros públicos una aproximación a su trabajo, y preparar la gran cita del sábado 9 de marzo a las 18 hs en el Conti.

 

Kekena Corvalán: ¿Qué significa para Bosque Yatana estar en el Conti en el mes de reflexión y acción de los ejes géneros y la memoria?

Mónica Alvarado: Para Bosque Yatana es un momento de ofrenda, porque el Espacio de Memoria es un lugar tan emblemático, histórico, tan importante, un sitio con el que todes deberíamos estar comprometidxs, en la tarea de levantar nuestra memoria y continuar el trabajo de tanta gente que ha entregado su vida par que tengamos una mejor vida, un mejor tránsito por esta tierra. Nosotres en Bosque Yatana venimos trabajando hace 15 años en la recuperación de lo que no solo es un territorio simbólico sino que es el despertar de un deseo de acción, y de una acción colectiva sostenida. Entonces por eso el sentido de ofrenda, porque estamos siempre humildemente trabajando en una cosmovisión que nos alinea con la naturaleza y con el sentido que para nuestros antepasados nativos de América ha tenido la pachamama o la madre tierra. Todo lo que hacemos está siempre muy presente con la voz de nuestros abuelos y abuelas. Es una continuidad. Entonces venimos al Conti a traer este trabajo sostenido que venimos haciendo, en el que tantos niños y niñas, tanta gente ha partipado. Es una activación desde un bosque, entonces traemos este bosque para sumarnos y para reunirnos con todes quienes están activando cambios tan importantes en nuestro país y nuestra conciencia. Es un momento único para toda la gente que está involucrada en Tierra del Fuego, que es un lugar icónico también porque se dice que estamos en el fin del mundo pero acá sentimos que es el comienzo de otra conciencia. Todes podemos ser comienzo en los lugares en donde estemos. Así que también venimos a reflexionar si realmente somos un fin, o somos un comienzo, si es que estamos en un extremo, o los extremos están en todos lados… Ese es el sentido de Yatana: mover, despertar, sumar, pero como eje central, reunirnos, compartir y a partir de ahí seguir tejiendo. Y en este gran tejido que se está moviendo ahora, con todas las problemáticas que salen a la luz, desde tantos lugares de la Argentina con las cuestiones de géneros, que felizmente ahora por fin estamos gritando, estamos poniendo sobre el tapete, creemos que es un momento para aprender, y el Centro Cultural Conti en el Espacio de Memoria es un lugar donde debemos abrir todos los sentidos, compartir y también llamarnos a silencio, ir a aprender. Creo, como docente de arte que soy aquí en Ushuaia que tenemos mucho que escuchar y aprender, acompañarles e ir viendo cómo sumamos a esta energía, con agradecimiento y humildad.

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Fotografía área de Ushuaia en los años 70, con el Bosque Yatana, hoy reserva natural protegida, hacia el fondo a la derecha del tejido urbano.

KC: ¿Cómo ves la representación de las prácticas artísticas, curatoriales, museísticas en relación al juego federal, a la posibilidad real de estar presentes en una gran agenda regional que tiene Ushuaia y todas las localidades que distan más de 50 km de la Ciudad de Buenos Aires?

MA: En este sentido, yo que llevo algunas lunas caminando por el arte, formada en la Pueyrredón y en la Cárcova y de vuelta en Tierra del Fuego en 1997, que pasé por distintas etapas, de algún modo mi posicionamiento fue cambiando con los contextos. Tuve muchas crisis en relación a lo federal, a las representaciones, a las no políticas culturales de Tierra del Fuego. Pasé de estar circulando en distintos espacios, al agotamiento extremo, porque el circuito del arte nacional es muy pequeño y parece circular atendiendo siempre los mismos intereses y donde prevalecen unas pocas escenas que tienen que ver con relaciones de poder. Estuve bastante conflictuada con este tema. Al ser yo nacida en esta isla, trabajar con temáticas de pueblos nativos y tener esta responsabilidad en relación a un bosque nativo que heredé de mis antepasados, siempre recibí invitaciones del campo político, que venían por la foto para lanzar a la comunidad distintos imaginarios de liderazgo que no tienen nada que ver con la realidad. Eso me generó siempre situaciones difíciles, hasta que me dí cuenta que estos manejos no tenían nada que ver conmigo. Mientras yo circulaba por estos espacios, mi propia casa y el bosque donde ella se encuentra, el Bosque Yatana, se llenaba de basura y era un lugar de descontrol juvenil a la noche, oscuro, caótico, negativo. Ni la policía quería entrar. Y yo decidí alejarme de estos circuitos y trabajar en mi entorno. Una instancia difícil, y al mismo tiempo trascendente. Pasé de ámbitos muy institucionalizados del arte contemporáneo a internarme en el bosque, a charlar con los jóvenes a la noche que estaban a lo mejor borrachos, drogados, y me veían aparecer y me decía: Profesora, ¿qué hace acá? Y yo les decía primero que nada que no era policía ni juez, que vivía en la esquina y solo les quiero pedir que no me llenen el lugar de basura, no me rompan los árboles que tardan 60 años en crecer, solamente para sentarse en una noche de fogón. Y apaguen los fuegos, y cuídense, yo estoy dando vueltas por acá, nos vemos en el colegio todos los días, cuenten conmigo, que todo lo que quiero es sostener este lugar como un espacio abierto para todes. Y ahí me dí cuenta que eso era lo que yo tenía que hacer, por este bosque en el que me crié de niña, por esta comunidad, y me sentí mucho más plena como artista que circulando por inauguraciones de arte contemporáneo, donde además me sentía absolutamente utilizada, en una lógica de egos, en un terreno de juego que no era el mío. Me venían a buscar porque representé mucho tiempo a Ushuaia y a Patagonia como artista. Pero ya no me interesaba estar colgada en una pared, me aburría terriblemente todo ese proyecto de vida, y me pareció que mi tarea era ponerme guantes y juntar basura y ayudar a los pibes y las pibas que se estaban matando todas las noches en el fondo de mi casa. Y ahí empezamos, reuniéndonos con los jóvenes, limpiando, poniendo en valor mi propia comunidad. Y cambió mi eje, vino a Tierra del Fuego la gente de pueblos originarios de las Jornadas de Paz y Dignidad, y me proponen hacer una ceremonia en el Bosque para que me hiciera saber qué tenía que hacer con él. Y así nació Bosque Yatana. Volviendo entonces a lo federal, creo que las representaciones tienen distintos circuitos. Y el circuito en el que me manejo es este. Federal es, porque vienen todo el tiempo de todas partes del mundo, y del país. Circulamos con otres de todas las provincias. Y ahora tenemos todas las posibilidades con las redes. Hicimos otra, una horizontalidad, donde yo me siento americana y conectada con todos sus pueblos. Me eligieron para un encuentro de muralistas y me preguntaron: vos que sos artista local, y yo les dije, yo me siento artista regional, me siento representada por la Cordillera de los Andes, que es mi región, esa es mi federalidad. Todas las ediciones voy a la Bienal Intercontinental de Arte Indigena, y estoy en otro circuito. Desde ahí, por ejemplo, mis libros de artista fueron a la Biblioteca de Alejandría, fueron desde Perú y Ecuador, y desde ahí, desde la Cordillera como columna vertebral para todes, rompo la lógica de que todo tiene que pasar por la élite del arte y la curaduría porteña, y me contacto desde ahí, mi eje. Mi centro, son los Andes.

 

KC: En relación a la escena local, porque ambas hemos charlado en tu fogón con otres artistas sobre esta necesiddad imperiosa de pensar geosituadamente desde el territorio propio… ¿qué habría que activar en Tierra del Fuego y en la Patagonia Austral, desde una perspectiva crítica, para pensar otros posibles desde proyectos tan biográficos e íntimos?

MA: Si hago una mirada hacia atrás, cuando tenía 18 o 20 años acá en Ushuaia no existía ni el Museo Marítimo, menos la galería de arte del Museo Marítimo, no existía la Casa de la Cultura, ni siquiera la visión de que acá en Tierra del Fuego con los años se iban a gestar proyectos tan interesantes como han sido por ejemplo la Bienal del Fin del Mundo, el MAF (Mes de Arte Fueguino, una bienal regional de arte contemporáneo), que generaron movimientos y cruces, aunque produjeron y siguen produciendo tantas críticas a un modelo de gestión y legitimación entre les artistas de la región. Pero todes hemos aprendido de estas experiencias en las que han venido de Buenos Aires y de todos lados cantidad de artistas y curadores, y nos han abierto nuevas posibilidades diferentes. En el hacia adentro de la cuestión de lo local está siempre dando vueltas una desazón, una especie de angustia, entre el mundo de mis colegas artístas que tiene que ver con una especie de saqueo que una siente con este tipo de eventos. Porque estamos en un lugar muy particular, que genera mucho interés para creadores de muchos lugares, por eso del “Fin del mundo” y su imaginario romántico, y porque la naturaleza acá es tan pero tan impresionante que despierta mucha inspiración y mucho sublime. Si a todo esto le sumamos las no políticas públicas que nos vienen atravesando, muchas veces les artistas quedan un poco como mareados. La cuestión central pasa por mirarnos a nosotrxs mismos y reflexionar que es lo que tenemos y no tenemos. Dejar de mirar quién baja del avión o quién está sentado en aquel sillón y hacer foco entre nosotres a ver qué podemos producir si nos juntamos. Y lo que podemos producir es mucho, vos lo sabés mejor que yo con lo que llevás por todo el país y trabajás aquí. El tema en Ushuaia y en tantos lugares es salir del individualismo, y propuestas como la tuya es una gran activación porque nos sitúan como colectivo, nos hacen escucharnos, nos mueven la energía, nos refresca y nos estimula. Después tenemos que darnos cuenta de que la práctica artística en un 90% depende de una misma, porque escucho todo el tiempo críticas a los espacios públicos de gestión que no hacen nada, y es cierto, pero bueno, yo siempre digo, mi vocación es mía, no depende de ellos, del señor que se sentó en ese sillón, no entiende nada de cultura y menos va a poder gestar una política cultural, más cuando a lo mejor llegó hace dos o tres años a Tierra del Fuego y no tiene ni idea de lo que es esto, ni qué códigos tiene este lugar, ni de dónde viene toda la práctica artística. Entonces hay un gran desconocimiento y desinterés, y así es su política, se apoyan en desconocerte. Pero yo siento que no es importante para mis proyectos que me reconozca el señor o la señora de turno en el sillón de la Secretaría de Cultura. Me da mucha, mucha felicidad este hacer de sentido completo cuando les niñes y les docentes me reconocen y me abrazan, o cuando la gente antigua de la ciudad me retribuye; lo que la comunidad me devuelve es gigantesco, y ese es el premio para mí. Yo lo he vivido así, romper el individualismo y ponerse a trabajar con les otres, para hacer pequeñas acciones que después van a tener grandes resultados. Y si se pueden sostener en el tiempo, que ese es el otro gran desafío, los resultados van a ser enormes. Y ahí empezamos a romper toda esta falacia de que no tenemos esto, no tenemos aquello… Yo tengo mis proyectos, mi arte, colgados en las paredes de mi casa. Y hacia afuera también, en los muros exteriores, en un bosque donde cuando voy caminando y realizo un gesto estético, poético, en la naturaleza, después las comparto en las redes sociales, y esa humilde vocecita llega a cualquier parte del mundo. Fundamentalmente es esto, romper con lo individual, juntarse a hacer, no solo juntarse a hablar. La palabra hay que caminarla, esto lo escuché muchas veces, en Ecuador, donde he tenido la posibilidad de estar con líderes de pueblos originarios. Acá se trata de caminar la palabra, de hacer más que de decir y de juntarse. Y la reciprocidad, para recibir tengo que dar, en esta rueda que gira en retribución permanente. Y ahí yo estoy convencida de que las cosas empiezan a funcionar en un sentido diferente, y la vida entera nos va a cambiar.

 

Ilustra la entrevista: imagen de la Bienal del Fin del Mundo 2007, Teresa Pereda y más artistas comparten una performance en Bosque Yatana.

Mónica Alvarado presenta Bosque Yatana en el Centro Cultural Haroldo Conti, el sábado 9 de marzo a las 18 horas, con entrada libre y gratuita, en la preinauguración de la exposición de artes integradas #partodestode

Consultá aquí el programa completo de performances y activaciones del 9M.