Crítica de “La cajita de jaspe”, de Patricia Suárez: la identidad y la memoria

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Elena Klimek es una mujer adulta, a quien descubren cuando roba un perfume en una gran tienda. Frente a la gente de seguridad, deberá dar una explicación acerca de lo que acaba de hacer. La incomodidad de la situación la lleva a hablar de su vida y, en especial, de su pasado que vuelve a pesar del olvido y del ocultamiento. Susana Di Gerónimo encarna a la protagonista de La cajita de jaspe, un unipersonal en el que Patricia Suárez aborda el tema de la identidad.

El relato de Elena alterna referencias a su esposo y a sus hijos, mezcladas con la evocación de su infancia. Entre sus recuerdos está el olor de los chanchos, que era el principal sustento de su familia. Así nos enteramos del carácter fuerte de una de sus hijas, de la poca atención que le presta su marido y, sobre todo, de lo que ocurrió en Polonia donde vivió cuando era chica. No es casual que haya robado un perfume: no puede sacarse de encima aquel olor que remite a episodios dolorosos que se conectan, además, con la cajita de jaspe del título. El espectador descubrirá su significado, pero alcanza con decir que es un objeto simbólico que resume la vida de la protagonista. A estos símbolos, se suman los indicios que dan cuenta de su posición social: la vestimenta, los zapatos y la cartera. Finalmente, lo que termina de caracterizar a Elena es su manera de hablar y sus gestos repetidos que denotan nerviosismo y ansiedad, como si el miedo nunca la abandonara.

En cuanto a la puesta de Herminia Jensezian, la directora acierta en la recreación de un espacio opresivo: esta mujer está siendo observada e interrogada en una habitación –la ubicación de los espectadores alrededor de la escena refuerza esto–; se siente perseguida y humillada, lo que la remite a otras situaciones de persecución y humillación vividas. Para contrarrestar su angustia, habla mucho, se muestra tal cual es y realiza su propia catarsis asumiendo su identidad oculta durante tanto tiempo. Susana Di Gerónimo compone un personaje que emociona y que genera una profunda empatía, y transita con mucha habilidad los diferentes matices que exige el dramatismo del texto, sin dejar de lado el humor.

¿Quién es en realidad Elena Klimek?, ¿hasta qué punto está dispuesta a averiguarlo? Para Patricia Suárez, ella “se roba un perfume porque no se puede robar el tiempo, y lo que fue, el pasado, es, siempre, y sigue siendo”. De ahí que La cajita de jaspe tenga también una impronta existencialista: hombres y mujeres somos arrojados al mundo y aquí deberemos construir nuestro destino a pesar de las circunstancias y de los otros.

El teatro Tadron, con la dirección artística de Herminia Jensezian, nos ofrece siempre obras que obligan a la reflexión y que nos enfrentan a temas que nos tocan en lo más profundo. Recordemos que en 2017 la sala recibió un Premio ACE por 20 años de Teatro y Defensa de la Justicia y los Derechos Humanos.

Ficha artístico técnica

Actúa: Susana Di Gerónimo / Asistencia de dirección: María Laura Laspiur / Fotografía y Producción ejecutiva: Silvina Macri/ Prensa & Difusión: Simkin & Franco / Dirección y Puesta en escena: Herminia Jensezian / Dramaturgia: Patricia Suárez

Funciones: domingos 19.30; Teatro: Tadron; Dirección: Niceto Vega 4802, Palermo; Entradas: $250; Estudiantes y jubilados: $180; Informes: 4777-7976; Duración: 55 minutos