Centenario de un gigante: Nat King Cole

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Nat King Cole nunca se fue. Siempre está por acá. Admirado por toda una generación de cantantes, fue uno de los mayores crooners que dio el jazz. Mundialmente famoso y, también, discutido por toda una generación. Este 17 de marzo cumpliría 100 años de vida.

Su nombre real era Nathaniel Adams Coles y nació el 17 de marzo de 1919 en Montgomery, Alabama. De pequeño aprendió a tocar el órgano de la mano de su madre, Perlina, organista de la iglesia donde oficiaba el padre de Nat, Edward Coles. Fue de la iglesia afroamericana de dónde sacó su swing fabuloso al piano, como muchos otros artistas que se nutrirían de la fe religiosa como primer paso hacia la música -Sam Cooke, Nina Simone, Ray Charles-.

Fue un avanzado en algo que todavía hoy, en 2019, sigue abierto en los Estados Unidos: la integración social de los afroamericanos. Tuvo un show televisivo propio, que lo convirtió en el primer presentador negro de la TV.  Se llamó “The Nat King Cole Show” y fue emitido por la NBC. Duró poco porque la cadena decidió suspender su transmisión por la falta de patrocinio. Posteriormente, Cole declararía: “los publicistas de Madison Avenue le tienen miedo a la oscuridad”. A raíz de este programa televisivo, sufrió acoso y amenazas. Le envenenaron su perro cuando se compró una casa millonaria en un barrio residencial de blancos en Los Ángeles, por ejemplo. Tampoco le permitían alojarse en los hoteles de categoría cuando tenía conciertos en ciudades importantes y fue agredido en una de sus giras por el sur blanco, esclavista y racista de Estados Unidos. En la cuestión racial no se calló nada, pero su papel fue más gris si se lo compara a las posiciones de choque como las de Nina Simone o Miles Davis.

Los trabajos con su trío, él al piano, acompañado de guitarra eléctrica y contrabajo, están entre lo mejor del jazz de los cuarenta. Trío bastante inusual por la adición de la guitarra eléctrica pero que marcaría a músicos y formaciones que llegarían después. Su carácter de estrella ya se dejaba adivinar en esa década, cuando aparece brevemente en “Ciudadano Kane” como el pianista del club El Rancho. Luego participaría en otras películas como “Pin-Up Girl” o “Pistol Packin’ Mama”, en estos casos junto a su trío.

En español

Sus vocalizaciones en español tienen un dulzor irresistible. Cantaba por fonética ya que no sabía español, vaya uno a saber si entendía el significado de lo que decía. Grabó tres discos en español y dejó piezas inolvidables como “Ansiedad”, “Aquellos ojos verdes” y “Perfidia”. Boleros que ya eran un clásico pero que él los hizo sonar, nuevamente, majestuosos. También se le animó al tango, grabando “El choclo” de Ángel Villoldo.

El primero de los discos, “Cole español”, fue grabado en tres días, en La Habana. Inmediatamente se convirtió en un éxito mundial. Luego grabaría en Rio de Janeiro “A mis amigos”, y en México, “More Cole español”.

Libros, discos

A quien le interese la vida de este gigante puede acercarse a las películas, discos, documentales y libros sobre su vida y su arte. La editorial Global Rhythm publicó una exhaustiva biografía que recorre la vida profesional y personal de Cole, narrando sus dificultades cuando ya era famoso y pintándolo como un hombre bueno y dulce.

En Netflix está disponible “Afraid of the dark”, documental con entrevistas a familiares, compañeros de viaje y colegas. Allí nos enteramos que fue por la insistencia de su esposa que dejó el piano y se enfocó en la faceta de cantante. El documental repasa, desde una mirada intima, la vida y talento del músico como las aristas de los prejuicios y la segregación racial norteamericana.

Hay muchos discos en homenaje a Nat King Cole. Uno, ineludible, es el de Gregory Porter, una de las actuales grandes estrellas del jazz yankee. El repertorio de canciones elegidas va de los clásicos como “Mona Lisa”, “Smile” y “Quizás, quizás, quizás” hasta otras como “Sweet Lorraine”, “For all we know” o “The lonely one”, abarcando públicos de paladares exigentes y dándole al disco la cualidad de comercializable fácilmente, al mismo tiempo. El resultado general es el esperable, la cálida voz de Porter le sienta muy bien al repertorio de Cole.

También, recientemente, John Pizzarelli le dedicó un disco: “For centennial reason” – juego de palabras entre centenario y la canción “For sentimental reasons” inmortalizada por Nat King Cole-. Aquí, Pizzarelli regresa a sus raíces para honrar a su héroe: “Nat King Cole es la razón por la que hago lo que hago”, ha comentado Pizzarelli. “La alegría que me dio nunca se ha desvanecido y su musicalidad sigue siendo fresca y vibrante hasta el día de hoy. Tenemos la suerte de haber vivido en un mundo que nos dio a Nat King Cole, al hombre y a su música”, cerró en una entrevista.

Tabaco

Cole fumaba como un murciélago. Llegó a bajarse más de 3 paquetes de cigarrillos mentolados por día. Pensaba que el tabaco le daba un toque especial a su inigualable voz. Dicen que antes de grabar sus canciones acostumbraba a fumar un buen número de cigarrillos, sin pausa. Naturalmente, los médicos le habían pedido, sin conseguirlo, que dejase de fumar luego de una operación de una úlcera del estómago. Murió con tan solo 45 años en 1965, luego de sufrir un cáncer de pulmón.

Fue un grande, tan grande como Sinatra, Goyeneche o Elvis Presley.