#5° Muestra de Cine Español, Crítica de “Un día más con vida”, de Raúl de la Fuente—Damian Nenow

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Basada en la crónica “Un día más con vida” del periodista polaco Ryszard Kapuscinski sobre la Guerra en Angola, este extraordinario film de animación dirigido por Raúl de la Fuente y Damian Nenow, es una original pieza narrativa en donde confluyen dos lenguajes, si bien no opuestos, sí muy diferentes entre sí.

Por un lado, los testimonios filmados de muchos de los protagonistas que sufrieron en carne propia uno de los conflictos más sangrientos ocurridos tras la descolonización de este país africano por parte de los portugueses en una suerte de documental —como se ha hecho infinidad de veces—; por el otro, el traspaso de la historia al lenguaje de la animación: más precisamente al de la novela gráfica, con viñetas animadas en 3D, colores muy propios de los cómics europeos y con una narración que en diferentes momentos del film se transforman en verdaderas proezas oníricas y que son, en sí mismas, un verdadero hallazgo estético y plástico.

Terminada la Guerra de Vietnam, terminada la Guerra Fría, el mundo, lejos de establecerse en un período libre de tensiones, pasa a ser testigo de disputa en otros lugares ricos en recursos naturales. La lucha por el poder ideológico pasa a la lucha por el poder económico. Es lo que sucedió en Angola, un país que hasta 1975 estuvo bajo ocupación portuguesa y que luego que se produjera su retiro efectivo en Noviembre de 1975 para una supuesta independencia, quedó a merced de las dos potencias mundiales que hasta hacía poco se disputaban el control del planeta: EE.UU. de un lado, Rusia por el otro.

El MPLA (Movimiento Popular por la Liberación de Angola) era apoyado por Rusia, mientras que el FNLA (Frente Nacional de Liberación de Angola) y el UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) eran respaldados por EE. UU. Hasta allí se dirige el reportero Kapuscinski, al Frente Sur de un país que empieza a desangrarse, cautivo por intereses que escapan a su propio entendimiento. Como una suerte de travesía hacia un territorio extraño, lejano, casi mítico —digna de El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad—, Kapuscinski logra convencer a algunos de sus contactos para que lo lleven a conocer a Farrusco, un comandante que tomó partido por los socialistas del MPLA y que con menos de 50 hombres está resistiendo el avance de las tropas sudafricanas. El reportero polaco quiere una primicia, de hecho es la función de todo corresponsal de guerra, pero, llegado el caso, ¿qué pesa más? ¿La primicia en sí misma aún a costa de que su revelación produzca una inminente matanza o dejar de lado la profesión periodística ocultando la información  para defender a los más desamparados?

Un día más con vida (2017) es un gran homenaje a la ética periodística del reportero polaco Kapuscinski —Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el 2003, Doctor Honoris Causa en diferentes Universidades de Europa y Maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano fundada por Gabriel García Márquez—y un gran acierto haberlo hecho a través de un film de estas características, en donde lo visual juega un papel preponderante —sin dejar de ser crudo y desgarrador— atemperado por momentos surrealistas de una belleza sublime, muy propia de los escenarios fantásticos del cómic.

Ganadora del Premio Goya y del Premio del Cine Europeo a la Mejor Película de Animación, Un día más con vida es una fascinante experiencia que enaltece este tipo de fusión de lenguajes —el documental de animación, valga el término, que en este caso convocó a 200 cineastas y a 500 animadores— que la hace única. Única y necesaria.