Crítica de “La madre del desierto”, de Nacho Bartolone

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Deolinda va en busca de su marido. Lo hace llevando a su pequeño bebé. El desierto será impiadoso con ellos. ¿Qué es esta obra sino una oda a la maternidad, a esas madres que desde siempre han luchado por mantener la familia unida a pesar de las guerras, la violencia y la devastación? Estamos en la primera mitad del siglo diecinueve y las guerras civiles en Argentina han convulsionado al pueblo. El marido de Deolinda es reclutado forzosamente y ella decide nada menos que emprender un recorrido que atraviesa el desierto sanjuanino para encontrarlo.

Más allá de los hechos históricos que podemos apreciar, la obra se destaca como una pieza de teatro simbolista. El bebé (Bebo) adquiere voz propia cuando se separa de la madre y comienza a desarrollar su particular discurso que tiene mucho de poético. La madre es más que una madre y sus pechos son el símbolo de la tierra, la patria, el territorio que debe amparar y proteger a los más necesitados.

Como lo señala Alejandro Tantanian, director del Teatro Cervantes, la obra tiene elementos del teatro de Beckett, la literatura “guacha” como la de Perlongher y Zelarayán y de la mística cristiana. El mito de la Difunta Correa, como le llamaron, es aquel que ha nutrido el imaginario colectivo y que nos deja creer en el milagro de la vida que puede vencer a la muerte. Su hijo, como indica el conocimiento popular, se alimentó de sus pechos aún luego de que ella hubiese muerto. Al ser encontrado con vida, el bebé fue rescatado por unos arrieros. Muchos han tratado de investigar la verdadera historia detrás de la leyenda, pero no han tenido suerte en corroborar la veracidad de los hechos.

Alejandra Flechner nos brinda un excelente trabajo donde puede matizar el relato con humor y donde la imaginación y la creatividad hacen de su interpretación un acontecimiento único. Santiago Gobernori es su aliado ideal en este viaje de la mente y el alma que nos sacará del realismo para llevarnos por lugares insospechados. La pareja (ella, menuda y él, grande) explota su contextura física contrastante para resaltar el humor que propone el texto. Los músicos tocando en vivo (Victoria Barca y Franco Colluso), han compuesto también la música original, muy adecuada para condimentar la narración.

La obra dirigida y escrita por Nacho Bartolone pone a la mujer en ese lugar que muchas han ocupado a lo largo de la historia, aunque sin el reconocimiento debido: la propone luchadora y arriesgada, una mujer que combate la violencia con amor y que pretende llevar a cabo la utopía de sobrevivir en un entorno imposible…a su manera, lo logra.

En esta oportunidad, el jueves 21 de febrero, me tocó asistir a una de las Funciones Accesibles, apta para personas con dificultades visuales y auditivas. La función contó con traducción a lengua de señas, audio introducción y programa de mano en tinta macrotipo, braille y QR. El jueves 28 de este mes se realizará la segunda de estas funciones.

Ficha artístico-técnica

Dramaturgia y dirección: Nacho Bartolone; Con Alejandra Flechner y Santiago Gobernori; Músicos en escena: Victoria Barca y Franco Calluso.

La realización de video es de Leo Balistrieri, la coreografía de Carolina Borca, la música de Victoria Barca y Franco Calluso, la iluminación de David Seldes, y el vestuario y la escenografía de Endi Ruiz.

Funciones de jueves a domingos a las 18 h, desde el 14 de febrero hasta el 17 de marzo, en el Teatro Cervantes.

Localidades: 280 pesos; Descuentos para jubilados, docentes y estudiantes con acreditación.