Crítica de “Paco Urondo. Biografía de un poeta armado”, de Pablo Montanaro

0
56

Cuando Rodolfo Walsh se enteró de la muerte de Paco Urondo, lloró veinticuatro horas seguidas y le dedicó un texto profundamente emotivo: “Llegaste a los cuarenta años con la pasta de los grandes escritores, que no es más que una forma de mirar y una forma de escuchar, antes de escribir. El problema para un tipo como vos y un tiempo como este es que, cuando más hondo se mira y más cálido se escucha, más se empieza a percibir el sufrimiento de la gente, la miseria, la injusticia, la soberbia de los ricos, la crueldad de los verdugos. Entonces ya no basta con mirar, ya no basta con escuchar, ya no alcanza con escribir”. El libro de Pablo Montanaro rescata la figura del poeta armado, del escritor y militante comprometido, un hombre “generoso, querible, delicado y tierno en el trato personal y poseedor de un caudal creativo que desplegó en varios géneros”.

Francisco Urondo nació el 10 de enero de 1930 en Santa Fe. A través de los juegos, la escuela, la familia nos llega la intimidad de estos primeros años donde descubre su amor por la literatura gracias a la biblioteca de su padre y a un libro en especial: Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas. En 1943 entra al secundario y allí pide que lo llamen “Paco”, ese sobrenombre que lo identificará hasta el día de su muerte. Unos años después, en 1947, la familia se traslada a Buenos Aires, y allí comienza otra vida y el contacto con otras personas.

Juan José Saer, al analizar  el concepto de ficción, se refiere a las biografías: “La primera exigencia de la biografía, la veracidad, atributo pretendidamente científico, no es otra cosa que el supuesto retórico de un género literario, no menos convencional que las tres unidades de la tragedia clásica, o el desenmascaramiento del asesino en las últimas páginas de la novela policial”. Si bien todas las vidas merecen ser contadas, algunas son tan ricas que se pueden leer como novelas. Este libro de Pablo Montanaro trabaja con esos supuestos de los que hablaba Saer: se nota en él la investigación, la búsqueda del dato cierto y verdadero, aunque también se evidencia la mano de un narrador que selecciona, que ordena, que jerarquiza, que toma partido. Más allá de la riqueza de la vida del poeta, la lectura de esta obra apasiona también por estilo que le imprime su autor.

Además de lo estrictamente biográfico, lo que hace muy rico al libro son los testimonios sobre Urondo, sobre su literatura y sobre su militancia. ¿Qué recuerdan  de él los que lo conocieron? Noé Jitrik, Leónidas Lamborghini, Cristina Banegas, Juan Cedrón, Marilina Ross, Alberto Szpunberg, Osvaldo Bayer, Hamlet Lima Quintana, Horacio Verbitsky, Marcelo Pichón Riviere, Roberto Cossa, Mario Firmenich, Juan Gelman, Mario Benedetti son algunos de los que frecuentaban al escritor o sabían de él. Sus palabras recorren el texto y nos acercan a la persona, pero también al personaje que se fue construyendo con el tiempo. A esto se suman fotos y anécdotas.

Las personas nos movemos básicamente en tres entornos: el político-social, el profesional y el privado. Montanaro trabaja muy bien estos ejes. El peronismo, el golpe del 55, la vuelta de Perón en el 73 y la dictadura del 76; el trabajo de Paco como periodista, sus publicaciones y su incursión como funcionario; sus grandes amores, la relación con sus hijos y con sus amigos; todo va delineando al hombre y su contexto, y nos da las motivaciones que explican la muerte de una persona que llevó la coherencia hasta las últimas consecuencias.

Los comienzos de Urondo en la poesía se remontan a 1950 en la revista Poesía Buenos Aires, donde también publican Edgar Bayley y Raúl Gustavo Aguirre, entre otros. Posteriormente, en los años 60 desarrolla una notable producción en varios géneros: cine, televisión, teatro, ensayo, narrativa y poesía. Fue, asimismo, un conocido periodista: trabajó en la revista Panorama –una de sus entrevistas más famosas se la hace a Julio Cortázar–, y formó parte de la creación del diario Noticias.

Por aquellos años, el triunfo de la Revolución cubana en 1959 impacta en las organizaciones de izquierda de la Argentina, y Paco se va involucrando más en la militancia; quiere unir poesía y acción: “…pienso seguir trabajando rigurosamente en ambos terrenos, que para mí es lo mismo. Espero llegar algún día a ser un poeta y un militante digno de llevar esos nombres”. Como contrapartida, la muerte del Che Guevara fue un gran golpe: “Ya no se le puede pedir órdenes a mi Comandante; ya no anda para seguir contestando; ya ha dado su respuesta. Habrá que recordarla, o adivinarla o inventar los pasos de nuestro destino”.

Cuando Urondo ingresa al comando guerrillero FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), asume su participación en la lucha armada y años más tarde, en 1972, es encarcelado. Un numeroso grupo de personalidades latinoamericanas y europeas le reclaman a Alejandro Agustín Lanusse, presidente de facto, la inmediata liberación del poeta y de los otros presos. En la cárcel, se contacta, además, con los sobrevivientes de la masacre de Trelew y graba las conversaciones con ellos. De ahí sale el libro La patria fusilada que se publica en 1973, cuando los presos políticos son liberados al asumir Héctor J. Cámpora. Después vendrá la desilusión de Perón y su paso como Director del Departamento de Letras de la UBA, un cargo eminentemente político que provocó rechazos en varios sectores, sobre todo académicos.

El poeta muere un 17 de junio de 1976 en Mendoza, donde había sido enviado por la conducción de Montoneros para reorganizar a los militantes. Lo persiguieron, lo acorralaron y lo mataron. Después vendrá la desaparición de su última mujer Alicia Cora Raboy, la de su hija Claudia, la entrega en adopción de su otra hija Ángela que estaba en el auto con él, la lucha de la familia por recuperar el cuerpo y finalmente el juicio a sus asesinos.

Leer la biografía de Paco Urondo nos hace entender mucho de la realidad argentina, pero también nos pone frente a un intelectual coherente con sus ideas, un hombre que prefirió la lucha y que dio su vida por aquello en lo que creía, “un espejo temido para los que mudan de barca según despunta la rosa de los vientos” (Vicente Zito Lema).

Paco Urondo. Biografía de un poeta armado, Pablo Montanaro, Bärenhaus, 2018, 384 págs.