Entrevista a Agustina Sario: música y danza en una sinfonía visual

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En marzo, llega 4 movimientos para una sinfonía, interpretada por Agustina Sario y Matthieu Perpoint. Ambos están acompañados por música original en vivo y una gran pantalla donde imágenes gigantes dialogan –en espejo– con los cuerpos en acción.  Los dos artistas, son, además, pareja en la vida.

Agustina es coreógrafa e intérprete; y trabaja como asistente coreográfica en la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, Ministerio de Cultura de la Nación. Matthieu, por su parte, es francés y desde el 2012 reside en Buenos Aires; trabaja en varios proyectos de danza, cine y teatro.

Charlamos con Agustina que nos adelanta algo más de la obra que se estrena el 7 de marzo en el Club Cultural Matienzo.

¿Qué características de los cuatro movimientos de una sinfonía toman en la obra?

Para 4 movimientos para una sinfonía, tomamos de la estructura clásica de una sinfonía: apertura, desarrollo, ruptura y final. Lo sinfónico, en este trabajo, está implicado en el diálogo que se establece entre video, diseño espacial, materias, plano sonoro-musical y los cuerpos. Todas estas voces trabajaron de manera sinérgica para delimitar las zonas que trabajamos. Ningún plano está “sometido” al otro, todos son autónomos expresivamente y permiten que suene una construcción que va desde la superficie hacia lo íntimo. Así tomamos una apertura ligada a voces, voces a cappella, algo crudo, pelado, cotidiano, un desarrollo que desdibuja y permite plantear una zona de trabajo más íntima. La ruptura toma la potencia, la estridencia, la fuerza bruta, como allegro furioso, y el final cierra con lirismo.

¿Por qué eligieron una estructura clásica para combinarla con elementos más vanguardistas?

Matthieu es un enamorado de la música. Nosotros nos desafiamos mucho y compartimos ideas de potenciales obras constantemente, y por lo general, el otro las descarta con argumentos instantáneos. Un día le pregunté a Mat –medio fastidiada de que me diga “eso no…”?–: “Bueno, ¿vos qué harías?”; y lanzándome algo grande me dijo: “Una sinfonía”. Fue algo contundente. Luego comenzamos a trabajar para encontrar “nuestra” sinfonía.

Cuando uno se refiere a una sinfonía, piensa en una orquesta, en una  manifestación en la que intervienen muchas personas, ¿cómo hacen jugar eso con la intimidad que proponen ustedes en la obra?

Eso lo dio el equipo de trabajo, con quienes ya hemos hecho varias obras: Tres ideas idiotas, Vestida de novia, Solo nº 3, y eso generó que en esta oportunidad cada uno pueda tener su espacio enmarcado en el interés de esta búsqueda. Eso dio una sinfonía en varios planos: visual, plástico, sonoro y físico.

¿De qué manera lo estrictamente musical, asociado a la sinfonía, se relaciona con la danza de los dos, y cómo se relaciona música y danza con lo performático?

Diría que se relaciona en las temperaturas de las zonas que se fueron delimitando. Cada parte mueve energías, cuerpos e imágenes distintas, y eso es muy musical; no es lo mismo una apertura que un final. Así leímos nuestra producción durante la investigación, de alguna manera, escuchando qué es lo característico de cada parte.

¿Qué límites y qué libertades propone ser pareja y trabajar el erotismo en escena?

Creo que, como entendemos el estar en escena, eso es lo que permite un acuerdo entre nosotros. A los dos nos gusta encontrar lo auténtico, no mentirnos, no forzar y poder compartir con el espectador lo que hay, lo que se mueve en nosotros, sin pretender que sea otra cosa, pero con mucha determinación y generosidad; sin mirarlo desde una  mirada dualista, “bueno o malo”, sino poniendo el foco en lo que  producimos, y preguntándonos si tiene sentido para nosotros y, más aún, si tendría sentido pedirle a alguien que se siente a verlo.

4 MOVIMIENTOS PARA UNA SINFONIA- OK4 movimientos para una sinfonía: estreno 7 de marzo

Funciones: Jueves 7,14, 21 y 28 de Marzo, 20.30 h en Club Cultural Matienzo (Pringles 1249)