Entrevista a Denise Sciammarella: “Me gusta el tango interpretado con una impronta femenina”

0
253

Ha dedicado años al estudio de la voz humana. Es doctora en física por la Universidad de Buenos Aires y cantante. Le despertó interés la obra del compositor de tangos y de jingles Rodolfo Sciammarella y en 2013 decidió formar con Cindy Harcha (bandoneonista chilena) un conjunto que llevara el apellido que ambos comparten.

Denise logró convocar a valiosas músicas mujeres que se fueron incorporando a su proyecto, para formar una orquesta con miembros de origen diverso y ninguna porteña. El 20 de diciembre en La Academia tango club las muchachas presentaron su nuevo (segundo) disco Tangos franco-argentinos, con letras que Denise ha traducido al francés y otras en su versión original. El show contó con la participación de Lidia Borda (invitada especial en el disco) y las chicas pudieron demostrar una vez más todo su talento. La orquesta tiene un carácter arqueológico por su tarea de rescate y recreación de patrimonio musical perdido. Si bien el conjunto comenzó especializándose en las composiciones de Sciammarella (autor de Cien barrios porteños, incluido en este disco), ahora ha diversificado su repertorio, tras un trabajo de investigación de Denise para descubrir los vínculos culturales entre la Argentina y Francia.

El 15 de febrero el grupo presentará su disco en el auditorio La Maison de l’Amerique Latine en París, con el apoyo del programa de Mecenazgo Cultural. Este será el punto cúlmine de la gira que incluye conciertos en Italia, Suiza y Alemania; en especial en la Embajada Argentina en Berlín. Para el mes de la mujer, en nuestro país, las chicas se presentarán en el Torquato Tasso.

Tangos franco-argentinos es una propuesta innovadora y de gran interés para quien desee conocer a fondo nuestro patrimonio musical. Con una impecable interpretación que evidencia trabajo y cuidado, Denise parece dominar las leyes de la física y de la biología que rigen la voz humana. En esta entrevista, la profesional multifacética nos habla de su camino recorrido en la música, su relación con la cultura francesa, el punto de unión de sus dos carreras y la esencia de su nuevo disco, además de contarnos sobre esta extraña conjunción de mujeres cosmopolitas.

¿Cuál es tu vinculación con Francia y la cultura francesa?

Data de 1999, cuando llegué a París como becaria de la Ecole Normale Supérieure. La vida en París duró más de una década, y en el 2001 me incorporé como investigadora al Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), que es el equivalente del CONICET en Argentina.

¿Se lleva bien Francia con el tango?

La historia indica que se lleva demasiado bien, al punto de haber querido apropiarse del género y afrancesarlo, como consta en aquel discurso que pronunciara en 1913 (un siglo antes del nacimiento de nuestra orquesta) el académico Jean Richepin “à propos du tango”.

¿En qué consiste tu actual línea de investigación en Física y en qué institución la llevás a cabo?

Mi área de trabajo en la Fsica se encuentra en la intersección de diversas disciplinas: la física de fluidos, por un lado, la dinámica no lineal (teoría del caos), por otro, y la acústica como uno de los terrenos de aplicación, si tomamos en cuenta todos los años que le dediqué al estudio de la voz humana. Las ecuaciones sobre las que trabajo las escribieron entre Claude-Louis Navier y George Gabriel Stokes en el siglo XIX pero todavía encierran enigmas: sus características (unicidad y regularidad) constituyen uno de los siete problemas del milenio que aún esperan solución. Un trabajo que publiqué sobre este tema junto con Yves Pomeau en 2005 está adquiriendo un renovado interés debido a ciertos resultados experimentales obtenidos en los túneles de viento de Modane, que aportan pruebas en esta dirección. Actualmente trabajo en la única unidad mixta internacional que el CNRS posee en Argentina y que funciona en la Facultad de Ciencias Exactas. Dicha unidad depende del CNRS, de la UBA y del CONICET.

¿Cómo surge Sciammarella Tango y su formación cosmopolita donde no hay integrantes porteñas?

Sciammarella Tango surge en 2013, con ocasión del 40 aniversario de la muerte del compositor Rodolfo Sciammarella, cuyo apellido y orígenes comparto. La orquesta la conformamos junto con Cindy Harcha, bandoneonista y arregladora chilena, llegada a Buenos Aires en 2008, por amor al tango. Sus compañeras en diversas orquestas fueron la primera opción a la hora buscar integrantes, y cuando la formación estuvo constituida, notamos con sorpresa que no solamente habían confluido las más diversas nacionalidades, sino que además, éramos todas mujeres.

Contanos acerca de tu formación en el canto. 

El canto siempre estuvo presente, desde mis intenciones infantiles de integrar el coro de niños que Valdo Sciammarella dirigía en el Colón. Los horarios de la escuela bilingüe en la que hice mis estudios primarios y secundarios lo impidieron, pero el impulso siempre prevaleció. Me formé vocalmente con un Opus 4, Hernando Irahola. La especialización en tango la hice en cambio con Lidia Borda, que no solamente me entrena vocalmente sino que además nos ha acompañado como artista invitada, en la grabación de nuestro disco Tangos franco-argentinos. Con ella planeamos, y quizás lo logremos, un curso sobre la voz que presente las diversas estrategias de enseñanza del canto con los conocimientos científicos que hemos adquirido a través de las investigaciones de los últimos años, incluyendo el primer estudio tridimensional del aire a través de las cuerdas en fonación, que es un resultado nuestro, obtenido en el marco de la cooperación entre Francia y Argentina.

¿Cómo comienza tu relación con el tango? ¿Siempre frecuentaste este género?

Desde la escucha, siempre. Desde la interpretación, a través de la música vocal popular, y en particular a través de los arreglos de Javier Zentner. No me gusta todo. No me gusta el tango gritón, ese que uno siente que a uno lo lleva por delante. Y por eso me gusta especialmente el tango interpretado con una impronta femenina, como la que le dan Mercedes Simone, en el pasado, y Lidia Borda, en la actualidad. Para el último día nacional del tango, el diario “La Nación” hizo pública una lista de dieciséis tangos “protagonizados por mujeres que marcan una nueva época” que tenemos el honor de integrar con Sciammarella Tango, a la par de artistas que admiramos mucho, como la magnífica Nelly Omar.

¿Cuál es la importancia de una orquesta formada íntegramente por mujeres?

En nuestro caso particular, la importancia radica justamente en el hecho no de habernos propuesto conformar una orquesta exclusivamente femenina, sino de haberlo conseguido por casualidad. Esta casualidad es signo de la presencia creciente de la mujer en el tango. Y también de la presencia de extranjeros, que llegan a Buenos Aires atraídos por el tango para quedarse e integrar nuestras orquestas ciudadanas y nacionales. Y es importante también porque permite mostrar que dos elementos que durante muchos años fueron marginales en el tango –a pesar de figuras pioneras como la de Paquita Bernardo– son ahora estadísticamente ineludibles: la extranjería y la femineidad.

¿Cómo va a ser la gira de febrero por Europa y qué tienen pensado para la presentación en marzo en el Tasso?

La gira de febrero por Europa tiene su punto cúlmine en París, que nos recibe para presentar por primera y única vez, en territorio francés, nuestros “Tangos franco-argentinos”. El evento tendrá lugar el 15 de febrero en el auditorio de la Maison de l’Amérique Latine, y con el apoyo del programa Mecenazgo Cultural.  Lo precederán conciertos en Italia, Suiza y Alemania, incluyendo una presentación en la Embajada Argentina en Berlín. Antes de regresar, haremos un anticipo de nuestro trabajo sobre Angel Villoldo en la Maison de l’Argentine, a quien le dedicaremos nuestro tercer trabajo discográfico que esperamos tener listo para el centenario de la muerte del autor y compositor, que se celebrará el 14 de octubre. Habrá una presentación en marzo en el Tasso en el marco del mes de la mujer: elegiremos un repertorio afín a esta temática, como lo es “Bajo el cono azul”, “Francesita”, “Mucamita”, “Pregonera”, “Mañanitas de Montmartre”, “Claudinette”, “Mimi Bohème” o “Chinonga”, que son algunos de los tantos tangos de nuestro repertorio protagonizados por mujeres.

¿Cómo definirías la esencia del disco Tangos Franco Argentinos?

Es un disco que nos representa porque muy bien porque preserva la impronta arqueológica de nuestra orquesta, que ha asumido la tarea de rescatar patrimonio musical perdido. El hilo conductor en este trabajo discográfico ya no es la obra de Rodolfo Sciammarella, sino Francia, y principalmente la ciudad de París, cuyos barrios aparecen ubicuamente en el tango argentino. Es un disco que reúne tangos muy valiosos, que si bien son octogenarios se graban por primera vez. “Lutecia”, de Héctor Stamponi y Virgilio Expósito, o “Luces de París” de Enrique Cadícamo, Carlos de la Púa y Cátulo Castillo son dos ejemplos maravillosos. Y es un disco que también nos identifica, porque cierra con un tango que nos pertenece: “Esperando el 24”, asociado a un video que filmamos en un antiguo colectivo de la ciudad.

¿Cuál es tu vínculo y tu interés en la obra de Rodolfo Sciammarella?

El vínculo y el interés en la obra sciammarelliana es sanguíneo. Es un compositor relativamente poco reconocido en comparación con su enorme aporte al tango. Nunca se sabrá del todo en qué medida ha sido marginado del podio de los compositores de tango por su rol, también prolífico y pionero, en la música publicitaria. Le debemos a este compositor la excusa perfecta para constituirnos como orquesta. Y a la experiencia formidable que fue el armado del grupo, le debemos la posibilidad de una continuidad y de una clave de trabajo, en torno a los tangos perdidos, olvidados o escondidos.

¿Cómo llevás a cabo la adaptación de tangos al francés?

Con espontaneidad, es el ingrediente principal. Jugando a ver qué resulta si uno intenta una versión cantábile, y si lo que queda puede ser percibido como natural. Uno se alegra cuando la versión en francés tiene una naturalidad que hace pensar que no es justamente una versión, que hay algo originario, una estética, que es la que reclama las “paroles françaises”. Y en algunos casos, como en “Mañanitas de Montmartre”, con un movimiento de traición voluntaria al texto original, en el que un hombre que extraña a una mujer que fue su compañera, le desea el peor de los destinos, incluyendo el de la mala vida. En nuestra versión francesa de esas mañanitas, el hombre siente nostalgia, pero no le desea ningún mal.

¿De qué manera se complementa tu carrera como música con la investigación científica?

A través de la voz, principalmente. Tuvimos en algún momento un proyecto de investigación con colegas de la facultad de ingeniería de la UBA, que quizás podemos retomar, en torno a la interacción fluido-estructura de las lengüetas del bandoneón. Conozco investigadores franceses que le han dedicado su vida por ejemplo, al estudio de este proceso vibratorio en el clarinete. La investigación es una manera de vivir, está también presente en el rastreo documental que hacemos de los tangos que aparecen nombrados en los libros pero cuyas partituras no están disponibles en ninguna parte, o en el intento de comprender a fondo una letra con usos del lunfardo que se han perdido, o en el de hacer un arreglo musical que despliegue los elementos de otras culturas que aparecen en una línea melódica, como hemos hecho con el solo de derbake (instrumento de percusión árabe) que introdujimos en el tango “Mimi Bohème”.

Foto de portada: Erika van Photography