Paintception o la pintura dentro de la pintura

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La idea de una pintura dentro de otra pintura no constituye ninguna novedad dentro del mundo de las artes plásticas. Desde “Las meninas” pasando por Chagall, Modigliani o Van Gogh, la idea de autopintarse pintando o bien de incorporar pinturas dentro de la propia obra, ha sido y es un recurso muy utilizado y que siempre ha tenido un toque mágico, ya que abre la puerta al infinito. Pero las nuevas tecnologías generan nuevas formas de paintception; la posibilidad de distribuir la información multiplica (nunca mejor dicho) las posibilidades creativas y da vida a la creación colectiva, casi sin esfuerzo.

La recursividad, la retroalimentación, la iteración, las cajas chinas, los conjuntos dentro de conjuntos dentro de conjuntos, son ideas que siempre son atractivas, ya que son la llave que abre la puerta a dimensiones que destrozan al tiempo y habilitan la eternidad. En todas las artes se utilizan: en música con las fugas, por ejemplo; en literatura los sonetos con anagramas o los relatos de Borges, por mencionar sólo algunos. En teatro Shakespeare siempre usaba obras de teatro dentro de obras de teatro. Y así podríamos seguir con la danza, la fotografía, el cine y el Arte que se les ocurra.

El caso que se produjo en las últimas semanas llama la atención por la magnitud del paintception. Se generaron docenas de pinturas dentro de pinturas que siguen una línea que, sin dudarlo, podemos tildar de evolutiva. Aclaremos que usamos aquí el término evolutivo en su sentido biológico pero con un caracter epistemológico y heurístico. Es decir como una trayectoria de diversidad y selección, de diferencias y bifurcaciones. Evolución, en este sentido, no tiene nada que ver ni con el progreso ni con alguna clase de mejora. Volveremos sobre este asunto más teórico.

Todo comenzó con una señora del estado de Florida, Cindi Decker, en los EEUU, que pintó una garza como parte de sus estudios de pintura y a la que su hijo le tomó una foto donde ella está posando con su cuadro y la subió a Reddit (una red que por estos pagos no se utiliza mucho, pero que en el resto del mundo es muy conocida). Un profesor de artes plásticas de Suecia, Kristoffer Zetterstrand, que estaba buscando imágenes en Reddit, encontró que había muchas fotos de mujeres sosteniendo sus pinturas. Le pareció una buena idea hacer una pintura de Cindi sosteniendo su obra, lo hizo y la subió a Reddit. La semilla ya estaba plantada.

El árbol, porque la paintception viralizada es un árbol, recuerda al árbol de la evolución (que nada tiene que ver con las manzanas de Eva, dicho sea de paso). Es el mismo procedimiento. A partir de un único tronco, van creciendo ramas de ramas de ramas; florecen, se truncan y vuelven a florecer.  El árbol, decíamos, ya había empezado a dar sus frutos. A partir de la metapintura de Zetterstrand, otros usuarios comenzaron a tomarse una foto con la pintura de la metapintura, creando así una metametapintura. Cada una de ellas que era subida a la red recibía enormes cantidades de votos positivos, haciendo aún más disperso el fenómeno. La imagen que ilustra la nota muestra muy bien el jardín de las pinturas que se bifurcan.

Lo interesante del caso es que la Obra es todo el árbol de pinturas, desde su semilla hasta las últimas ramas. Y que es una obra colectiva, sin ninguna dirección previa, autoorganizada, de abajo hacia arriba, sin “control” y que, como todo arte que se precie, tiene siempre una base tecnológica. La bautizaron “El Cisne” aunque en realidad es una garza lo que se pintó en primer lugar. Pero hasta el nombre cuadra, ya que la bautizó la propia red; no hubiera tenido ningún sentido haber mantenido el nombre original. El bautismo fue también un producto del propio paintception; un epifenómeno, una consecuencia o bien un estado atractor, quien sabe. Lo cierto es que, al igual que la evolución, el fenómeno no puede detenerse y no tiene una dirección prevista de antemano.

Fuente: BBC