Crítica de “24 horas con mi Alter Ego y mi Súper Yo”, de Nicolás García Sáez

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Cuando Mijail Bajtin definió los géneros discursivos, reconoció su carácter de relativa estabilidad, y nuestro siglo XXI viene a darle la razón quizás más que nunca. Dentro de la literatura, que es lo que nos interesa, han aparecido nuevos géneros, y además, los tradicionales –dramático, lírico y narrativo– interactúan entre ellos y se nutren de otros como el periodístico, el académico o el publicitario, solo por nombrar algunos. El libro de Nicolás García Sáez es hijo de esta época de cruces y escapa a definiciones tajantes.

La estructura de 24 horas con mi Alter Ego y mi Súper Yo es la de una obra teatral, pero también podría ser una novela dialogada o un enorme monólogo interior del protagonista, ya que todo transcurre en su mente. Además de los personajes del título también aparecen el Ello, el Complejo de Superioridad y el Complejo de Inferioridad, lo que denota una intertextualidad con la Psicología, aunque siempre dentro de un registro humorístico e irónico.

Si hablamos de intertextualidad, también hay que mencionar la presencia de los clásicos de la literatura como Peribañez, de Lope de Vega; o el Quijote, de Cervantes; de la historieta con Mafalda y de la filosofía griega: todo en 24 actos, uno por cada hora del día.

En cuanto a la ironía y el humor, estos provienen de una mezcla de registros que, por momentos, se acerca a la irreverencia o a la provocación a partir del choque entre un Súper  Yo culto y un Ello vulgar; en el medio el Yo y el Alter Ego, navegando entre ambos.

En síntesis, la obra de García Sáez se construye a partir de esa experimentación que tanto les gustó a las vanguardias y que vino para quedarse.

24 horas con mi Alter Ego y mi Súper Yo, Nicolás García Sáez, Sátira y Musa, 2018, 44 págs.

Nicolás García Sáez nació en Buenos Aires en 1970. Es poeta, narrador, periodista y fotógrafo. Actualmente se dedica también a las artes plásticas y a la música.