Crítica de “Amor y amistad” y “Jack y Alice”, de Jane Austen

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Amor y amistad y Jack y Alice son dos novelas muy cortas que Jane Austen escribió a los 14 años y que muestran sus comienzos, pero también dan cuenta de los temas que ya le preocupaban a esa edad: el lugar de la mujer dentro de la sociedad; la posibilidad o la imposibilidad de elegir una pareja; las relaciones entre el amor, el poder y el dinero.

La primera es una novela epistolar inconclusa en la que Isabel le pide a su amiga Laura que aconseje a su hija Marianne basándose en su experiencia en el amor y en los sufrimientos que acarrea. Laura espera que esas cartas que enviará a la joven serán una “útil lección sobre cómo sobrellevar las que pueda [las aflicciones] llegar a sufrir”. Para usar una palabra muy actual, se puede reconocer un sentimiento de sororidad entre estas tres mujeres.

La segunda novela cuenta acerca de los invitados a la fiesta de cumpleaños del señor Johnson y de cómo surgen diferentes historias a partir de lo que aconteció esa noche. Tanto Laura como el señor Johnson tienen 55 años, una edad que parece ser el momento en el que hombres y mujeres adquieren cierta madurez en la vida y, en especial, en el amor.

Llama la atención en esta Jane Austen adolescente su concepción acerca del contar. Relatar experiencias vividas por carta u oralmente es algo que se reitera en las dos novelas, y las que cuentan son, en su mayoría, mujeres que han debido enfrentar a la sociedad y sus mandatos. A partir de una situación de equilibrio donde ellas viven tranquilamente bajo la tutela y el cuidado de los adultos, se suceden una serie de hechos que alteran esa calma: la pérdida de los padres, los problemas económicos, el desamparo. Así surge uno de los temas eje de las dos novelas: el amor enfrentado a la conveniencia. Las mujeres tienen que elegir entre casarse con un hombre que las mantenga, aunque no lo amen, o irse con aquel de quien están enamoradas, pero que no les ofrece ninguna seguridad. Como sea, lo interesante del planteo es que, en su mayoría, quedan solas y recién en ese momento es cuando llegan a un nuevo estado de equilibrio. En este sentido, lo que postula la autora es muy lúcido y muy de vanguardia para la época en la que escribe, fines del siglo XVIII.

Ambas obras, además, presentan una descripción de la sociedad de la época, de sus costumbres, de sus prejuicios, de los tipos humanos que las conforman, de cómo se educaba a los hombres y a las mujeres. Esto adelanta lo que Jane Austen desarrollará con más plenitud y madurez en sus novelas posteriores, y sirve para seguir de cerca su crecimiento como escritora: el humor, el suspenso, los diálogos, las intervenciones del narrador en medio de la historia nos permiten esbozar lo que aparecerá después en Orgullo y prejuicio, por ejemplo.

No siempre tenemos la oportunidad de leer los primeros pasos de un autor o de una autora, de asistir a ese momento inaugural en que todo está en potencia y en el que se notan los titubeos propios de alguien que está buscando su estilo. En este caso, además, contamos con un excelente prólogo de Paula Varsavsky, quien también se encargó de la traducción del libro.

Amor y amistad/Jack y Alice, Jane Austen, Bärenhaus, 2018, 128 págs.