Edoardo Albinati: Sobre Scuola Cattolica y la violencia en el femicidio

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Nuevamente una nota dedicada al escritor y profesor Edoardo Albinati. Luego de escucharlo e interpretarlo en sus dos conferencias que brindó en el Instituto italiano de Cultura de Córdoba, surgió el problema de cómo hacer referencia a él tratando de abarcar sus giros, reflexiones y temas que repitió agregando matices con la intención de transmitir sus búsquedas. Nacido en Roma, Italia, intelectual y profesor en el penal Rebibbia situado en su ciudad, se pregunta una y otra vez cómo en un barrio donde no pasaba nada, se produce una violencia extrema.

Luego de hacer referencia al rol del escritor en su presentación “La importancia y libertad de un escritor, en este marco discursivo, el autor presenta su última obra, Scuola Cattolica premiada en 2016 por el Premio Nacional italiano “Strega”. La novela está inspirada en el “delitto del circeo”, un crimen sucedido en 1975 por tres jóvenes italianos de la ciudad de Roma, un caso de violencia de género que conmovió el país. Dos mujeres, jóvenes, llevadas engañadas por tres varones de clase alta, que vacacionaban en una villa de retiro, a una casa de la familia de uno de ellos; las violaron y torturaron hasta la muerte de una de ellas. Los jóvenes pertenecían a una buena familia con una educación privilegiada en una escuela católica de un barrio residencial de Roma. La misma escuela que los padres del escritor eligieron para llevarlo a él aunque no eran católicos, es decir una escuela reconocida por su nivel y excelencia en el lugar. El caso se conoció, al volver los jóvenes con las mujeres encerradas en el baúl y los vecinos escuchar ruidos extraños y llamar a la policía. Dentro, una de ellas muerta y la otra con graves lesiones. Dos de los homicidas, femicidas como podemos asegurar en la reconstrucción de los hechos y desde nuestra mirada en Argentina, fueron encontrados y encarcelados, al tercero se lo buscó por años en Italia y otros países, pero no lo encontraron, sino con la noticia de su dudosa muerte. Cumplidos 30 años de cárcel en 2004, Angelo Izzo, uno de los jóvenes, asesinó a una mujer y su hija, al parecer, por un pedido de un convicto. El caso produjo gran conmoción e indignación, no se escapó de las apreciaciones el hecho que las víctimas fueran nuevamente mujeres, y se consideraron a nivel sociedad como tres casos de patología severa, seguramente, algún tipo de psicosis que padecía el criminal. Albinati en sus reflexiones apunta a esa reacción y expresa que es el modo más fácil de enmascarar una situación y un problema que atraviesa la moral y las estructuras de un pueblo en su totalidad, es decir, que tratarlos como casos aislados es en su concepción una verdadera aberración. De esta manera, no se reconstruye verosímilmente lo sucedido, no significa un acercamiento a lo real, en cambio, se destruye la verdad y se la deja ligada a débiles conjeturas o apreciaciones de conveniencia, sentencia.

A continuación, el autor se siente obligado a explicar el porqué de su novela y qué conceptos o hipótesis fue formando a lo largo de esta búsqueda que es, en realidad, su obra la cual comenzó cuando ocurrió la reiteración del delito. En primer lugar, alude a una afirmación que él mismo se hace, que es que en la operación de reconstruir el delito se lo vuelve aún más impresionante. Luego, expresa que el tema de su libro es “la natura maschile”, la cual es íntimamente frágil y precaria, lo hace en un italiano muy pausado y claro al igual que toda la conferencia, y aceptando que es la forma como él lo descubrió a través de su escritura.

Con la intención de introducirnos en el momento social italiano, el autor expresa que, particularmente, los años ‘70 son muy convulsionados, fuertes problemas económicos, sociales, políticos e internos a niveles micro y macrosociales. Edoardo se centra en la afirmación de que había dos morales muy diferentes que atravesaban las concepciones de las familias, por un lado, las familias conservadoras y, por el otro, unas muy liberales. Pero aún es interesante, explica el autor, que en una familia podían funcionar las dos morales dependiendo las circunstancias. Por ejemplo, en su familia él y su hermano asistían a la escuela católica de hombres de su barrio y gozaban de muchas libertades en todos los niveles de su vida, pero con su hermana tenían sus padres muchas más reglas y prohibiciones, las educaciones habían sido otras totalmente, reflexiona.

El escritor manifiesta que le interesa esa escuela católica y masculina a la que asistieron los delincuentes y él mismo, que en el momento del crimen era aún alumno y, tal vez, un año o un mes antes había ido a la casa de esos chicos compañeros de barrio que apenas tenían un año más. Allí, expresa a modo de confesión, las mujeres circundan la escuela, pero nunca estaban realmente presentes. Algunas mujeres trabajando, otras madres, hermanas que se asomaban a la salida del colegio y no mucho más.

¿Cómo funcionó esa educación?, Edoardo Albinati mira al auditorio casi a modo de pregunta, tal y como, seguramente, se le presentó el interrogante en el proceso de escritura. Entonces, se responde y refiere a un ideal de hombre fuerte, sano, inteligente, heróico, dominador, “el vero uomo”, sino rapidamente serán considerados homosexuales como, en realidad, serían el propio Aquiles y Jesús. Pero, contrariamente, lo que de ellos se rescata es su poderío, vitalidad, fortaleza, rectitud, muerte triunfal y ese es el modelo que todo hombre debe alcanzar. Analizando esto último, tal y como lo hace el escritor, el hombre común siempre es más débil de lo que debe ser. Y lo cierto es que hoy la fuerza física no es necesaria, por lo tanto, lo que en otro momento lo volvió heróico y poderoso ya no lo diferencia más.

Un hombre no llora, es fuerte y viril, no debe mostrar su interioridad, hay una debilidad enmascarada en el intento de llegar a ese modelo ideal. Por lo tanto, Edoardo expresa, que nacer hombre es una garantía de un fracaso, de alguien que debe ser lo que nunca será. Entonces, en el momento que se sienta inferior, que vea que nunca va a llegar a ser un Aquiles, lo único que le va a quedar va a ser la fuerza, la necesidad de imponerse, la búsqueda de seguir dominando como lo hizo históricamente. ¿Quién sería capaz de olvidar el pasado triunfal, dejar atrás el hambre de grandeza y la idea de ser el más fuerte, el líder de la raza, el ser más capaz para mandar y controlar el mundo? ¿quien tiene la fuerza, sino el hombre viril al que de repente le quieren hacer entender que no es más el privilegiado, que no hay diferencias, que él tiene los mismos derechos que un niño, un viejo, una mujer?

Entonces, en vistas de un poder que se degrada, siguiendo las palabras del autor, un hombre que ya no es un hombre porque pierde sus virtudes, esa falta se suple a través de la violencia y la mujer es su primer víctima, la cual pasa a ser el medio para demostrar su presencia su trono construido sobretodo con debilidad. La víctima puede ser intercambiable, pero siempre mujer, no importa las características, el violento también lo es.

Además, afirma que los grandes odiadores se odian primero a sí mismos, podemos pensar en ese violento que primero se encontró endeble  y empequeñecido y, luego, usó fuerza para violentar a una mujer como si demostrara de esa forma que es más fuerte que alguiem, que el débil es otro. Asimismo, expresa el autor que el que odia necesita siempre un adversario. En relación a esto último, en su conferencia “Las palabras inconfesables”, completa diciendo que el crimen que inspira la obra se produce en un momento de emancipación femenina en la Italia patriarcal. En este sentido, hay una intención de tratar de volverla a su lugar. Sigue el autor con ideas que desde Córdoba, Argentina, relacionamos con la figura del femicidio; cuando parece salir la mujer de su “verdad natural”, en forma de represalia, se produce el crimen. Por lo tanto, significa la idea de posesión a través de la destrucción, se posee aquello que se es capaz de destruir, si se desea,“ Si esa mujer no es mía, no será de nadie” “soy tan fuerte que puedo destruir lo mío”.

Albinati manifiesta su preocupación, y refiere a que no se puede quedar con la versión oficial de los hechos, por ello, siente la necesidad de contar lo sucedido, sobre esa familia para mostrar la complejidad, también, las cosas buenas. Entonces, explica que si uno va al barrio de los delincuentes y visita las casas, se encuentra con ingresos monumentales, fachadas con un estilo resguardado que dan cuenta de una distinción de algunas casas sobre otras, pero una vez que se pasa el portal, muchas veces, las casas son pequeñas y modestas, todo el decoro está a las vista desde afuera.

Por último, el escritor refiere a la violencia como el elemento que es representativo de nuestra raza. En este sentido, marca tres conflictos de la humanidad: pobres- ricos, llevan a las guerras; Religiones, significaron las cruzadas, por último, hombres-mujeres, un conflicto permanente que se produce en baja intensidad y continua en todas las épocas.