Susan Sontag: “los escritores, esos profesionales de la insatisfacción”

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Si nos pidieran que asociáramos objetos con los escritores o con las escritoras, probablemente la máquina de escribir ocuparía un lugar privilegiado. Sin duda, hay cierto romanticismo en esa imagen de un hombre o de una mujer frente a la hoja en blanco mirando el teclado de la máquina, con la sola compañía de sus personajes dando vueltas como fantasmas.

Evocamos esas imágenes de los escritores y las escritoras trabajando, y recordamos fragmentos de un ensayo de Susan Sontag, “Escribir, leer, corregir, releer”, publicado en The New York Times.

Escribir es practicar, con especial intensidad y atención, el arte de la lectura. Se escribe para leer lo escrito, ver si está bien y, como, por supuesto, nunca lo está, corregirlo una, dos, cuantas veces sea necesario hasta obtener algo cuya relectura sea tolerable. Uno es su primer lector, quizás el más severo. “Escribir es sentarse a juzgarse a sí mismo”, escribió Ibsen en la guarda de uno de sus libros. Cuesta imaginar la escritura sin la relectura.

Gabriel García MárquezGabriel García Márquez

Si tienes noción de qué es “literatura”, ponerte a escribir es tremendo, te intimida. Es zambullirte en un lago gélido. Luego viene la parte caliente, cuando ya tienes algo que elaborar, mejorar, pulir. Si es un revoltijo, tienes la oportunidad de enmendarlo. Tratas de ser más claro. O más profundo, O más elocuente. O más excéntrico. Procuras ser fiel a un mundo. Quieres que el libro sea más amplio, más concluyente. Quieres elevarte por sobre ti mismo. Quieres arrancar el libro de tu mente porfiada. La novela está dentro de tu cabeza, del mismo modo en que la estatua está sepultada en el bloque de mármol. Tratas de liberarla.

Patricia Highsmith.Patricia Highsmith

Escribir es darte a ti mismo una serie de permisos para expresarte en determinadas formas. Para inventar, saltar, volar, caer. Para descubrir tu modo característico de narrar e insistir, o sea, para encontrar tu libertad interior. Para ser estricto sin caer en la autocrítica mordaz. Sin detenerte con excesiva frecuencia a releer lo escrito. Y cuando te atrevas a pensar que te está saliendo bien (o no demasiado mal), permitiéndote simplemente seguir remando sin esperar el impulso de la inspiración.

Vladimir NabokovVladimir Nabokov

Por lo común, la lectura precede a la escritura. Y, casi siempre, aquella dispara el impulso de escribir. La lectura, el gusto por ella, es lo que te hace soñar con llegar a ser escritor. Y mucho después de haberlo logrado, leer libros escritos por otros –y releer los amados libros del pasado– constituye una distracción irresistible del trabajo de escribir. Distracción. Consuelo. Tormento. Y, sí, inspiración. Desde luego, no todos los escritores lo admitirán.

Sylvia Plath.Sylvia Plath

El viejo dicho de “perderse en un libro” no es una fantasía vana, sino una realidad modélica y adictiva. Virginia Woolf dijo en una carta esta frase famosa: “A veces pienso que el paraíso debe de ser una lectura constante e incansable”. Sin duda, citando nuevamente a Woolf, lo paradisíaco radica en que “el estado de lectura consiste en la eliminación absoluta del yo”.

George OrwellGeorge Orwell

Mis libros saben lo que, en un tiempo, yo supe en forma caprichosa e intermitente. Y aun al cabo de tantos años de oficio, conseguir el mejor texto en una página no parece en absoluto más fácil. Todo lo contrario. Esta es la gran diferencia entre leer y escribir. Leer es una vocación, una habilidad, cuya práctica te hará, seguramente, más experto. Como escritor acumulas, más que nada, incertidumbres y angustias. Todos estos sentimientos de ineptitud por parte del escritor (al menos, en mi caso) se basan en la convicción de que la literatura es importante, y, por cierto, “importante” es una palabra demasiado pálida. De que hay libros “necesarios”, esto es, libros que, al ir leyéndolos, sabes que volverás a leer. Quizá, más de una vez.

AgathaAgatha Christie

¿Hay acaso privilegio mayor que tener una conciencia expandida por la literatura, colmada de ella, dirigida hacia ella? Libro de sabiduría, dechado de retozo mental, dilatadora de simpatías, registro fiel de un mundo real (y no tan sólo de la conmoción interna de una mente), sierva de la historia, defensora de emociones opuestas y desafiantes… una novela que se siente necesaria puede ser, debería ser, la mayoría de estas cosas.

Atrhur MillerArhur Miller

“Lo que se escribe sin esfuerzo por lo general se lee sin placer”, dijo el doctor Johnson; la máxima me parece tan alejada del gusto contemporáneo como su autor. Sin duda, mucho de lo escrito sin esfuerzo causa gran placer. No se trata del juicio de los lectores –que bien pueden preferir un escritor más espontáneo, una obra menos trabajada–, sino de un sentimiento de los escritores, esos profesionales de la insatisfacción.

Françoise SaganFrançoise Sagan

Foto de portada: Carson McCullers