Clorindo Testa en el MNBA de Buenos Aires: La valentía del gesto brutal

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BRUTAL en tanto grande e intenso, su estilo artístico se encuadra dentro del Brutalismo y del informalismo por los materiales empleados, su gestualidad y su forma expresiva y conceptual.

VALENTIA por pronunciarse conceptualmente desde la arquitectura y desde el arte en forma simultánea, para dar cuenta de una problemática social y ecológica tan naturalizada como invisible.

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Corría 1968, año de cambios: mayo francés, hippismo y guerras -Vietnam, los asesinatos de Martin L.King y  R.Kennedy allá en Estados Unidos y el más conmovedor, ya en agosto… el del Che Guevara en Bolivia. En Argentina el gobierno dictatorial de Onganía solo auguraba males mayores. La segunda mitad del siglo XX había llegado a la mayoría de edad.

En Buenos Aires, donde el arte abstracto y el fin de las vanguardias todavía eran resistidos, un artista-arquitecto fusionaba las dos disciplinas en una obra que constituia un verdadero desafío: “Apuntalamiento para un museo” Primer Premio SOMISA. Fue la construcción de un andamio común, que escandalizo al mundo del arte, poniendo de manifiesto la necesidad de apuntalamiento a instituciones que se desmoronaban y fue Clorindo Testa, quien con ironía introducía  el conceptualismo en el actual pabellón de exposiciones temporarias de Bellas Artes con esta, su obra.

Hoy, a cinco años de su muerte, en el MNBA en una muestra que sin ser retrospectiva exhibe 33 de sus obras y brinda un amplio panorama del hacer de Testa nos permite apreciar su legado artístico, la rusticidad brutal del soporte elegido para perfilar una idea compleja de alcance social vasto y su desafío a las convenciones del arte. Todo lo cual confiere a su obra un fresco abandono, en prescindencia de los usuales cánones de belleza y de orden para mostrarnos con trazos descarnados, una realidad oculta a los ámbitos artísticos convencionales.

Como arquitecto sus obras conviven cotidianamente con nosotros, la Biblioteca Nacional, el (otrora) Banco de Londres, el Hospital Naval o el mismo Centro Cultural Recoleta. Ciertamente su preocupación por el urbanismo lo coloco accionando frente a diversas temáticas sociales, culturales y ecológicas.

La década del ’70 lo encuentra ya formando parte del CAYC, espacio fundamental para la creación grupal con referencias al Arte de Sistemas y como ya mencionamos, al conceptualismo. Pertenece al grupo de los trece y en la dinámica del trabajo grupal define sus ideas y en su obra la predominancia de la imagen por sobre la forma. Su arte comunica  desde un perfil latinoamericano. Combina  tecnología, urbanismo y  postulados de la ciencia codificando a grandes  trazos, imágenes y planos desde diferentes puntos de vista,  describe acciones humanas, costumbres y hábitats.

Su metodología, a la que podemos llamar “pobre”, le permitía conceptualizar una idea con solo lápiz y papel, colores primarios y  basándose en bajos costos, invirtió  los términos de difusión: no invitaba a  artistas y curadores del exterior para dar a conocer lo nacional: diseminaba y distribuía la obra local por América y Europa, lugares en los que proponía un circuito alternativo (Malón de Octubre refleja esta posición) dando así  a conocer el arte argentino.

Esta muestra que podremos apreciar hasta el 17 de febrero se organiza en dos salas con cuatro núcleos temáticos: dos de ellos ya nombrados: el año 1968 y su participación en el CAYC. Nos resta mencionar “La peste” tema sobre el que vuelve en toda su carrera en referencia de lo pernicioso que del rigor de las estructuras urbanas  de la mayoría poniendo énfasis en los  años 78 y 79 en alusión a los años violentos de la dictadura.

Otro núcleo de la muestra es “Manzana Chica”  “Incendio en Buenos Aires” y “Barrio Inundado” donde hace referencia a los problemas habitacionales y existenciales, problemática que se extiende a todo el continente Americano, donde las obras “Espejito Dorado” “Gliptodonte” y ” Serpiente emplumada” dan cuenta de la universalidad de Clorindo Testa.

Un creador indiscutible, trabajo sobre la incomodidad que le provocaba tanto su conciencia social como  su sensibilidad artística. El generoso alcance de su expresiva y necesaria obra, en la relación arte arquitectura,  hoy nos llega, nos afecta y nos transforma.