Crítica de “Una sombra entre nosotros”, María Francisca Mauas

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La modernidad nos trajo, entre otras cosas, la mezcla de géneros en las diferentes artes. En la literatura, aparecen algunos nuevos y otros pierden sus contornos, e incluso asistimos a un diálogo interdiscursivo entre cine, teatro, literatura y arte en general. En el caso de Una sombra entre nosotros, la poesía y la prosa borran sus límites, y el resultado son tres cuentos escritos en verso.

¿Qué le aporta la escritura poética a la narrativa? En este caso, los versos actúan a modo de pausas porque, además, la autora elige eliminar toda puntuación, aunque sí mantiene las mayúsculas. El resultado es un texto que igualmente se lee bien, que resulta fluido y con un acertado trabajo del tempo, palabra que la literatura le pide prestada a la música y que da cuenta específicamente del ritmo de una composición.

Además del estilo, los tres cuentos tienen en común el motivo de la sombra, una especie de fantasma que se interpone entre los personajes y que se relaciona con el gran tema que recorre el libro: el amor. Lo que está detrás de cada historia es una suerte de máxima implícita: “No hay amor sin sombra” o “Cada amor engendra su propia sombra”. En consecuencia, también aparece otro de los temas clásicos de la literatura, el de los límites entre realidad y ficción, o entre realidad y sueño, que adquiere variantes en cada caso: en “Camino de tierra”, el relato incorpora elementos del cuento maravilloso, del cuento infantil con todas las interpretaciones psicoanalíticas que derivan de eso; en “La caja secreta de Virginia”, la presencia de la locura altera las coordenadas de la realidad; y en “Medianoche”, el ensayo de una obra teatral nos recuerda el Barroco con su concepción del  mundo como teatro.

En la primera historia, Alex, María y el narrador emprenden un viaje iniciático para festejar el cumpleaños de alguien que ya murió; en la segunda, un padre enfrenta la dura cotidianeidad  que incluye la locura de Virginia, su mujer, y a su pequeña hija Magda; en la última, el protagonista se enamora de Nati, la actriz con la que trabaja, mientras imagina que hay algo entre ella y Dante, el director. En todos los cuentos hay tres personajes –no es casual este número con toda la carga simbólica que tiene–, quienes vienen a confirmar aquello a lo que nos remitíamos en el párrafo anterior: el amor como una relación entre dos seres y un tercero que es la sombra.

Francisca Mauas es escritora y editora, y a través de su libro nos invita a salir de los encasillamientos y leer con una mirada más amplia.

Una sombra entre nosotros, María Francisca Mauas, Halley Ediciones, 2018, 114 págs.