Crítica de Las herederas, de Marcelo Martinessi

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Existe, y cada vez con mejores ejemplos, un subgénero para el cine de mujeres adultas (las mayores de 50) que por un giro del destino o por sus propias voluntades salen de esos closets que la sociedad impone, en el que vivieron subsumidas toda su vida y de los que nunca resultará tarde escapar para abrir los ojos. Hemos hablado aquí de varias de ellas, en distintos momentos, (la georgiana My Happy family; la mexicana Todo lo demás, la chilena Gloria).

No hay diferencia aquí si las preferencias sexuales son diversas, si las parejas que forman son entre mujeres, si las familias son no tradicionales o si hay hijos, abuelos, tíos, etc. Es que el estatuto matrimonial y familiar atraviesa todas las capas como una gran regla de poder.

En Las herederas, de elenco y director paraguayos pero de coproducción entre varios países (Francia, Alemania, Uruguay, Noruega, Brasil y Paraguay) la apuesta es un juego de sugerencias que se van confirmando en su justo tempo, Referencias que se encadenan en alusiones, silencios, gestos, respuestas sin palabras.

Esas dos mujeres de más de 60 años que viven juntas son hermanas? Amigas? Primas? Pasan unos minutos de planos sugerentes en los que se confirma que Chela y Chiqui, son pareja, una pareja gastada por los años, que pertenecen a una clase social alta (tal vez una, tal vez la otra no) venida a menos y que viven durante mucho tiempo de lo heredado por Chela. Ellas no tienen el problema de la típica salida del closet  de las parejas gay. Llevan muchos años juntas. El problema es otro.

Para deshilvanar esta cuestión, el director, que debuta aquí con una potencia notable, va entreviendo esta relación en planos cerrados y un montaje sutil dentro de esa casa llena de muebles antiguos y objetos que forman parte de la herencia. Hay que seguir vendiendo todo eso para subsistir, por lo cual de vez en cuando el comedor recibe algunas mujeres (siempre mujeres) que piden precios de las cosas, o las compran. Chela las observa del otro lado de la puerta.

Hasta la estafa que se menciona no termina de explicarse, y Chiqui va a ir a la cárcel por un tiempo tal vez pero quizas su pertenencia a una clase le permita salir pronto. También Martinessi se ocupa aquí de las mujeres en situación de encierro: la cárcel funciona como símbolo, seguramente lo refuerza.

Una película de pasaje. Un film sobre el deseo. Sobre la libertad de vivir la vida como se descubre que se quierevivir. Un film sobre la búsqueda de la felicidad.

Supimos de Las herederas porque es la primera película paraguaya que compitió en la Berlinale 2018, gracias a esto llega a Buenos Aires se llevó dos premios de allí.

No deberían dejarla pasar.