¿Dónde está la psiquiatría, hoy?

0
101

Meditaciones de una lectora

 

La respuesta que nos da Santiago Levín, psiquiatra, desde una posición que define como  antropológica, humanística, flexible y eficaz a la vez, es que la psiquiatría se encuentra en una encrucijada creada por sí misma, es decir, construida desde la poderosa American Psychiatric Association (APA)de EEUU a través de un seudo paradigma biologista que promueve la indicación de psicofármacos y de Terapia Conductiva Conductual(TCC)  ¿Como se publicitó este modelo para su venta y difusión a través del conocido Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (publicado por la misma APA desde 1952) y de textos, como el de Kaplan y Sadock, dedicado a la formación de lxs psiquiatras? Como un modelo “científico a-teórico”, un oxímoron de gran efecto publicitario.  La APA no parece comprender que tal propuesta es imposible.

En este texto, Levín nos ofrece una síntesis de la investigación realizada en su tesis doctoral con la gentileza de transmitirla de manera clara y amable para ser comprendida y disfrutada no sólo por profesionales de la especialidad sino por todxs quienes de un modo u otro fuimos y/o somos usuarixs del sistema de salud mental, más allá de que algunxs también seamos psiquiatras. Y aquí quizás el único punto en el que no coincido con el autor es cuando considera el término “usuario” asociado al consumo capitalista. Creo que el término claramente ligado al capitalismo fue “cliente” utilizado en una línea de la psiquiatría estadounidense mientras que “usuario” se gestó en la revolución contra los manicomios que llevaron adelante Franco Basaglia y Franca Basaglia Ongaro en Italia, visibilizando y dando voz a quienes no la tenían.

La hipótesis central de este texto fue propuesta por Juan Carlos Stagnaro, en1996, y Levín la recogió y sometió a análisis. Stagnaro sostenía que la psiquiatría se encontraba en crisis ya entonces y que se estaba proponiendo un “candidato a paradigma” de origen anglosajón basado en: 1. un supuesto ateoricismo, 2. En la necesaria correlación entre cada trastorno y una fisiopatología cerebral y, 3: la consecuente, inevitable, corrección farmacológica de ese trastorno. La Medicina Basada en la Evidenciay los Ensayos Clínicos Controlados(ECC) utilizados para probar nuevos fármacos serían propuestos como herramientas ciertas para cerrar el circuito. Con el tiempo se ha visto que esos ECC aplicados a psicofármacos no son confiables sino que demuestran aquello que a los laboratorios les conviene demostrar aún contra la experiencia clínica que a menudo nos deja en claro que los psicofármacos no producen los beneficios que ofrecen.  Pero ¿cómo logran imponerse? La industria que logra las mayores ganancias del mundo (dejando de lado la venta ilegal de armas y drogas) es la farmacológica y sabe cómo actuar.  En parte maneja   “colegios invisibles”, brillante término introducido por Diana Crane en 1972, con el que se alude a grupos de especialistas que sin estar unidos orgánicamente en una asociación, una sociedad científica, coinciden en torno a una serie de ideas y principios que empiezan a publicar y a comentar en sus conferencias, congresos y jornadas.  Como sucede con los medios masivos cuando pasan constantemente “noticias” terminan por convencer a quienes les ven y escuchan de que se trata de “verdades”. Buena parte de estos profesionales llegan a todos los congresos en primera clase, con todos los gastos pagos en hoteles de lujo, de la generosa mano de los laboratorios.  Otros quizás simplemente siguen a la manada y se convierten en  prolijxs repetidorxs de lo escuchado en un ambiente (académico, por ejemplo) autorizante. Uno de esos colegios promovió y sostuvo el paradigma mencionado que está hoy en crisis en la psiquiatría dado que no mostró tener base científica cierta  y que tampoco obtuvo logros terapéuticos al alejarse del respeto por la individualidad y la escucha imprescindible ante quien consulta.

¿Con quien pelea la APA sosteniendo una tarea clínica de este tipo? Básicamente con el psicoanálisis al que considera seudocientífico y, también, con buena parte de la psiquiatría de origen europeo. De hecho, cuando adopta el término trastorno mental para sustituir a enfermedad mental utilizado en Europa, lo hace en base a considerar que en este campo las etiologías no son ciertas (sobre todo si se basan en el psicoanálisis) y para configurar una enfermedad es necesaria una etiología, por lo tanto en psiquiatría sólo habrá trastornos, conjuntos de signos y síntomas fácilmente identificables que serán reunidos en suManual. Ese manual, en su forma de breviario, tendrá el tamaño adecuado para el bolsillo del guardapolvo de todx médicx, y psiquiatra en particular, aportándole un sistema fácil para el diagnóstico (siempre que la persona sea recortada o estirada para responder a ese Lecho de Procusto) y permita indicar rápidamente medicación y terapia de tratamientos cortos y “eficaces”.  Está claro que el uso de Trastorno en vez de Enfermedad no es a-teórico, pero esto parece ser poco importante para la APA.

No contenta con sentar estas bases, la APA también incrementó la producción de trastornos y, consecuentemente, de consumo de medicación y TCC. Así inventó algunos, patologizó conductas normales como la rebeldía en lxs niñxs, siempre en sintonía con algún medicamento que se deseaba vender. De este modo, desde los años 80 del siglo XX se comenzó a medicalizar a la infancia y la adolescencia algo que estaba totalmente limitado, hasta entonces, a situaciones de gravedad. Hoy, es muy difícil encontrar entre adolescentes de clase media quienes no hayan sido o estén medicadxs por: anorexia, depresión, ansiedad, TOC…reales  o supuestos.

Levín cierra, y abre a la discusión, su trabajo sosteniendo respecto a la construcción de una nueva psiquiatría:  La tarea es colectiva y el éxito dependerá enteramente de nuestra capacidad para cooperar generosamente y con honestidad, comprendiendo que es indispensable una lectura política seria y valiente de los inevitables obstáculos que se erigirán en el camino. La tarea es intelectual, es clínica y, sobre todo, es política.

 Levín, S., (2018), La psiquiatría en la encrucijada, EUdeBA, Buenos Aires.