Entrevista a Alfredo Segatori, autor de “Tecno Rasta y el Chino Milenario”: arte cartonero

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Ubicado en la esquina de Humbold y Cabrera, La Covacha es un bar particular. Allí se puede ver el mural de Alfredo Segatori, Tecno Rasta y el Chino Milenario, realizado con chatarra y desechos urbanos. La mano de este artista plástico está también presente en el interior de este espacio de Palermo.

Uno de los dueños del bar nos cuenta cómo surgió la idea de unir arte y gastronomía: “Simplemente buscando algo distinto para hacer en Palermo, surgió la idea de llamar a Alfredo. Fue él quien trajo el arte y nosotros lo fusionamos con la gastronomía. Creo que quedo increíble”.

Alfredo Segatori es un muralista autodidacta. Pionero del Arte Urbano, fue uno de los primeros en salir a pintar las paredes de la Ciudad de Buenos Aires llevando el arte al espacio público. En una charla con Leedor, nos cuenta más acerca de su obra y sobre el Trash-Art.

¿Contanos un poco en qué consiste esta mezcla de chatarra y desechos que configura tu estilo.

Lo llamo mural Trash-Art o Arte cartonero, y es una técnica que vengo utilizando en mis últimas obras. Realmente, lleva muchísimo más trabajo que los murales de pintura. Tengo mi atelier en la Cooperativa de Recicladores Urbanos El Ceibo, con quienes mantengo una alianza para el desarrollo de este tipo de proyectos.

Para este mural del bar La Covacha, utilicé en el pelo del Rasta auténticos bolsones cartoneros, provistos por la cooperativa, y para el vestuario del Chino Milenario, la Pelopincho pinchada de mi casa, entre otros elementos como pavas, teclados de PC, chapas, asaderas, ollas, plásticos, tachos de residuos, autopartes, faros, caños de aluminio, lámparas galponeras, alfombras y más, hasta una pequeña calesita de niños.

Si bien, sigo realizando murales de gran tamaño, en este momento estoy trabajando en el Puerto de Buenos Aires, pintando sobre unas areneras. Me interesa seguir desarrollando esta nueva serie que estoy abordando de Arte cartonero.

Parecería que hay toda una filosofía detrás, ¿qué te planteaste desde lo ideológico?

Si, bajo esta misma línea conceptual de arte, reciclaje y medio ambiente, presenté este año la obra instalación, Mundo Cuadrado – Mundo Compactado, también de la mano del Ceibo, en el Hipódromo de Palermo,  La Rural y  El Dorrego. La obra instalación está realizada con bloques compactados de residuos sólidos urbanos y propone reflexionar acerca del modelo actual de consumo y su impacto en el ambiente. Nos invita a despertar los sentidos y la conciencia a través de la materialización volumétrica literal y brutal de la basura que generamos.

¿Cómo elegís los lugares donde ubicar tus obras?

Muchas veces me convocan para la realización de las obras; otras he buscado yo los espacios. En cualquiera de los casos, me interesa que la obra tenga relación con el entorno en dónde estará. Tomo referencias del lugar, de la gente que pasa por allí, de las sugerencias o ideas que algún  vecino me diga; en el caso de los murales trash, me ha pasado que la gente empezó a traer electrodomésticos rotos, ollas y hasta una hoz.

¿Qué tomaste en cuenta para la ambientación del bar?

La obra Tecno Rasta y Chino Milenario fue consensuada con los dueños del bar. Fueron varias idas y vueltas de ideas hasta que llegamos a los personajes del Tecno rasta y el Chino. Siendo que es un bar con alto contenido musical y ciclos reggae, me pareció divertida la idea de ingresar al bar a través de las rastas del personaje. El interior también lo he realizado con elementos reciclados, muchos de ellos provistos por los chicos del bar, elementos que pertenecieron a sus familias y que tienen ese plus de energía.  Son todos detalles por descubrir, y como detalle especial, corona la barra una enorme lámpara bañera cobre.

foto Federico Swarovski (1)

Fotos: Matt Fox Tucker