BARS 2018: Crítica de Punto muerto, de Daniel de la Vega

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Ejercicio de estilo que se disfruta

Daniel de la Vega viene desarrollando título a título una carrera como director en la que se ha convertido en uno de los especialistas locales en el cine de género. Lo fantástico, lo terrorífico, el shocker en 3D, el suspenso y ahora lo policial.

Punto negro remite al cine negro de los 40s con una precisión como nunca se ha visto localmente. Decir que algunos planos parecen extraídos de viejas cintas es uno de los mejores elogios y es la verdad: por encuadres (usos de planos americanos), lentes y cámaras utilizadas, vestuario (por una vez en el cine argentino, es fiel a la época retratada), cortes de pelo y detalles, estamos ante un producto que llama la atención desde lo formal. El prólogo, en el que la acción remite a algo acontecido a principio de siglo, remite al cine de aquella época. La fotografía en blanco y negro de Alejandro Giuliani es algo que se disfruta y asombra. Como estamos en 2018, esos planos llamémosle históricos se alternan con primeros planos expresivos, de rostros, de acciones violentas, en una historia desarrollada en prácticamente una sola locación, pero que en ningún momento es claustrofóbica, merced al gran trabajo de montaje que demandó dos años de trabajo (Martín Blousson y César Custodio).

La historia se centra en el contrapunto entre un escritor de novelas (Osmar Núñez, en un trabajo muy demandante que lo tiene casi todo el metraje en cámara), un excéntrico crítico (Luciano Cáceres, desbordado y sorprendente) y otro joven novelista (Rodrigo Guirao Díaz), acerca de lograr el final de novela policial perfecta. El espíritu de Gastón Leroux y El misterio del cuarto amarillo, está presente, como también el de Orson Welles (el policía de Daniel Miglioranza parece un personaje salido de Sed de Mal/Sombras del Mal) y hasta el Louis Feuillade de Fantomas. Los homenajes son muchos y divertidos. El personaje protagónico se llama Luis Peñafiel, como el seudónimo de Chicho Ibáñez Serrador…y hay algo del episodio que éste protagonizara en Obras Maestras del Terror.  Todo esto no hace más que vestir a una historia en la que el suspenso es el conductor y las habitaciones cerradas por dentro con un cadáver adentro, están a la orden del día. En un cine como el argentino en el que muchas veces, el concepto “homenaje” ha sido bastardeado y tratado con liviandad, este Punto Muerto se ve como un punto de partida en cuanto a rigor y forma de contar algo con nobleza y calidad. En cuanto a De la Vega, es otra demostración de su crecimiento, esta vez sacando provecho de una producción acotada a un par de locaciones.

Punto muerto, de Daniel de la Vega (2018)

En el BARS, se proyecta el jueves 6 en el Multiplex Belgrano, 14.00 hs.

Se exhibió en el 33vo Festival de Mar del Plata.