Douzo Rocamora: Nuevo espacio para la performance sonora en Buenos Aires

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El viernes 9 de noviembre el colectivo artístico NOISER (Javier de la Fuente, Efe Ce Ele, Kmilo Reyna, Pablo Agostini y Matías Corno), junto a la artista María Heller, realizaron una performance sonora y una instalación site-specific titulada Desplazamiento en Douzo Rocamora.

En la sala se dispusieron varias alfombras alrededor de una pieza piramidal de 4 metros, compuesta por caños estructurales recolectados, unidos como los troncos de una hoguera a punto de arder, o mejor dicho, ser activada. Mientras que en las esquinas del espacio colocaron cinco equipos sonoros, analógicos y digitales, pertenecientes a cada uno de los performers. Estas islas, como las llamó Reyna, emitían sonidos experimentales en modo de ambientación, además de acompañar posteriormente las acciones performáticas.

Tal como expresa el título de la instalación, ésta trabajó el desplazamiento de los objetos y las posibles maneras de habitar en el espacio en relación con las personas presentes. En el transcurso del evento, los elementos rescatados y resignificados fueron sometidos a intervenciones realizadas por los artistas, haciendo uso de instrumentos de diversas materialidades y de sus cuerpos como herramientas. Además, con esta misma lógica basada en la idea de traslado (movimiento) y reconstrucción de sentido, configuraron un ambiente sonoro mediante una vasta variedad de técnicas de microfoneo y procesamiento de audio. Esto último les permitió articular todas las piezas necesarias para llevar a cabo la obra. Es decir, como si fuera un microsistema, colocaron las condiciones pertinentes para que los visitantes pudieran vivir la experiencia al igual que los performers, para dar cuenta de su vínculo con la espacialidad y con lo que acontecía.

A esto se le sumaron dos particularidades. En primer lugar, los performers ingresaron a la sala descalzos, vestidos de negro y con los rostros pintados del mismo color. ¿Qué significa este gesto para el grupo NOISER y la artista invitada? Según sus comentarios, éste opera como una marca de pertenencia, una forma de configurar una sola entidad artística y conceptual. Sin embargo, en cuanto a la última característica, las líneas y los trazos varían según cada miembro logrando exteriorizar cierta individualidad. Esta relación entre la máscara y la noción de personalidad, nos recuerda a algunas de las palabras de Giorgio Agamben en su libro Desnudez, en donde a principios del capítulo “Identidad sin persona”, explica que a través de las máscaras los individuos adquieren un rol y una identidad social. En segundo lugar, resalta la manera en la que se vinculan con la estructura. Se introducen en la misma, la manipulan, se envuelven, la chocan y la escalan. Como si fueran parte de la pieza, se borran los límites entre el cuerpo y el objeto, sin distinciones entre la carne y el metal, otorgándole un carácter orgánico a esta hoguera metálica.

Las interpretaciones dichas, sin lugar a duda enriquecieron la experiencia. Sin embargo, la característica que termina convirtiéndose en una de las cuestiones más relevantes de la obra es la dislocación. Porque gracias a ésta se interpeló al público desde un enfoque que parte de las formas mutantes de habitar. En otras palabras, aquello que se encuentra relacionado con lo que va en contra del conformismo y la estabilidad propia de las zonas de confort. De esta manera, se llevó a los espectadores a explorar su entorno y buscar territorios a conquistar, por lo menos momentáneamente.

Douzo Rocamora: Espacio de experimentación artística, dirigido por Ignacio Chico, que funciona como sitio de exhibición de arte contemporáneo. Es un proyecto de gestión en arte orientado a la investigación, formación y producción de arte contemporáneo japonés y arte multimedia.